[ La mujer barbuda ] 29 Abril, 2008 17:05

 

Hay algo común a los individuos, más allá del sexo, del género y del transgénero: el ano. Si los hombres disfrutan haciendo sexo anal con las mujeres, los homosexuales con hombres, las lesbianas con arnés tienen agujeros donde elegir… ¿por qué tanto tabú? Parece, a veces, que el sexo anal sólo sirve para las pelis porno y las fantasías sexuales. Gran error. Amigos, desprendeos de ideas puritanas, liberaros y sabed que, ya seas hombre o mujer, lo mejor es practicarlo.

La penetración rectal es un ejercicio de igualdad democrático que supera no sólo la orientación sexual, sino las etnias, clases sociales y religiones, porque culo tenemos todos y porque a los seres humanos nos une la búsqueda del placer, aunque muchos pringaos no lo reconozcan.

La verdadera igualdad, la justicia social, pasa por el sexo anal universal. Nuestra querida España ya tiene Ministerio de Igualdad, y entre sus objetivos prioritarios debería estar la valoración social y personal del culo porque esta parte de nuestra anatomía no se aprecia lo suficiente. Hacia los glúteos hay algo más respeto, pero hay que ir más allá y defender la entrada al placer que proporciona todo el pack.

La idea no es novedosa, ya lo hizo a su manera Quevedo en “Gracias y Desgracias del ojo del culo”.

[ La mujer barbuda ] 12 Abril, 2008 20:03


Porqué los gays, que marcan tanto estilo y son tan chic, pueden abanderar la imagen del oso como símbolo de belleza y atractivo, y las mujeres no podemos tener un pelo de más en las cejas?

Vale que a mi no me gusta estar hasta las cejas de pelos en el cuerpo, vale que me depilo bigote, piernas, ingles y axilas, pero estoy hartita de ver fotos y videos porno donde las mujeres no tienen más que un hilillo de vello en la raja.

Seamos serias, igual que rechazo la imagen de la top model escurrida como encarnación de la belleza femenina o que los pelazos en las piernas de las nórdicas sean estéticos, reclamo porno de mujeres y con mujeres con sentido común, y con vello púbico. Como fantasía y como realidad, es genial ese momento en que te cubren suavemente de espuma de afeitar todo el coño y aledaños.

Después te rasuran con cuidado, con ese sonido tan mágico, y luego… doy fe, mola. Pero las semanas siguientes son horribles, el pelo crece con fuerza y te rascas en tu casa, y te aguantas en el curro, y en el metro, en fin, cada una elige. Y encima la depilación extrema no sólo duele, si no que es un negocio repugnante. Por todo esto, reivindico la osita, que no la osa peludo-bigotuda.