[ La mujer barbuda ] 12 Abril, 2008 20:03


Porqué los gays, que marcan tanto estilo y son tan chic, pueden abanderar la imagen del oso como símbolo de belleza y atractivo, y las mujeres no podemos tener un pelo de más en las cejas?

Vale que a mi no me gusta estar hasta las cejas de pelos en el cuerpo, vale que me depilo bigote, piernas, ingles y axilas, pero estoy hartita de ver fotos y videos porno donde las mujeres no tienen más que un hilillo de vello en la raja.

Seamos serias, igual que rechazo la imagen de la top model escurrida como encarnación de la belleza femenina o que los pelazos en las piernas de las nórdicas sean estéticos, reclamo porno de mujeres y con mujeres con sentido común, y con vello púbico. Como fantasía y como realidad, es genial ese momento en que te cubren suavemente de espuma de afeitar todo el coño y aledaños.

Después te rasuran con cuidado, con ese sonido tan mágico, y luego… doy fe, mola. Pero las semanas siguientes son horribles, el pelo crece con fuerza y te rascas en tu casa, y te aguantas en el curro, y en el metro, en fin, cada una elige. Y encima la depilación extrema no sólo duele, si no que es un negocio repugnante. Por todo esto, reivindico la osita, que no la osa peludo-bigotuda.

[ tina paterson ] 12 Abril, 2008 16:33

Me asaltan unos carteles por Malasaña sobre una Okupación Creativa. ¿Serán una info sobre el recién abierto de CSA La Alarma? ¿Será qué los movimientos sociales se han vuelto creativos? Qué será, será.

No, amiguitos del pornolab, con ésta denominación estamos ante la enésima apropiación el capitalismo global de lo que no es suyo (si es hay algo que su voracidad no desee).
En este caso en su versión modernillos, pseudoartistas metidos a etiquetar sus prácticas comerciales como un proceso que les ajeno, y popular, como es la Okupación.

Pero les "mola" este concepto y, mola mucho más, si vale para vender una operación especulativa sobre un barrio del centro: Ballesta. El reducto de la prostitución precaria madrileña, que se ubica entre algunas de las calles más caras y apetitosas de Madrid: Fuencarral o Gran Vía. 

La gentrificación (proceso por el cual los centros de las ciudades, se definen a nível técnico-político-prensa como degradados, para a continuación empezar a especular sobre ellos) ha llegado, amparada por el PP (los malos) y las inmobiliarias (los malos, malos). Y vía los modernillos (los pringaos de los malos).

La cosa es que la campaña para criminalizar al cliente y la práctica de la prostitución de la que hablamos hace unos posts coíncide (sospechosamente) con la operación Triball. Asalto indebida de un barrio, a un modo de vida: el vecinal, que no les corresponde a estas malas gentes.

Duele Madrid, convertida ya en una especie de ciudad americana insostenible y, sobre todo, (y esa es la clave de todo) cara.

D. 

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