"Me cuesta entender que los falangistas estén en la vida pública", declaró en la Cadena SER el ministro de fomento y viceseretario general del PSOE José Blanco. Hay que decir una cosa: Garzón ha logrado remover algunas conciencias y de reprente nos encontramos con la Falange. Un elemento del todo insignificante en la vida normal, aunque a muchos y muchas veamos incomprensible del todo que algo así pueda existir todavía

Blanco se cuestionaba su legalidad y decía que el también se preguntas "por esa legalidad, me cuesta comprender que los que hicieron que España no fuese libre puedan sentar en el banquillo al alguien tan impecable como Garzón". "Pido altura de miras para zanjar este debate. La decisión de su legalidad la toman los jueces y yo respeto a los que tienen que aplicar la ley de partidos, me cuesta entender que los falangistas estén en la vida pública", añadió.

Curiosidades de la vida y de nuestra modélica transición que no ruptura de la que tanto nos vanagloriamos. Nuestra transición -que no ruptura- dejó muchos flecos sueltos, los jueces son uno de ellos, la Audiencia Nacional es otro y la falange también. Y en este caso se mezclan todos y de que forma.

Cuestionarse la legalidad de la Falange es cuestionarse la legitimidad de la Constitución que se realizó sobre la base de la legislación franquista sin solución de continuidad. ¿eso quiere cuestionar Pepe Blanco? Me apunto