Sexo en vivo en el metro de Madrid
miércoles, septiembre 24, 2008
Escándalo por sexo en vivo en el metro de Madrid
Siete de la tarde.
Primer vagón de un convoy de la línea 2 en la estación de Sol. Un par de miradas, y un hombre que había subido en San Bernardo consigue que otro se le acerque y empiece a masturbarle. Delante de todos los viajeros. “Pasa diariamente”, explica Ana, usuaria del metro y una de las pasajeras que soportan el espectáculo. “No me cambio de vagón porque vigilo para evitar que algún día cojan a algún menor”, apunta.
Según Ana, “son casi siempre los mismos, pero van rotando”. “Los hay desde veintimuchos hasta más de sesenta y no se cortan un pelo, aunque les mires de frente”, añade.
Los usuarios que se encuentran cada tarde este panorama hablan de hasta corrillos de seis personas esperando tocamientos. “Si en el viaje no encuentran rollo, se bajan, cambian de sentido de la línea a ver si hay más suerte”, concluye Ana.
Los responsables de Metro de Madrid sólo pueden actuar cuando se presentan reclamaciones y se detecta a los actores. A día de hoy, sólo hay denuncias por tocamientos, pero no se ha presentado ninguna por escándalo público, señalan fuentes del suburbano.Pinchad para ampliar.
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03/10/2008, 05:52
Partimos de que un vagón es un sitio donde es muy difícil sustraerse de las cosas que nos molestan, así que es un buen lugar para practicar la discreción y el repeto.
Ahora, teniendo eso claro... ¿disturban más que los grupos de adolescentes chillones en finde? ¿incomodan más que el niño maleducado que patea al pasajero de al lado bajo la mirada indiferente de la madre? (sí, el que se sentó el primero regateando peligrosamente a la ancianita que luego hizo todo el viaje de pie) ¿huelen peor que el litro de perfume de la señora de al lado mío?
En definitiva, ¿son noticia porque invaden de verdad nuestro espacio, o será más bien que no nos gustan y punto?
Y en general, ¿superará nuestra sociedad algún día la etapa anal?
Salud