Ciclistas por el respeto: carril-bici no

Como usuarios/as habituales de la bicicleta expresamos nuestro descontento con la política sobre la bicicleta basada en el carril bici urbano.

El carril-bici urbano responde a un planteamiento anticuado y en entredicho: la creencia de que conviene segregar a los ciclistas del tráfico que circula por la misma vía, legitimando la inconvivencia en el espacio público y las altas velocidades del tráfico motorizado.

Es un error creer que circular por el carril-bici es más seguro que por la calzada: entre otras cosas, disminuye la atención del automovilista hacia la posible presencia de ciclistas en la calzada y elimina la percepción de los ciclistas ante el inherente riesgo del tráfico con el que inevitablemente tienen que interactuar. La segregación da una falsa sensación de seguridad al ciclista a menudo a costa de su seguridad real, a la vez que introduce nuevos peligros en cada cruce, con un resultado desastroso para la seguridad ciclista (1 y 2).

Vemos el carril-bici como algo peligroso, incómodo, obsoleto y caro, que empeora las condiciones para el ciclismo urbano. No es sostenible ni contribuye a la disminución del uso del coche. No promueve en absoluto el cumplimiento de las normas al tráfico motorizado, reforzando cuanto menos su agresividad. En centros urbanos compactos perjudica el espacio del peatón, deteriora aceras, parques y zonas verdes, generando conflictos donde no existían. Limita nuestra libertad: en Barcelona (3), Sevilla (4) y San Sebastián (5) han prohibido que los ciclistas circulemos por la calzada en las calles donde existe un carril-bici.

Es más razonable que las ciudades integren a los ciclistas en el tráfico. La bicicleta es legalmente un vehículo y tiene derecho a su espacio en la calzada. Ciclistas y demás conductores tienen derechos y obligaciones similares y deben convivir civilizadamente. No agradecemos que se nos segregue en carriles-bici para darnos falsas sensaciones de seguridad y para eximir a los automovilistas de su obligación de circular por debajo de los límites de velocidad y de aceptarnos con naturalidad en la calzada. No es una utopía, ideas similares triunfan en ciudades como Londres (6 y 7) y están marcando la tendencia ciclista en la red.

No necesitamos “redes ciclistas”, sino calles seguras y conductores cívicos. No necesitamos carriles-bici, sino una ciudad permeable a la bicicleta. No a la violación tolerada del límite de velocidad máximo en ciudad. Sí a la formación vial basada en información objetiva sobre los beneficios de la bicicleta en lugar de fomentar un miedo injustificado a ir en bici esperando la construcción de infraestructuras. Exigimos seguridad real y respeto mutuo entre todos los conductores. No podemos y no vamos a esperar. Necesitamos libertad para usar nuestras bicis ya, dentro de la ley y con seguridad. Vamos a pedalear y a compartir el placer de pedalear. La calle y la ciudad son de todas y para todas las personas.

1) JEAN-RENÉ CARRÉ, capítulo 2 del informe Projet Éco-Mobilité. Mobilité urbaine et déplacements non motorisés, Institut National de Recherche sur les transports et leur Sécurité (INRETS). Francia, abril 1999. Traducido por Haritz Ferrando, bicicleta Club de Catalunya.

2) MARIO J. ALVES, Os peligros da segregaçao de tráfego no planteamiento para bicicletas. Enero 2006.

3) EXCMO. AYTO. BARCELONA, Ordenanza de circulación de peatones y vehículos. 27 Nov. 1998, modificada 20 jul. 2001 y 23 feb. 2007.

4) EXCMO. AYTO. SEVILLA, Ordenanza de circulación de peatones y ciclistas. 18 abr. 2008.

5) EXCMO. AYTO. SAN SEBASTIÁN, Ordenanza de circulación de peatones y vehículos de San Sebastián. 15 feb. 2006.

6) GARY CUMMINS, Hackney shows you don’t have to have lots of cycling infrastructure to get more people on bikes. Local Transport Today 16 ene. 2009.

7) MEGAN LANE, In the gutter. BBC News Magazine 10 mar. 2006.
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