Pues en Madrid el Ayuntamiento anda expropiando casas. Han sido en concreto 14 edificios, con unos 400 inquilinos e inquilinas, en estado ruinoso que han incumplido las normas de conservación y en algunos casos son infravivienda.

La iniciativa es valiente y los ayuntamientos deberían usar este camino legal abierto por multitud de leyes y normas municipales, autonómicas y estatales habilitadoras de este tipo de prácticas expropiatorias. Sobre todos en procesos de rehabilitacions de cascos historicos y barrios deteiorados. Es importante manterner el uso residencial, y no expulsar a los vecinos y vecinas a otras zonas (gentrificación). En este caso y según informa el diario El Mundo "El Consistorio será el encargado de rehabilitar estos inmuebles olvidados y posteriormente sacará al mercado libre el 60% de las nuevas viviendas para sufragar la operación, mientras que el resto contará con algún tipo de protección."

Ese 60% de pisos rehabilitados que entrarán en el mercado libre son la parte negativa del plan de Gallardón. La lógica nos diría que ya que son propiedad del ayuntamiento fuesen usados para políticas de vivienda en régimen de alquiler barato y tratar de intervenir en los precios de la vivienda. Pero al menos se puede empezar a romper el tabú de las expropiaciones.