Islam, las fatwas y los periodistas escandalosos
seajob | 21 Mayo, 2007 16:26
Acabo de leer en El país
un artículo sobre una
fatwa en la que se dice que un hombre y una mujer no pueden trabajar solos en la misma oficina si esta no ha amamantado a aquel. Y no, pese a que es lo primero en lo que he pensado, no se refiere a que sean madre e hijo.
La noticia, que por si misma no deja de ser más que escandalosa, da en el misma artículo para, por una vez, comentar no sólo otra serie de fatwas entre risibles -como esta- y terribles -como las que condenan a muerte-, sino también que no todas las fatuas son iguales.
Por suerte o por desgracia, en el Islam no hay una autoridad central que decida cuál es la interpretación correcta de los textos que consideran sagrados, sino que cualquier clérigo puede leer lo que quiera, interpretarlo como le venga en gana y lanzar una fatwa al respecto, incluyendo el castigo que más convenga en ese momento. No es raro, si se produce suficiente expectación al respecto, que otras instituciones clericales opinen también al respecto, en muchas ocasiones desacreditando la primera opinión.
Entonces ¿por qué nos enteramos de soberanas tonterías como la que da pie a este artículo, y no de decisiones más cabales que desdicen a sus autores? Porque el periodismo sigue siendo un mundo en el que por dinero todo vale, y si alguien dice que revolcarse en la mierda vende 2 periódicos más, allá que habrá varios voluntarios para hacerse unos largos.
Que por todos los países de mayoría musulmana cada vez haya más instituciones desdiciendo a los cafres que sueltan estas cosas, en cambio, parece que no huele suficientemente mal como para incrementar las ventas. Y que esto vaya generando más miedo entre la población occidental hacia los países del sur, o hacia los inmigrantes, o que de más carnaza a los racistas, por supuesto, no es importante. Que no vende periódicos.