El excelentísimo ayuntamiento de Madrid nos ha informado que la media de velocidad de los coches que "pasean" por madrid ha ascendido de 23 kilometros por hora a 24 kilometros a la hora de media en toda la ciudad.

www.elpais.com/recorte/20050111elpepunac_1/SCO250/Ies/choque_camion_puente_colapsa_trafico_Madrid.jpg” porque contiene errores.Estas son las cifras concretas del informe presentado: la M-30 de 52,62 a 65,01 km/h., en el primer cinturón de 18,8 a 19,39 km/h., y en el segundo cinturón de 23,51 a 24,2 km/h.. La media de la ciudad ha aumentado de 23,2 a 24,11 km/h.

Increible verdad... Tenemos la ciudad patas arriba cada año se construyen más tuneles, aparcamientios subterráneos, el soterramiento de la M-30, ampliación de viales, gastamos miles y miles de millones de euros para aumentar un 0,91 kilomteros a la hora de media en toda la ciudad. Todo un logro...

Y aún así el Ayuntamiento saca pecho con sus datos. De poco sirve que hace no mucho tiempo el mismo ayuntamiento diese la alerta por la contaminación del atmosférica y nos dijese que no deberíasmo hacer deporte en la calle y usar el transporte público. De poco sirve el despilfarro de millones de euros por tratar de superar un kilometro de media a la hora. De poco sirve el colapso del tráfico...

El Ayuntamiento de Madrid continua empeñado en incrementar el viario para los coches que lo unico que logra es un efecto llamada que logra que las infraestructuras contruidas se queden obsoletas en poco tiempo y se haga necesario su ampliación. Como dice Ecologistas en Acción son políticas "obsoletas, caras y contraproducentes ante los retos del tráfico".

La necesidad de reducir la capacidad del volúmen del número de coches nos dará modos de vida más saludables para todos la ciudadanía, y lleva aparejados una mejora en la calidad del aire, menor ruido, más espacio para la gente…

Antye el efecto llamada que genera la generación de nuevas infraestructuras para el coche, se debe comenzar a generar un efecto contrario. El "efecto evaporación" que demuestra cómo es posible reducir el espacio dedicado a los coches sin que se incremente la congestión en las calles adyacentes.