Hace unos días leíamos la noticia de que un funcionario de prisiones en Palma de Mallorca había sido sorprendido, presuntamente, realizando una felación a un recluso. Fue otra empleada de la prisión quien cuenta que al acudir al aseo de mujeres vio que uno de los reclusos salía rápidamente abrochándose la cremallera del pantalón, situación que le pareció muy extraña. Acto seguido, encontró en el interior a otro varón, funcionario de la prisión.
Cuando interrogaron al interno, él confeso que el funcionario acababa de practicarle una felación. Supuestamente, éste había convencido al recluso, de nacionalidad colombiana, de acompañarle hasta los servicios y que una vez dentro consumó el acto.




