Era de preveer que aparecería en breve, tras los sucesos del puente de mayo donde hubo hasta 60 heridos y 8 detenidos, una convocatoria -anónima- del estilo "Buscando una alternativa: fiesta protesta (sin alcohol) en la plaza del 2 de mayo" que ha aparecido en algunas webs (otromadrid.org). La convocatoria dice expresamente que reclaman "un espacio popular en que todas las voces sean iguales y participativas. (...) buscando de una forma mucho mejor que la violencia policial, el acuerdo entre vecinos y jóvenes, todo ello bajo el respeto mutuo."
 
Como ya estamos todos y todas tan enfrascado en el discurso dominante la convocatoria tiene que remarcar que "no apoya el vandalismo, la violencia ni el desorden producido en los fines de semana pasados" piden "ser considerados y atentos, respetar el mobiliario urbano y así las viviendas y locales cercanos". Terminan dicendo que la concentración es "pacífica". Por este calificativo piden que no se lleve ni "alcohol ni drogas a que con esto las fuerzas de represión conseguirían la provocación que consideran mínima para acabar con nuestra protesta."
 

 
 


Así que ya veremos como se desarrolla esta concentración de este próximo viernes a partir de las 18:00. Por lo pronto la convocatoria ya inicia una extraña andadura diciendo que para ser pacífica no se debe llevar alcohol ni drogas y de nuevo saca el discurso el eterno conflicto "entre jóvenes y vecinos" en vez de acudir a la vía del conflicto entre ciudadnos (que no es lo mismo que conflicto entre jóvenes y vecinos) que quieren ejercer derechos que colisionan entre si: derecho al ocio y derecho al descanso.
 
Hemos pasado en un año de las convocatorias de macrobotellones a este tipo de convocatoria y entre tanto a resultas de "acabar con el botellón" y solucionar los "problemas de la juventud" se cambia las formas de "estar y vivir" en la ciudad. Porque al final, la consecuencia de esto son que 9 comunidades autónomas han prohibido el consumo de alcohol en la via pública (el consumo de cualquier persona, no de los jóvenes; en la vía pública pero si se puede consumir en bares y terrazas, lo que se prohibe es hacerlo sentado en un banco.), lo cual además de ser totalmente ineficiente y un fracaso (alguien se cree que se cumplen? Si no se cumplen las leyes para que se promulgan...?)  genera una forma diferente de entender la ciudad. Unas ciudades donde los espacio públicos no son para "estar" sino para transitar.
 
Tiene esta filosofía también mucho que ver con las reformas en Madrid de la Plaza de Tirso de Molina y de Luna. Una forma de entender el espacio público como un espacio de tránsito de nuestras casas al trabajo o a los centros comerciales, pero no para estar en ellos...