Estaba esperándolo como agua de mayo -por cierto, nada de agua en el abril de aguas mil. Diagonal ha sacado en la sección Cercanías dos artículos sobre el Sáhara: una entrevista al representante en las recientes negociaciones con Marruecos y una columna sobre la Columna de los 1000.

Allí estaba Héctor Rojo Letón, periodista de Diagonal. Es una persona encantadora y estuvimos hablando un rato de lo que estábamos haciendo, que era fundamentalmente conocer la situación del pueblo saharaui y finalmente llevar a cabo el acto de La Columna de los 1000. Hablé con él antes de que se celebrara el acto y ya me ponía en situación -en situación de la repercusión mediática que íbamos a tener- al decirme que probablemente ocuparíamos "media página". El atentado de ETA debió hacer el resto -ocultar con un acontecimiento grande el resto de noticias residuales... nos tenían que haber pegado un tiro, o teníamos que haber saltado por los aires con una mina marroquí "Hecha en España" para haber sido noticia, y quizás ni eso.

Diagonal saca con frecuencia noticias sobre el Sáhara. Nosotros no estábamos descubriendo la penicilina aunque allí nos sintiéramos como Fleming y también como personas normales. De hecho, es el único medio que conozco que saque cosas sobre el Sáhara con normalidad, aunque este tema lo traten desde periódicos gratuitos como 20minutos a otros conspiranoicos como El Mundo o facinerosos como Libertad Digital.

Sin embargo, o más bien como siempre en mi caso -incluso cuando lo escribo yo- me he sentido un tanto defraudado con la noticia. Voy a comentar algunas expresiones (podéis leerla completa y de seguido en http://diagonalperiodico.net/spip.php?article5686)

La rutina ocupa de nuevo los campamentos de refugiados saharauis tras el paso en los últimos días de unas 3.000 personas, llegadas sobre todo del Estado español. Como sucede cada año por Semana Santa, las asociaciones de amigos del pueblo saharaui llenaron Tinduf de solidarios. Un acontecimiento que en esta ocasión se vio reforzado con la llegada, el pasado 22 de marzo, de la llamada ‘Columna de los mil’, una iniciativa promovida por Voluntad y Determinación (VyD), estudiantes de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense, para denunciar los 2.700 kilómetros de muro marroquí que dividen el Sáhara Occidental. "No sólo separa territorios, sino también familias", explicaba Salek Baba, ministro de Cooperación saharaui, durante la cadena humana que consiguió reunir a cerca de 2.000 personas.

No entiendo por qué hemos pasado de campamentos de refugiados de Tinduf a Tinduf. Imaginemos que a las afueras de Madrid, a 50km, hubiera campamentos de refugiados. ¿Los llamaríamos de Madrid? Puede que sí pero la verdad es que son otra cosa, campamentos de refugiados saharauis cercanos a Tinduf -donde llega el avión- pero también cercanos a su territorio liberado de la RASD.

“Muro del silencio”

Para llegar hasta el ‘recodo’ donde se desarrolló el acto, cerca de la localidad de Mahbes, en los territorios liberados del Sáhara, los participantes se desplazaron en todoterrenos, principalmente los europeos, y en grandes camiones al descubierto, los saharauis. Al llegar ante el muro, todos se unieron junto al reguero de proyectiles que permanece tras el alto el fuego. Como otras veces, observadores de la Misión de las Naciones Unidas para el Referéndum en el Sáhara Occidental vigilaron el acto con gran discreción.

En todoterrenos fueron principalmente organizadores -locales y de fuera-, conductores -locales-, periodistas -de fuera- y gente enferma -de fuera-, además de los que cabían -locales y de fuera. En los camiones iban en algunos más locales que de fuera y en otros más de fuera que locales. Hay que tener en cuenta que los camiones venían de sitios distintos. No entiendo qué se quiere resaltar con esto.

Sobre la discreción, no sé si el hecho de tener a un helicóptero sobrevolando el acto al estilo ito ito ito que caiga el pajarito de las manifestaciones ibéricas es discreción, pero bueno, no vamos a entrar ahí.

“El año que viene tenemos que reunir a más gente todavía. Así nos garantizamos que se hable del muro del silencio que siempre es el conflicto saharaui”, clamó José Taboada, de la Coordinadora Estatal de Asociaciones Solidarias con el Sáhara, que como VyD ya piensa en una próxima edición.

Esa es una impresión generalizada, que la próxima vez, sea el año que viene o no, tenemos que ir 10.000 personas.

Los momentos más tensos se vivieron cuando la organización trató de contener a algunos jóvenes saharauis que pretendían acercarse a las instalaciones militares marroquíes. Pero todo quedó en pequeñas e individuales tentativas erradas. Después, la llegada de los camiones de saharauis a los campamentos se convirtió en una auténtica fiesta: los manifestantes “fueron recibidos como si de soldados que volvieran de una victoriosa batalla se tratara”, explica Jorge García, uno de los participantes.

Esto, más que tensión, fue una bocanada de aire. Cierto que no podíamos ir hasta el muro, por dos motivos: porque no convenía de cara a MINURSO y porque puede haber minas, proyectiles sin estallar, etc.

Ahora bien, recogiendo las palabras de Héctor, para la mayoría de los que fuimos, al menos para todas las personas con las que hablábamos, el acto se quedó pequeño, como una tentativa errada, que no tiene nada que ver con que los saharauis se sintieran exultantes y muy agradecidos. Todos quedamos sorprendidos antes de celebrar el acto de lo agradecidos que son los saharauis con sus visitantes y de lo exultantes que pueden llegar a ponerse en una manifestación, un concierto o un viaje en autobús.