Live in hell

Gefängniss-Blüthen

Diez de la noche, un mar de silencio solo roto por una dura y enérgica palabra que rasga el aire envenenado en una prisión cualquiera:
¡CIERREN!

Sesenta cuerpos vestidos de rallas grises ejecutan la orden como si fueran máquinas. Ellos mismos se encierran entre 8 paredes de frío, humedad y oscuridad. La última pared, la puerta de metálicos barrotes que sus propias manos han cerrado, deja fuera la esperanza y los colores; solo deja pasar los recuerdos y los propios pensamientos aislados que cada una de estas sesenta personas tendrá que hacer frente en su propia oscuridad. Aquel cuya memoria guarde amistad, amores, compañerismo, esperanzas... podrá traer estas flores y conseguirá llenar con un poco de calor la profundidad del negro aujero en el que su cuerpo yace ahora... los pobres, y no solo de dinero, sino los que no tienen nada, los que han nacido entre golpes, insensbilidad y soledad, no conseguiran traer a su cabeza más que el presente,
el duro y basto presente.

La puerta se seguirá cerrando día a día, semana tras semana, mes a mes, de año en año, en un ritual esquizofrénico de aislamiento.

Uno de esos cuerpos tiene unos ojos diferentes, arden en la oscuridad de la noche...

...y no esta solo...

H.A. es una de esas personas que nunca han sido sumisos, que nunca ha podido aceptar la relación humana basada en normas sociales impuestas. Que ha cuestionado su propia existencia, que ha dudado de sus propios impulsos de vivir, respirar o relacionarse.

Tal es el fuego que arde por dentro que su propia mente se divide en un alter ego que le domina.
    Un impulso interno que le obliga a dudar de todo lo que sus ojos ven y todo lo que sus manos tocan.
        La eterna discusión interna multiplicada por una desestructuración total de los deseos y anhelos.
            Una completa asimilación de la contradicción inherente al sistema: desear sin poder tener, consumir sin tener dinero, querer ser guapo y ser despreciado, ser libre encadenado en vida...

El resultado de una ecuación no balanceada.

Su historia es una más de las típicas vidas valladas. Si quieres conocerla solo tienes que imaginarte un pájaro, vivo, joven, fuerte, cariñoso... imagínate ponerle un muro... sube otro escalón e imagínate ponerle otro,... por último acaba la estructura y pon otro muro más. Tres muros encerrando a un ser. Tres palabras que explican todo: psicosis, prisión, aislamiento.

Ardiendo por dentro crece en un escenario bizarro con la banda sonora de unas perpetuas campanadas que doblan por un fin. ¡¡Su Fin!! Vaya donde vaya, su insensibilidad es devuelta amplificada por las voces que le deprecian, por las palabras que no entiende, y que nunca nadie se paró a explicarle. Nuestro protagonista prepara por dentro toda esa gran bola de fuego que va a escupir.

Una noche, de verano, tranquila, calmada, hace arder todo lo que le rodea. La sociedad, siente un dolor agudo en su seno. Otra de sus células ha extraviado el camino correcto.

Sin embargo, un muro se crea para ser usado y la sociedad decide que el organismo que debe de sobrevivir, es ella misma, el propio sistema. Se aparta el tumor, se extirpa con precisión quirúrgica y se sitúa como recluso que engorda las filas de la estadística de criminales, delincuentes y antisociales. Un muro, que divide y enfrenta una vez más. Una sociedad presidiaria que no para de crecer. Una desigualdad que allana, señala y decora con alfombra roja el camino hacia la militarización, la competencia y el egoísmo.

El milagro de la economía esta a punto de suceder, y el sistema nos vuelve a dar la lección más importante: Todo puede ser rentable. La ciega justicia nunca mira de frente al reo, quizá es por eso que a escondidas, recibe tambien su parte de dinero, un dinero que emana en forma de un estado penal... detectives privados, seguridad privada, abogados privados, prisiones privadas... ¡¡¡justicia privada!!!

Pero, la genialidad del plan, siempre se haya en la estructura. En esa manera de hacer las cosas que sustenta el día a día. Es su caparazón, el protector de que las extrañas y virulentas explosiones humanas y sociales, no cambien nada. El aislamiento.

Lo que separa a cada persona, a cada pueblo... la linea que separa que alguien caiga en la droga, que se tire por una ventana, que entre en un banco y dispare a 9 personas... el olvido magno y prioritario de la esencia social. el antónimo de persona libre, la persona aislada.

Aislarse, odiar y ser odiado por todo lo que te rodea. Sucumbir a un total desprecio... que nadie alrededor escuche tus palabras, que nadie al rededor sepa sentir tu cariño, y poder sentirlo tambien. No es soledad, no es ansiedad, ni siquiera es solo miedo. Aislarse cambia la perspectiva. Diferente, es peligroso. Todas somos personas diferentes. Todas somos personas peligrosas.

El mar, el sueño de eternos perseguidores de horizontes es transparente. Entre muros, se pudre y se vuelve verde oscuro...
...como la esperanza cuando esta aislada.

01/30/2007 13:19 2 Comments


Volar sin alaS

Volar sin alaS

Volar sin alaS es como correr a ciegas, sabes seguro que en algún momento, va a haber un tope, un muro, algo que te va parar... pero corres, pero vuelas!!

Volar sin alaS se asemeja en su éxito al enfrentamiento entre piedras y niños contra tanques y proyectiles... La lógica demanda un solo resultado, y la memoria recuerda que más de una vez la contradicción se hizo vencedora...

Muchas gentes Vuelan sin alaS, hay algo que les empuja... como si de Peter Pan se tratará, encuentran algo dentro que les hace subir, que les hace superar la gravedad multiplicada por la gravedad del sistema que nos rodea... dos fuerzas hacia abajo, solo una hacia arriba... la ecuación de la magia del Volar sin alaS se conecta directamente con nuestra esencia, Mitauke Oyasin!! Dos orejas para escuchar, solo una boca para hablar.

"No somos nuestro coche, no somos nuestra ropa, no somos el contenido de nuestra cartera" decía Tyler Dourden en "El Club de la Lucha", y Volar sin alaS recuerda que lo material pesa...

Volar sin alaS nos acerca a nuestras incoherencias y que dos más dos no son cuatro cuando el aire balancea. Aunque puedas Volar sin alaS tienes que saber también que puedes llorar mientras sonríes, que puedes amar siendo preso, que puedes creer que cambias cosas mientras siempre haces lo mismo... pero al igual que caminar, lo importante no es la meta ni llegar, sino el camino, sino el vuelo...

Volar sin alaS determina siempre que el vuelo nunca será fijo, sino que será vida, dinámico, hacia arriba, hacia abajo... pasarás volando por los alrededores del río Cocito y subirás, en tres días o tres años, a la magia de un amanecer radiante... Volar sin alaS es música, y la música nunca fue una nota.

Volar sin alaS establece en ti la cierta tendencia a desobedecer, a experimentar, a darle la vuelta a todo, volando, imaginando... Al perder las alas impuestas, redescubres las tuyas propias, entonces, todo cambia, y ya no ves la televisión, sino que eres tú quien actua... ya no observas, sino haces... ya no dudas, sino te lanzas... ya no aceptas, sino imaginas...

La gente que Vuela sin alaS, huele de una manera especial. Es el olor a viento de libertad y el aroma fuerte del que ama la vida y odia lo que trata de arrebatarla. Es el olor mas opuesto al podrido aroma de prisiones, billetes y codicia. De esta manera, las personas que Vuelan sin alaS, se reconocen entre ellas.

Solo un atisbo de mirada y una breve inhalación te muestra que la que acaba de pasar a tu lado Vuela sin alaS también, es este momento cuando tu corazón da un vuelco, y sabes que no estas solo...

A tod@s l@s que Voláis sin alaS, no os puedo decir más que lo que tenéis dentro ya ... a l@s que no, ¿a qué esperais? Arrancaros las alas impuestas, redescubriros como aves... os queda todo un mundo por conocer.

01/15/2007 11:43 7 Comments

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