V de Vivienda con B de Barcelona: Qué pasa cuándo las movilizaciones desbordan cualquier previsión.


La trayectoria de la Asamblea V de Vivienda en Barcelona llamó nuestra atención desde su nacimiento, cuando decidieron apostar por convocar el primer encuentro en la calle, el lugar por excelencia del don nadie y el cualquiera, y no en algún local atravesado ya por alguna identidad política particular, con las fronteras que se establecen así siempre entre activistas y no activistas. Ese gesto no fue flor de un día, no fue un acto interesado y calculado de apertura para mejor reclutar luego carne fresca, sino el empeño que ha impulsado a la Asamblea durante todos estos meses.
Esa apertura a lo desconocido, esa contaminación buscada concretamente una y otra vez, ha rendido luego frutos que ya son conocidos por todos: por ejemplo, el eslogan “no tendrás casa en la puta vida”, de una enorme eficacia simbólica disruptiva, que no podría haber salido jamás de los jamases de un espacio ideologizado y militante al uso, supuestamente más radical pero en realidad siempre mucho más conservador, sabido, previsible y pautado (lleve pasamontañas o se organice en una estructura que no se lleva el viento). Más identificable y, por tanto, más controlable. La trayectoria de la Asamblea de Barcelona nos impresiona no sólo por su decisión tan resuelta de partir de un no saber (qué debemos pedir, cómo nos debemos organizar, hacia dónde debemos ir), sino también por su talento para estimular las capacidades de cada uno de los que pasan por ella, otro de los rasgos-clave de una nueva politización.
Por supuesto, el proceso de esa experimentación no es fácil ni está libre de problemas. El relato siguiente, transcripción de la charla que un compañero de la Asamblea de Barcelona dio en Madrid pocos días antes del 23 de diciembre, tiene por lo menos el mérito de no pasar de largo ante las contradicciones, sino de ponerlas en primer plano como la realidad misma del proceso.
Si la fuerza de las luchas hoy es problematizar y, frente a los fetichistas del resultado, sus logros estriban en lo que se aprendió por el camino, en lo que se puso en juego y en cuestión, la Asamblea de Barcelona hace bueno aquí y ahora su propio dicho de que “la V de Vivienda se escribe con V de Victoria”.
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