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La escasez de combustibles fósiles, perpectivas de revoluciones difíciles.
alfgpl | 09 Enero, 2006 16:27
Comienzo mi blog animado por un buen artículo que he encontrado a raiz, como no, de crisisenergetica, la fuente original es de zNet.
A continuación, el texto.
La lucha contra nosotros mismos
Por George Monbiot
Quiero tomarme un momento para recordaros de dónde venimos.
Durante los primeros tres millones de años de historia de la Humanidad,
vivimos conforme a las circunstancias. Nuestras vidas se regían por las
casualidades de la ecología. Vivíamos, como todos los animales, con
temor al hambre, a los predadores, al clima y a las enfermedades.
Después, durante unos miles de años, cuando hubimos comprendido los
rudimentos de la agricultura y el almacenamiento de las cosechas,
disfrutamos de una mayor seguridad alimentaria, y pronto destruimos a
muchos de nuestros depredadores no-humanos. Pero nuestras vidas las
regían espadas, hachas y lanzas. La lucha principal se hacía por la
tierra. La necesitábamos no sólo para sembrar nuestras cosechas sino
también para proveernos de fuentes de energía (pasto para nuestros
caballos y bueyes, madera para nuestro fuego).
Entonces descubrimos los combustibles fósiles y todo cambió. Ya no
estábamos constreñidos por la necesidad de vivir a merced de la energía
ambiental; podíamos mantenernos mediante la luz del sol almacenada
desde hacía 350 millones de años. Las nuevas fuentes de energía
permitían a la economía crecer, lo suficiente como para absorber a
algunas personas expulsadas por las antiguas disputas por la tierra.
Los combustibles fósiles permitían expandirse tanto a la industria como
a las ciudades, lo que permitía a los trabajadores organizarse y forzar
a los déspotas a disminuir su abuso de poder. Los combustibles fósiles
nos ayudaron a librar guerras de un horror nunca conocido, pero también
redujeron la necesidad de las guerras. Por primera vez en la historia
de la Humanidad, incluso por primera vez en la historia de la vida,
había un excedente de energía disponible. Podíamos sobrevivir sin tener
que luchar contra nadie por la energía que necesitábamos. La
productividad agraria aumentó de 10 a 20 veces. La productividad
económica se multiplicó por 100. La mayoría podíamos vivir como nunca
nadie había vivido antes.
Y todo lo que veis a vuestro alrededor es el resultado de aquello.
Hemos podido juntarnos aquí de todos los rincones del país gracias a
los combustibles fósiles. Los gobernantes no nos cobran comisión ni
restringen nuestro consumo (o en cualquier caso todavía no) gracias a
los combustibles fósiles. Nuestras libertades, nuestro bienestar,
nuestra prosperidad se los debemos a los combustibles fósiles.
La nuestra es la generación más afortunada de todas las que ha habido y
habrá. Vivimos el breve intervalo histórico entre la violencia
ecológica y la catástrofe ecológica.
No tengo que recordaros cuáles son las dos fuerzas que convergen en
nuestras vidas. Nos enfrentamos a una escasez inminente de una fuente
de energía difícil de reemplazar: los combustibles fósiles líquidos. Y
nos enfrentamos con las consecuencias medioambientales del consumo de
combustibles fósiles que ha hecho posible que lleguemos a donde estamos.
La estructura, la complejidad, la diversidad de nuestras vidas, todo lo
que conocemos, todo lo que dimos por sentado, todo lo que parecía
sólido e innegociable, de pronto parece contingente. Todo esto es como
una enorme pila tambaleante que se balancea sobre una pelota a punto de
comenzar a rodar montaña abajo.
Escucho a la gente hablar de la reducción que les gustaría ver en las
emisiones de carbono. A mí no me interesa lo que a la gente le gustaría
ver. Me interesa lo que dice la ciencia. Y la ciencia habla claro. No
necesitamos un 20% de reducción para 2020, ni un 60% para 2050, sino un
90% para 2030. Sólo de esa forma conseguiríamos mantener la
concentración de carbono en la atmósfera por debajo de 430 unidades por
millón, lo que significa que sólo así evitaríamos algunas de las
temidas consecuencias. Si dejamos que supere ese índice no hay nada que
hacer. La biosfera es la fuente primaria de carbono. Se nos escapa de
las manos.
La idea de que podemos conseguirlo reemplazando los combustibles
fósiles por energías renovables es una fantasía. Es verdad que tenemos
fuentes de energía sin explotar en el viento, las olas, las mareas y la
luz del sol, pero ni están lo suficientemente concentradas ni son lo
suficientemente consistentes como para que podamos utilizarlas y seguir
como antes.
Una reducción como esa requiere una gran restricción en nuestro uso de
energía. Se dispone de algunas tecnologías, pero seguramente no nos
lleven muy lejos. Si se quiere reducir las emisiones de carbono en un
10%, el uso de la energía deberá restringirse en un 50%. El único
método para conseguirlo es un racionamiento nacional acompañado de una
disminución y convergencia mundiales.
Nosotros nos encontramos en una posición extraordinaria. Se trata del
primer movimiento político de masas para pedir menos, no más. Somos los
primeros en tomar las calles pidiendo austeridad. Los primeros en pedir
que nuestro lujo, nuestra comodidad, se reduzcan.
Estos son los mayores retos políticos que ningún movimiento ha
afrontado. Pero estamos alcanzándolos. Los estamos alcanzando. Pero no
dejéis que nadie os diga que será fácil. Si sólo se tratara de poner
verde a George Bush, ya lo habríamos conseguido. Pero no sólo tenemos
que luchar contra él, ni contra nuestro propio Gobierno, ni entre
nosotros; también tenemos que luchar contra nosotros mismos. La lucha
contra el cambio climático es la lucha contra mucho de lo que hemos
llegado a ser. Es una lucha contra algunos de nuestros impulsos más
básicos.
No podemos pedir a los demás que dejen de volar si nosotros seguimos
volando. No podemos pedir al Gobierno que nos fuerce a cambiar si no
estamos preparados para el cambio . La batalla más importante de
nuestras vidas se librará no sólo ahí afuera, sino también en nuestro
interior.
Aupa Alfonso, soy martintxo. El articulo es muy bueno, no lo habia visto (yo tambien suelo visitar www.crisisenergetica.org), pero se echa en falta el enlace al articulo original.... Para la proxima. Saludos. Martintxo.