Martes, Junio 20, 2006

Videoblog: todo puede ser y nada.

Videoblog: todo puede ser y nada.

Leónidas Martín Saura
(leodecerca@sindominio.net)

Una nueva pulsión se expande a través de miles de pantallas de ordenadores personales a lo largo y ancho del planeta tierra. Como saben, "pulsión" es el término que emplean los psicoanalistas más rigurosos cuando detectan una energía psíquica profunda que orienta su comportamiento hacia un fin concreto, y se descarga al conseguirlo; ténganlo en cuenta al leer este texto.


El comportamiento de los videobloggers está orientado, de manera intrínseca, hacia un fin muy concreto: descentralizar la información. Descentralizarla al máximo, hasta que no pueda más y choque con su límite ontológico (ya saben que por ontología se conoce la parte que tratan los metafísicos más convencidos cuando hablan del “ser” en general y más concretamente de sus propiedades trascendentales). Ténganlo en cuenta también.
Un videoblog o vlog1, propiamente dicho, es un sitio web, o mejor, un blog (una bitácora en castellano)2, y como cualquier blog que se precie, los videoblogs también se expresan desde el terreno de lo personal y lo cotidiano; también nos hablan de su día a día, de sus experiencias más cercanas, de lo que tienen a su alrededor, de las cosas que les gustan y de las que no; la diferencia entre "b" y "v" en este caso radica en el medio de expresión empleado: el vídeo (“v”) en vez de la palabra, o además de ella (“b”).



Para algunas personas, lo trascendental es aquello que se refiere a la realidad, pero que excede los límites de la experiencia. Bien, eso exactamente representa el videoblog para muchos hoy en día. Una realidad, la de la persona que publica diariamente sus comentarios y que, al ser capturada por una cámara y puesta al servicio y disfrute de todo el mundo mediante internet, pasa a convertirse en otra cosa, en algo que transforma de manera radical su cotidianidad.
Toda referencia a "lo trascendental" nos remite a “lo metafísico”. En este caso no es para menos, ya que de un cuerpo (el videoblog) y de sus propiedades estamos hablando. Los principios de un videoblogger son sencillos: comunicar desde mi persona, desde mi experiencia, desde aquí y ahora. Y sus causas primeras las de toda la vida: necesidad de comunicar y tecnología para hacerlo.
Se podría decir que estas dos causas convergen en el Big Bang que formó la vlogesfera hace ahora tan sólo un año; es entonces cuando podemos poner fecha a la aparición de las primeras células que conforman este fenómeno. Desde entonces las cosas se han desarrollado a una velocidad asombrosa y, un año después, esta vlogesfera cuenta ya con miles de habitantes dotados de herramientas capaces de transformar sus comentarios, sus experiencias y sus ideas en algo trascendental, en el sentido estricto del término: “algo que se comunica o extiende a otras cosas”.

A día de hoy, la comunidad de videobloggers se complace de estar compuesta por todos y cada uno de los elementos que forman cualquier otra comunidad: personas, personalidades, opiniones, diálogos, creencias, actitudes, hechos, y —cómo no— conflictos, o, mejor, contornos que perfilan futuras líneas de conflicto.
Intentaremos ahora seguir el trayecto de alguna de estas líneas.



A la caza de una comunicación viva.

Antes de nada volvamos por un momento a eso de las “pulsiones”: para mantener su atractivo y nunca envejecer, las empresas multinacionales de comunicación deben incorporar recursos que no se encuentran en su interior, deben acercarse a las creencias que disfrutan, en una época determinada, de un importante poder de persuasión y tomar en consideración las ideologías más importantes que se encuentran inscritas en el contexto cultural del momento (incluidas aquellas que le son hostiles).
El capitalismo moviliza siempre algo “que ya está ahí”, algo cuya legitimidad se encuentra ya garantizada y a lo cual dará un nuevo sentido asociándolo a la exigencia de acumulación de capital. Quizá por eso existan los cool hunters, “los cazadores de lo guay”, esos tipos raros que al servicio de una corporación se pasan el día observando con detenimiento lo social; lo inspeccionan con el mayor cuidado hasta hallar en él las puntas de lanza que, una vez pulidas de toda capacidad política tranformadora, y habiendo sido desgastados sus filos subversivos, se convierten, por arte de magia, en cañas de “la última moda”.

Por supuesto el Videoblog —o nueva subjetividad que principalmente opera a través del conocimiento, la comunicación, el lenguaje y la imagen en movimiento— no se libra de este proceso de captura, y se ve amenazado, como siempre pasa, por esos cazadores, por esas fuerzas de reapropiación capaces de modificar el habla y la comunicación hasta convertirlos en anuncios comerciales.

El otro día un amigo me contó la historia de “el blog de Lydia Manshell”3. Al parecer, la compañía multinacional Hellmann´s, la de la mahonesa de mismo nombre, ha realizado su última campaña publicitaria adoptando la estética y la práctica de cualquier blog personal que se precie. Para ello ha inventado un personaje ficticio, Lydia Manshell (“Manshell”: inversión bivocálica de Hellmann´s), que supuestamente responde al nombre de una reconocida antropóloga encargada de “explorar nuestras sociedades las 24 horas al día”. El caso de su última investigación (léase “promoción”) giraba nada más y nada menos que en torno a una falsa invasión de las costas chilenas por parte de unos caníbales procedentes de una isla perdida en el Atlántico sur llamados “zinmaioneses” (apréciese el simple y torpe juego de palabras); esto, como podrán imaginarse, provocó muchos comentarios calificando a esta tal Lydia de racista y poco sensible. "Con los grupos étnicos no se juega, en especial si todos los días mueren de hambre", reclamó alguien que firma como Mario en el mencionado blog. Con la publicidad dando vueltas un par de semanas en blogs, diarios y televisión, el interés de los cibernautas se acrecentó, llegando a las trece mil visitas.

Quizá el fenómeno vlog se esté constituyendo en una herramienta capaz de construir experiencias comunicativas inéditas, ése es su mayor atractivo, tanto para las comunidades en busca de una comunicación viva y directa, como para las empresas multinacionales que tratan de capturarla. Precisamente esa capacidad (la de producir una comunicación “nueva”), es la que se ha convertido en el perno de la producción contemporánea, denominada postfordista o inmaterial, en la que domina la acción comunicativa y se valora al máximo la capacidad de manejarse entre continuas innovaciones.

Una vez atrapada, ¿bajo qué medios y con qué dispositivos se fuerza a la comunicación viva entre personas —sigamos con el fenómeno vlog como ejemplo— a subordinarse ante la comercialización?
William Gibson, en su más que recomendable última novela Mundo espejo4 nos deleita con un intrigante párrafo que quizá nos ayude a responder a esta pregunta. En él, Cayce (la protagonista de la novela) lleva una conversación con otro de los personajes secundarios, una mujer llamada Magda que trabaja como empleada en una empresa multinacional dedicada a desarrollar y poner a prueba nuevos modelos publicitarios, como por ejemplo éste:

—estás en un bar tomando una copa —dice Magda—, y una persona empieza una conversación a tu lado. Una persona que quizá te parezca atractiva. Todo muy agradable, y entonces os ponéis a charlar y ella, o él, menciona esa nueva marca fantástica de ropa o esa película genial que acaba de ver. Nada de rollos publicitarios, ¿entiendes?, sólo una breve mención favorable. […], se llevan a casa esa mención favorable, asociada a alguien que ha mostrado un ligero grado de interés por ellos...

Más adelante, ella misma, Magda, muestra dudas al respecto, no consigue entender bien en qué consiste exactamente la práctica de marketing que ella misma realiza cada noche en un bar diferente: “Pero, ¿compran los vaqueros?, ¿ven la película? ¡No!”
Cayce nos lo explica:

“exactamente —dice—, pero por eso funciona. No compran el producto: reciclan la información. La utilizan para intentar impresionar a la siguiente persona que encuentran.
Magda: ¿Una manera eficaz de difundir la información?, no me lo creo.
Pero lo es —insiste Cayce—. El modelo es vírico.

Y claro que lo es. “El lenguaje es un virus” decía William Burroughs. La información también. Los virus pueden matar y curarnos. En el contagio hay fusión y, por lo tanto, la posibilidad de que surja algo nuevo. Allí donde crece el peligro, también se encuentra la salvación.
El párrafo termina con una Magda confesándonos la pérdida absoluta de los límites que separaban antes su trabajo de su vida:

está empezando a afectarme. Cuando salgo por mi cuenta, con los amigos, por ejemplo, no trabajando, y conozco a alguien, y hablamos y menciona alguna cosa, algo que le gusta, una película, un diseñador, algo en mí se para —Mira a Cayce—: ¿entiendes lo que quiero decir?
—Creo que sí.
—Estoy devaluando algo, en los demás, en mí misma. Y estoy empezando a desconfiar hasta de la conversación más informal.



La producción de la subjetividad

Este es el nuevo manantial de la riqueza: la producción de la subjetividad.

El lenguaje y la imagen, negados antes en la producción, toman la esfera pública asociados a las mercancías, a los dispositivos de publicidad. La producción de subjetividad implica una toma directa sobre la vida: es la biopolítica esa sobre la que insistía Foucault, y poner en producción la vida significa esencialmente poner en producción los elementos de comunicación de la vida.

El videoblog es uno de esos elementos; por lo tanto, la cuestión que ahora nos apremia resolver es: ¿podrá escapar esta experiencia de comunicación viva de las garras de la apropiación capitalista o, por el contrario, sucumbirá ante sus fuerzas y se transformará, antes incluso de haber desarrollado todo su potencial, en la última y más cool forma publicitaria?
Esperemos que a estas alturas ya les haya quedado claro, leyendo este artículo, que la comunicación, entendida como una parte más de la cooperación social, desprende continuamente unas, por así decir, “externalidades positivas” capaces de transformar y hacer evolucionar todas y cada una de las partes que forman nuestras sociedades contemporáneas. Debería estar claro también que esas “externalidades”, ese “exceso” que produce la comunicación entre personas, es precisamente lo que se intenta capturar hoy a toda costa. Para bien y para mal.
Al principio decíamos que lo trascendental es aquello que se refiere a la realidad pero excede de los límites de la experiencia. Si la experiencia es —como hemos visto después— la de la comunicación y son sus límites los que nos marcan las máquinas de captura persiguiendo cualquier experiencia comunicativa con el fin de transformarla en publicidad, lo transcendental será, entonces, ensayar un nuevo paradigma de auto-producción creativa, uno que nos permita desligarnos a un tiempo de la lógica de apropiación capitalista, de la necesidad de centralización autoritaria y de la individualización subjetiva de la creación.
¿Será el Videoblog capaz de conseguir tal hazaña? Los elementos que permiten responder a este nuevo reto están hoy ya sobre la mesa, dentro de nuestros ordenadores, los procesos de subjetivación varían según las épocas, y tienen lugar de acuerdo con reglas muy diferentes. Aunque es verdad que en cada caso el poder no cesa de recuperarlos y de someterlos a las relaciones de fuerzas, tampoco es menos cierto que tales procesos no cesan de renacer y de inventar nuevas e infinitas modalidades.
¿Será el videoblog capaz de constituirse en un modo de comunicación más allá del poder?
Todo puede ser y nada. Ustedes, de momento, sigan atentos a sus pantallas.



Notas:

1 Vlog (definición extraída de Wikipedia, la enciclopedia libre, en http://www. wikipedia.org)
Vlog o videoblog es una variante de Weblog, que consiste en una galería de vídeos, ordenada cronológicamente, publicados por uno o más autores. El autor puede autorizar a otros usuarios a añadir comentarios u otros vídeos dentro de la misma galería.

2 Blog (definición extraída de Wikipedia, la enciclopedia libre, en http://www. wikipedia.org)
Un blog, también conocido como weblog o bitácora, es un sitio web frecuentemente actualizado donde se recopilan cronológicamente textos y/o artículos de uno o varios autores donde el más reciente aparece primero, con un uso o temática en particular, siempre conservando el autor la libertad de dejar publicado lo que crea pertinente. Generalmente, los weblogs son publicados con un estilo personal e informal.

3 http://www.cronicascanibales.cl/

4 Madrid, Ediciones Minotauro, 2004, págs. 89-90.


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