Por el derecho de las mujeres a decidir

Las asociaciones feministas, organizaciones de salud sexual y reproductiva y sindicales reunidas ayer en Madrid (mañana lo harán en Barcelona) deciden convocar una concentración el próximo miércoles, día 23 de enero, a las 19,00 horas en la Puerta del Sol de Madrid. En los próximos días se iniciará asimismo una campaña de autoinculpaciones.
Manifiesto suscrito por asociaciones feministas,
organizaciones de salud sexual y reproductiva
y organizaciones sindicales.
Ante la alarma social y la inseguridad de mujeres y profesionales sanitarios, creada por las actuaciones realizadas a instancias de la Consejería de Sanidad de la Comunidad de Madrid, en relación a la interrupción voluntaria del embarazo. Las asociaciones abajo firmantes:
Consideramos que tanto las denuncias y actuaciones contra las clínicas autorizadas para la interrupción voluntaria del embarazo, como las amenazas y agresiones que están sufriendo profesionales de dichas clínicas, forman parte de una campaña política de sectores fundamentalistas que tratan de impedir que las mujeres puedan interrumpir voluntariamente su embarazo en los supuestos que marca la ley.
Exigimos que las autoridades sanitarias de la Comunidad de Madrid garanticen tanto la salud y la seguridad de las mujeres como el derecho a su intimidad y protección de sus datos clínicos, tal y como establece la vigente Ley de Protección de Datos.
Asimismo, y con carácter de urgencia, tiene que asegurar la atención a las mujeres ya citadas en las clínicas clausuradas para que puedan interrumpir su embarazo, remitiéndolas a los servicios de los hospitales públicos. Inhibirse de esta responsabilidad supone generar un problema de salud pública de serias consecuencias para estas mujeres constituyendo una grave lesión al ejercicio de sus derechos reconocidos.
Denunciamos las amenazas y agresiones tanto físicas como verbales que, directa e indirectamente, están sufriendo las y los profesionales de las clínicas de interrupción voluntaria de embarazo por parte de grupos fundamentalistas. Por tanto exigimos que la Delegación del Gobierno y las diferentes administraciones adopten las medidas de protección pertinentes de manera que estas personas puedan trabajar sin presiones, defendiéndose su profesionalidad y ética. Así mismo se debe garantizar el acceso libre, sin ningún tipo de coacción, a todas las mujeres que deciden acudir a las clínicas de interrupción voluntaria de embarazo. Sin verse increpadas y insultadas por esos grupos.
Dado que en muchos casos estos grupos están subvencionados por la Comunidad de Madrid, exigimos se les retiren dichas subvenciones al representar una amenaza para la salud, la vida y dignidad de las mujeres.
Exigimos a los medios de comunicación transparencia y profesionalidad informativa ante el clima de sospecha y criminalización tanto de las mujeres como de las y los profesionales que se desprende de crónicas aparecidas estos días, que en algunos casos han llegado incluso a tergiversar y falsear datos sobre la realidad del aborto.
Exigimos al gobierno la modificación de la actual despenalización parcial del aborto. Un cambio de ley que garantice el derecho de las mujeres a interrumpir voluntariamente el embarazo, acabe con la inseguridad jurídica que genera la actual normativa y garantice que las interrupciones voluntarias del embarazo se realicen de forma normalizada en la red sanitaria pública.
Exigimos que este cambio en la legislación venga acompañado de medidas que garanticen la educación sexual en los centros escolares y el acceso a los métodos anticonceptivos y a la anticoncepción de emergencia.
Apoyamos y nos solidarizamos con las acciones de protesta y denuncia de las asociaciones y colectivos de otras ciudades.
1. ACSURAS
2. Asamblea Feminista de Madrid
3. Asociación de Mujeres de la Enseñanza
4. Asociación de Mujeres Juristas Themis
5. Asociación de Mujeres para la Salud
6. Asociación de Asistencia a Mujeres Violadas
7. Asociación de Mujeres Viva la Pepa
8. Asociación de Planificación Familiar de Madrid
9. Asociación Igualadas Madrid
10. Católicas por el Derecho a Decidir
11. Colectivo en defensa de los derechos de las prostitutas. Hetaira
12. Colectivo LILAS
13. Comisión para la Investigación de Malos Tratos a Mujeres
14. Consejo de la Mujer del Municipio de Madrid
15. Coordinadora de Asociaciones de Carabanchel
16. Coordinadora Española del Lobby Europeo de Mujeres
17. Enclave Feminista
18. Eskalera Karakola
19. Federación de Asociaciones de Mujeres Separadas y Divorciadas
20. Federación de Mujeres Progresistas
21. Federación Mujeres Jóvenes
22. Forum de Política Feminista
23. Forum de Política Feminista de Madrid
24. Fundación Mujeres
25. Grupo de Buenos Tratos de Liberación – Amauta
26. Grupo de Mujeres de Carabanchel
27. Grupo de Mujeres de Comillas
28. Grupo de Mujeres feministas de Espacio Alternativo
29. Mujeres en Red
30. Mujeres en Rojo
31. Mujeres Vecinales de Madrid
32. Nosotras no nos resignamos
33. Partido feminista.
34. RED CAPS
35. Red Estatal de Organizaciones Feministas contra la Violencia de Género
36. Secretaría Confederal de la Mujer de CCOO
37. Secretaría de Igualdad de UGT-Madrid
38. Secretaría de la Mujer de CCOO de Madrid
39. STEM (Sindicato de Trabajadoras de la Enseñanza de Madrid)
40. Vindicación feminista. Madrid.





23/01/2008, 13:31
Cómo se puede ser progresista y al mismo tiempo estar a favor de aquél. Se trata de una posición contradictoria. Antaño, el progresismo respondía a un esquema muy simple: apoyar al débil, pacifismo y no violencia. Años después, el progresista añadió a este credo la defensa de la Naturaleza. Para el progresista, el débil era el obrero frente al patrono, el niño frente al adulto, el negro frente al blanco. Había que tomar partido por ellos. Para el progresista eran recusables la guerra, la energía nuclear, la pena de muerte, cualquier forma de violencia. En consecuencia, había que oponerse a la carrera de armamentos, a la bomba atómica y al patíbulo. El ideario progresista estaba claro y resultaba bastante sugestivo seguirlo. La vida era lo primero, lo que procedía era procurar mejorar su calidad para los desheredados e indefensos. Había, pues, tarea por delante. Si el progresismo consiste en defender a los indefensos, no ser progresista equivale a ser un canalla, y entonces el progresista aparece como una especie de caballero andante. Con estas reglas es imposible que el progre pierda el partido. Esto me recuerda a la definición de comunismo que hacían, y hacen, los compañeros de viaje: se trata de la lucha por la libertad y la dignidad de los más desfavorecidos. Está claro que, si aceptamos esa definición, ser anticomunista equivale ser un monstruo que quiere perpetuar la explotación y la esclavitud. De poco servirá aludir al Gulag y a los millones de muertes causadas por el delirio comunista, pues serán consideradas desviaciones del gran ideal. Pero el caso es que ni el comunismo ha sido nunca la defensa de los más desfavorecidos ni el progresismo ha consistido jamás en la defensa de los indefensos. Sólo la propaganda más cínica ha podido hacernos creer esto, contra todas las evidencias. Las palabras son importantes, y deformar su significado es uno de los grandes peligros a que nos enfrentamos. El progresismo, como explica Alain Finkielkraut en Nosotros, los modernos, es esa ideología que afirma que la humanidad debe emanciparse, hacer tabla rasa del pasado. Los hombres deben liberarse de los lazos familiares, romper con las tradiciones de su entorno y, finalmente, arrojar lejos de sí a quien les impide su pleno desarrollo autónomo: Dios. Si en este proceso deben pisotear los derechos más sagrados, si deben masacrar a los más indefensos, les trae sin cuidado. El progreso de la humanidad no puede detenerse ante una injusticia concreta. Es por ello que Ikonnikov, personaje de la novela Vida y destino, de Vassili Grossman, advierte que, cuando se sostiene el discurso del progreso benéfico de la humanidad, "los niños y los viejos perecen, la sangre corre a raudales". Sangre también de niños no nacidos que creían estar seguros en el vientre de sus madres. Con todos mis respetos: el progresismo no puede ser otra cosa que abortista, dado que contempla el aborto como un paso más, por doloroso que sea, hacia la emancipación respecto de nuestra naturaleza, un avance en nuestra autonomía, para que podamos decidir por nosotros mismos, sin límite alguno, acerca de lo que nos afecta. El niño muerto será, todo lo más, un efecto colateral, insignificante, del avance del Progreso. hilarioideas@hotmail.com
23/01/2008, 13:31
Cómo se puede ser progresista y al mismo tiempo estar a favor de aquél. Se trata de una posición contradictoria. Antaño, el progresismo respondía a un esquema muy simple: apoyar al débil, pacifismo y no violencia. Años después, el progresista añadió a este credo la defensa de la Naturaleza. Para el progresista, el débil era el obrero frente al patrono, el niño frente al adulto, el negro frente al blanco. Había que tomar partido por ellos. Para el progresista eran recusables la guerra, la energía nuclear, la pena de muerte, cualquier forma de violencia. En consecuencia, había que oponerse a la carrera de armamentos, a la bomba atómica y al patíbulo. El ideario progresista estaba claro y resultaba bastante sugestivo seguirlo. La vida era lo primero, lo que procedía era procurar mejorar su calidad para los desheredados e indefensos. Había, pues, tarea por delante. Si el progresismo consiste en defender a los indefensos, no ser progresista equivale a ser un canalla, y entonces el progresista aparece como una especie de caballero andante. Con estas reglas es imposible que el progre pierda el partido. Esto me recuerda a la definición de comunismo que hacían, y hacen, los compañeros de viaje: se trata de la lucha por la libertad y la dignidad de los más desfavorecidos. Está claro que, si aceptamos esa definición, ser anticomunista equivale ser un monstruo que quiere perpetuar la explotación y la esclavitud. De poco servirá aludir al Gulag y a los millones de muertes causadas por el delirio comunista, pues serán consideradas desviaciones del gran ideal. Pero el caso es que ni el comunismo ha sido nunca la defensa de los más desfavorecidos ni el progresismo ha consistido jamás en la defensa de los indefensos. Sólo la propaganda más cínica ha podido hacernos creer esto, contra todas las evidencias. Las palabras son importantes, y deformar su significado es uno de los grandes peligros a que nos enfrentamos. El progresismo, como explica Alain Finkielkraut en Nosotros, los modernos, es esa ideología que afirma que la humanidad debe emanciparse, hacer tabla rasa del pasado. Los hombres deben liberarse de los lazos familiares, romper con las tradiciones de su entorno y, finalmente, arrojar lejos de sí a quien les impide su pleno desarrollo autónomo: Dios. Si en este proceso deben pisotear los derechos más sagrados, si deben masacrar a los más indefensos, les trae sin cuidado. El progreso de la humanidad no puede detenerse ante una injusticia concreta. Es por ello que Ikonnikov, personaje de la novela Vida y destino, de Vassili Grossman, advierte que, cuando se sostiene el discurso del progreso benéfico de la humanidad, "los niños y los viejos perecen, la sangre corre a raudales". Sangre también de niños no nacidos que creían estar seguros en el vientre de sus madres. Con todos mis respetos: el progresismo no puede ser otra cosa que abortista, dado que contempla el aborto como un paso más, por doloroso que sea, hacia la emancipación respecto de nuestra naturaleza, un avance en nuestra autonomía, para que podamos decidir por nosotros mismos, sin límite alguno, acerca de lo que nos afecta. El niño muerto será, todo lo más, un efecto colateral, insignificante, del avance del Progreso. hilarioideas@hotmail.com