El 18 de Noviembre de 2005 se aprobaba una Ley, la 22/2005 por la que se incorporaba al ordenamiento jurídico diversas directivas comunitarias en materia de fiscalidad de productos energéticos y electricidad. Hasta aquí no habría ningún problema...

 

Pero esta norma traía una incorporación bastante curiosa era su disposición adicional primera que versaba sobre "Relación laboral de carácter especial de los abogados que prestan servicios en despachos, individuales o colectivos" Ahí es nada, curiosa forma de "(des)regular" a un sector de trabajadores y trabajadoras en este país, mediante una disposición adicional en una ley sobre energía...

 

Gracias a esta norma el artículo 2.1 del estatuto se completaba con un relación laboral más especial, junto con los deportistas, los empleados del hogar o los altos directivos se unen los abogados. En la práctica lo que se hizo fué una amnistía a los grandes despachos de abogados que mantenían relaciones marcantiles con sus trabajadores. Muy pronto algunos decían que no podrían sufragar los costes de las altas en la seguridad social. Increíble pero cierto, existe gente que sin más quiere tener trabajadores sin darlos de alta.... y el tratamiento es como si no pasase nada. ¿Alguien entendería esta frase en boca de un constructor? La gente se tiraría a su cuello. Pero parece ser que aquí ya no pasa mucho, la gente incluso puede llegar a solidarizarse con estos despachos.

 

Recientemente "la historia se repite", ahora con los autónomos. Otra gran figura por la que diversas empresas deslaboralizan sectores profesionales enteros. Los abogados antes eran -y ahora muchos continúan así- contratos mediante contrato mercantil. Ahora se puede elegir, entre la relación especial laboral de los abogados o las nuevas tipologías que se han englobado en el estatuto de los autónomos. Con la diferencia que los "autónomos dependientes" -bonita frase contradictoria: autónomo, dependiente- tienen 18 días de vacaciones... todo un logro en las políticas de negociación colectiva.

 

 El mercado se va transformando y nosotros no es que vayamos siempre por detrás sino que vamos apuntalando la huida del mercado de las relaciones laborales clásicas en favor de modelos más flexibles de relaciones contractuales que se basen en el pacto y el mutuo acuerdo como fuentes de ordenadores de estas relaciones que pasan de ser laborales a mercantiles o civiles.