En el 2007 el PSOE propuso -y se aprobó- una modificación de la Ley Orgánica del Tribunal Constitucional, que entre otras medidas, quería solucionar el colapso que tiene este tribunal.

Como era de esperar, en vez de dotarlo de más medios y recursos lo que hicieron fué tratar de disminuir el número de recursos que llegan a este Tribunal. Ahora para lograr una sentencia del TC hay que justificar "la especial trascendencia constitucional del recurso" (artículo 49.1 de la LOTC).

Es decir, ya no es suficiente con alegar que se ha lesionado un derecho fundamental. El artículo 50.1b reclama para la admisión "Que el contenido del recurso justifique una decisión sobre el fondo por parte del Tribunal Constitucional en razón de su especial trascendencia constitucional, que se apreciará atendiendo a su importancia para la interpretación de la Constitución, para su aplicación o para su general eficacia, y para la determinación del contenido y alcance de los derechos fundamentales." Y por supuesto este requisito es inexcuasble e insubsanable.

En el ercurso de amparo de Manuel Perez Martínes, "camarada arenas" condenado por el Tribunal Supremo por una especie de nuevo delito llamado "secuestro por omisión", el Tribunal Constitucional contestó de esta forma (literal)

 

"La sección ha examinado el recurso presentado y ha acordado no admitirlo, toda vez que el recurrente no ha satisfecho la carga consistente en justificar la especial trascendencia constitucional del recurso (art 49.1 de la Ley Orgánica del Tribunal Constitucional, redactado por la Ley Orgánica 6/2007, de 24 de Mayo), que es algo más y distinto a la mera afirmación -sobre cuya verosimilitud nada cabe decir- de que  el propio derecho fundamental ha sido violado. Esta omisión impide la admisión a trámite (art, 50.1 a LOTC)". 

 

Ahí se acaba el auto. Así se despacha cientos de recursos presentados al TC para que estén más relajados los magistrados.

Incluso hablan de la "verosimilitud" de la vulneración del derecho fundamental diciendo que "nada cabe decir" IMPRESIONANTE

Viva el Estado de Derecho.