Mi izquierda y mi derecha, ¡cual es más grande! ¡Alemanes, mirar al centro!

Como los Urales y los Carpatos unidos por un sexy manto de oscuridad. Se armó el revuelo en Alemania porque la canciller conservadora ha lucido pecho, mostrando su look más felinesco. Lo cierto que es que me ha gustado, e incluso puesto. Veo a Russ Meyer masturbándonse en los cielos. Ha demostrado lo maternal y sexual que puede ser (las tetas siempre me han parecido ambivalentes: ¡chupa o come, niño!). Y todos los alemanes pensando en cuanta leche liberal puede almacenar ese tanque que dirige Europa, hasta hace poco frío y pío. Es la mujer total, capaz de hacer girar Europa hacia la derecha y al mismo tiempo seguir siendo una sex simbol madurita. ¡El canalillo es el centro democristiano! Sé que los alemanes están más interesados en cervezas que leches, pero es otro cantar. Que Merkel apoye a los EEUU y su guerra afgana no arma revuelo. Que enseñe las tetas cual valkiria, sí. Cosas de la moral.

Desde la serie Terror PP animamos a la canciller. ¡SEXY! ¡GUAPA! ¡TORERA!Queremos que se deje de facherios y que pida protagonizar una secuela de los Ultras de Supervixens. Un filme bajo esta aria germana: Oh tetas de Europa, potentes muros para el inmigrante, alimento de los valores neoliberales, fuente de placer de consumo, aquí teneis a vuestra heroina. La Merkel, la Ultravixens. ¡Yo quiero su leche! ¡Los albaneses también! Y la vaca, que ni ríe.