El Gobierno se desquita de los sabores de la campaña con el anuncio -dos semanas más tarde- de la incorporación de 1.629 policías nacionales, que desde hoy ejercerán en la Comunidad de Madrid. Según Rubalcaba esta es "la respuesta del Gobierno a su compromiso por incrementar los efectivos policiales para prestar cada día un mejor y más cercano servicio a los ciudadanos de la Comunidad de Madrid"
 
Últimamente observamos como el miedo y la preocupación por el delíto se ha afincado en la agenda social -y, evidentemente, en la agenda electoral-. Pero lo peor de todo es observar como este miedo al delincuente y a ser una posible víctima se ha establecido socialmente de tal manera que vemos que este miedo -y no tanto la delincuencia- se ha convertido en un problema social en si mimsmo. 
 
No sabemos muy bien a quien o quienes van a combatir estos policías si a los delincuentes a la sensación de miedo de la cuidadanía. Cada vez más nos encontramos con planes políciales y reformas penales destinados no tanto a reducir la criminalidad si no a reducir el miedo. Tarea de lo más complicada...
 
En esta absurda carrera para lograr uincidir y minimizar la sensación de inseguridad y miedo Joan Mesquida, director general de la Policía y de la Guardia Civil nos decía no hace mucho que durante los últimos cuatro años se han ofertado "40.000 plazas de nuevo ingreso", mientras que en las dos legislaturas anteriores esta cifra fue de "38.000" y "se perdieron 7.000 puestos de Policía y Guardia Civil".
 
El Partido Popular durante su campaña se comprometió al incremento de las plantillas de Policía y Guardia Civil en 30.000 efectivos y la modificación del Código Penal para los delitos que han causado mayor alarma social en esta legislatura, como los casos de robos en las casas, algunos con empleo de violencia, o la tipificación de los conocidos como 'secuestros express'.
 
Es la espiral del absurdo, que lo que facilita (junto con una buena dósis de alarma social, populismo y demagogia comunicactiva) son reformas penales y procidementales impensables no hace mucho. Elemenos como las camaras de videogilancia en Montera, la simplificación de la posibildiad de adopción de medidas penales cautelares, la facilitación de la prisión preventiva o la perdida de direccion del juez en los juicios rápidos...
 
El lunes 17 de Marzo aparecía una pequeña notica del Reino Unido en el diario El Pais que hablaba que venía a decir que "Los alumnos de primaria deberían ser incluidos en una base de datos de ADN si muestran un comportamiento que indique que pueden llegar a delinquir en el futuro". Esta es una propuesta del nada más y nada menos Director General de Scotland Yard. Gary Pugh opina sin tapujos que "Si tenemos la forma de identificar a los jóvenes antes de que comentan un delito, los beneficios a largo plazo para la sociedad son enormes". Las políticas que sirven para combatir el miedo impuesto a la ciudadanía terminana generando políticas de contención y gestión de los "excedentes sociales", grupos sociales a los que hay que marcar y delimitar desde un inicio. Esto era implanteable hace no mucho años, y más en un pais en el que no quieren tener un DNI porque dicen que puede atentar contra su intimidad, pero aceptan como normal que el alto mando policial tenga 4,5 millones de perfiles genéticos. Esto se suma a las políticas de videovigilancia o de urbanismo antidelincuencia, para generar un un importante ambiente de represión y de vigilancia.
 
Nos dicen que se lucha contra la delincuencia, pero se está luchando, con herramientas equivocadas, contra la sensación de inseguridad, contra la sensación del miedo a ser víctima. El problema es que nunca podrá haber un polícia en cada esquina y en algún momento se tendrán que parar a pensar que por mucho que aumentemos el número de polícias nunca será suficiente para luchar contra una "frustación ciudadana" y que el abandono del sistema penal garantista lo acabaremos sufriendo entre todos y todas...