Los liberales

Mis liberales, como mis heterodoxos, recorren todos los recovecos de las corrientes de pensamiento, son como fantasmas que aparecen y desaparecen a lo largo de las épocas y las hacen más bonitas.

Este país no es liberal, liberal entendido como el reconocimiento de derechos fundamentales y la firme intención de aplicarlos siempre a todos por igual.

La gente que posibilitó una guerra civil y el franquismo, que no se avergonzó ante el GAL y construye naciones de compatriotas, no de ciudadanos, esa gente no es liberal.

Liberalismo no es relativismo, pero tener la certeza de que nos equivocamos mucho es lo que empieza a formar un carácter liberal, no se trata de santos sino de gente realmente inteligente.

De mayor quiero ser liberal :)

Los heterodoxos

Menéndez Pelayo hizo algo bien: el título de su libro Historia de los heterodoxos españoles. Me encanta ese título, evoca grandes personlidades o personajes. El título es mejor que el libro, precisamente porque la idea de heterodoxo que maneja el autor es corta: los que cambian de religión o se quedan sin ella, un bluf.

Mi heterodoxo es un librepensador dentro de un grupo que piensa igual. Está en ese grupo porque hay cosas que le atraen de él y comparte cosas con él, no es un anacoreta, está situado. Está en la ciencia o en la política, está en el arte, en las diversas corrientes que puedan discurrir por estas disciplinas.

El heterodoxo siempre mira fuera del grupo y hace continuos ejercicios de autocrítica, cuando alcanza una certeza se enfrenta a la idea común para falsarla o validarla. No suele ser querido porque los grupos tienen la inercia de la tranquilidad o la estabilidad.

La historia de los heterodoxos sería una bellísima obra para no contentar a nadie :)