Es evidente que muchos hombres heterosexuales se empalman pensando en ser penetrados por otros hombres, o ser humillados, sodomizados por una mujer, del mismo modo que es evidente que muchas mujeres se exitan con la idea de ser violadas, de participar en un gang bang o de ser folladas por otra mujer. El porno también nos puede molestar porque revela que somos inexcitables mientras que nos imaginamos a nosotros mismos como calentones insaciables. Aquello que nos excita o que no nos excita proviene de zonas incontrolables, oscuras y pocas veces en acuerdo con lo que deseamos conscientemente. He aquí el interés de este género cinematográfico, si nos gusta soltar amarras y perder la razón, he aquí también el peligro de este tipo de cine, precisamente si tenemos miedo de no poder controlarlo.
Teoría King Kong, de Virginie Despentes.
¿Por qué este libro tan bueno no se estudia obligatoriamente en los
institutos de secundaria españoles? Fácil, los que deciden, son unos
capullos. No peor. No sólo son tan idiotas como parecen, es que además
se han quedado obsoletos. Así va el mundo:
¡Rajoy, púdrete! ¡Zapatero, vete ya! Y de ahí para abajo... Un mundo nuevo, por favor.
D.





