miscelánea

Vivo en penitencia

General — Escrito por jrpinto @ 18:05

Hace pocos días asistí a una homilía del padre Stallman. No había estado nunca en una charla de Richard Stallman, y creo que el balance general fue bastante positivo. Hizo gala de ese humor ingenuo e ingenioso a la vez que tienen los americanos, e insistió continuamente en que la principal motivación de su activismo es la libertad. La informática es una herramienta muy poderosa, y el uso de software libre es una de las luchas para evitar que los ordenadores se usen para recortar libertades. Si tenemos en cuenta que cada vez más aspectos de nuestra vida, a veces aspectos triviales, se rigen por aparatos que llevan software incorporado, la advertencia no es baladí. A parte del ya consabido uso del teléfono móvil como localizador de tu posición, puso dos ejemplos nuevos de usos del software para rastrear movimientos personales. Uno de ellos me afecta a mí personalmente. Ahora voy habitualmente a una piscina municipal. Hace años, para poder entrar en sus instalaciones, tenías que enseñar el carnet a un conserje. Pero resulta que ahora ya no. Ahora hay un torno que se traspasa mediante identificación con la palma de la mano. Pones la mano en una superficie lectora, tecleas tu número de socio, y si coincide te deja pasar. Decía Stallman que de esta manera se puede saber cuántas veces y qué horas vas a la piscina, y que ni siquiera desde una lógica policial se entiende la necesidad de tal control, de hecho, es más barato seguir enseñando el carnet al conserje, que sigue estando allí, al lado del torno, sin nada que hacer mayormente. El otro ejemplo que puso es el de las bicicletas municipales. Ahora se acaba de implantar en Barcelona un sistema de alquiler de bicicletas que está teniendo mucho éxito. Pero para usarlas hay que estar asociado. De modo que el sistema sabe qué persona coge la bici, en qué estación y a qué hora lo hace, y dónde y cuándo la deja. Según dijo, las bicicletas de París incluso llevan incorporado un gps que permite saber no sólo las estaciones de salida y llegada, sino también cuál ha sido el recorrido.

Para mí esto fue lo más novedoso que tuvo la charla, todo lo demás sobre la licencia gpl y las cuatro libertades del software libre ya lo conocía. Al final, cuando hace la broma de ponerse la túnica y la aureola de santo, hizo un remedo de profesión de fe islámica: No hay más sistema operativo libre que gnu y linux es uno de sus núcleos. ¡Y cuánta razón que tiene! Y siguió hablando de la iglesia de imax. Yo oía imax y no entendía, hasta que caí en que se refería a emacs. Ay! que yo uso vi. Este modesto editor, vi, fue calificado como "editor de la bestia", aunque sus ususarios fuimos reconfortados espiritualmente: usar vi no es pecado, es una penitencia. 


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