Recientemente el Grupo Parlamentario de Izquierda Unida ha presentado una Proposición No de Ley para “la legalización del consumo, producción, distribución y uso terapéutico del cannabis”. Valiente proposición que sin lugar a dudas será extensamente debatida, como ha sido hasta ahora toda la temática que rodea las drogas.

Lo cierto es que ya va siendo necesario que las leyes y las diferentes normativas se adecuen a la realidad social. Y es que en España el consumo del cannabis es algo que “practican” al rededor de 3 millones de personas de una manera más o menos habitual.

Las medidas “represivas” realizadas hasta ahora no se han mostrado execesivamente eficaces. Es habitual leer cada cierto tiempo en diversos medios de comunicación, como la tasa de inicio del consumo de las drogas disminuye incesantemente a pesar de las diversas camapañas con las que se nos bombardea. Estas campañas ahondan en un discurso excesivamente moralista que dificilmente llega a la persona que ya consume o a la persona que en su entorno se consume y va a probarlo. Son anuncios muy alejados de la realidad concreta de las drogas y de sus efectos sobre el modelo de ocio en España.

Es una pena que esta proposición no hile más fino en algunos puntos, como la mención expresa de la derogacion del artículo 25.1 de la Ley de Seguridad Ciudadana (La famosa Ley Corcuera) que tipifica como ilícito administrativo lo que se ha rechazado regular en el Codigo Penal. En la actualidad, el consumo de cannabis (y del resto de las drogas) no es delito. Esto cuesta hacerle entender a muhca gente, lo que pasa es que si ese consumo se hace en la via pública es una falta administrativa (o sea, una multa, como si te saltas un semaforo, tan malo como eso). Al rededor de tres millones de consumidores y consumidoras de cannabis, no siendo delito el consumo, se ven perseguidos por las policias municpales, autonómicas y nacionales (y guardia civil) y seles impone una multa de unos 300 euros, tanto por el consumo, como por la tenencia, por hacer algo que esta relativamente aceptado. El desfase entre las leyes, y más en los ámbitos punitivos (bien sean penañes y administrativos), y la sociedad tienden a generar una desafección ciudadana con respecto del estado y sus leyes y más en concreto de las fuerzas de seguridad que las hacen cumplir a su libre arbitrio.

Muy interesante es la recepción en esta proposición de IU de las politicas de «reducción de riesgos». Esta es la gran asignatura pendiente de las politicas sobre drogas. El hacer iniciativas concretas con los consumidores y las consumidoras. Estas políticas son medidas informativas y formativas sobre el consumo responsable para aumentar la seguridad de los mismos y de las mismas.

Pero para llevar a cabo este tipo de actuaciones se debe trabajar entorno a la “normalización” del cannabis. Esta es la unica forma de que desde las instituciones y desde la sociedad se pueda hacer una intervención eficaz, ya que de otra forma la unica manera de intervenir es mediante la represión y la prohibición. ¿Entendería alguien la prohibición del alcohol? ¿alguien cree que una medida de este tipo ayudaría a los alcohólicos? ¿y con el tabaco?...