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 <title>Riqueza del presente, miseria de lo posible</title> 
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 <updated>2007-12-04T20:43:45+01:00</updated> 
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 Autor: Amador Fern&aacute;ndez-Savater Fuente:  P&uacute;blico    &iquest;C&oacute;mo se puede entender que la literatura cr&iacute;tica de los a&ntilde;os 60 fuese tan optimista? La segunda carnicer&iacute;a mundial hab&iacute;a acabado poco antes y la Guerra Fr&iacute;a congelaba el mundo mediante la amenaza nuclear. Sin embargo, el contraste entre lo posible y lo real constitu&iacute;a efectivamente el motor y el carburante de la cr&iacute;tica social. Miseria del presente, riqueza de lo posible: si las bases estaban ya dadas para una vida libre y plena (relativa abundancia, tecnolog&iacute;a potencialmente liberadora), &iquest;por qu&eacute; soportar entonces la pobreza, el aburrimiento, la competencia? El concepto de &quot;alienaci&oacute;n&quot; se refer&iacute;a precisamente al desgarro (&iacute;ntimo y social) entre lo que hay y lo que puede haber. &nbsp;  La idea de que todo pod&iacute;a ser diferente alimentaba los mismos movimientos colectivos de contestaci&oacute;n. Pensemos por ejemplo en la contracultura estadounidense y su deserci&oacute;n masiva de la sociedad de consumo. Pero esa idea arraigaba tambi&eacute;n en realidades mucho m&aacute;s &aacute;speras que la norteamericana. Desde Polonia hasta Hungr&iacute;a, pasando por Yugoslavia y Checoslovaquia, los levantamientos contra el despotismo sovi&eacute;tico se desarrollaron  en nombre de la revoluci&oacute;n  (socialismo aut&eacute;ntico, igualdad y participaci&oacute;n efectivas) y no de la democracia-mercado.    Cr&iacute;tica, deserci&oacute;n y revoluci&oacute;n encontraban sustento en el impulso ut&oacute;pico. Hoy sin embargo parece agotado. Ciertamente, el movimiento global dec&iacute;a que &quot;otro mundo es posible&quot;, pero as&iacute; parec&iacute;a expresar sobre todo una negaci&oacute;n del capitalismo como destino. &iquest;Qu&eacute; ha pasado? Apuntemos la hip&oacute;tesis m&aacute;s inquietante: la iniciativa ut&oacute;pica no se ha extinguido, sino que ha cambiado de signo. Ahora moviliza la energ&iacute;a activista de la nueva derecha.    Hace un par de a&ntilde;os, en una conocida entrevista concedida a un periodista progre, un alto funcionario de la Administraci&oacute;n Bush distingu&iacute;a entre la &quot;comunidad apegada a la realidad&quot; y &quot;la comunidad basada en la fe&quot;. La primera &ldquo;cree que las soluciones surgen de un estudio juicioso de la realidad sensible&rdquo;. Pero la segunda sabe que &ldquo;el mundo ya no funciona as&iacute;, porque ahora somos un imperio y, cuando actuamos, creamos nuestra propia realidad. Mientras vosotros estudi&aacute;is la realidad -tan racionalmente como quer&aacute;is- nosotros volvemos a actuar, creando nuevas realidades, que pod&eacute;is seguir estudiando. Somos los actores de la historia y todos vosotros s&oacute;lo serv&iacute;s para estudiar lo que nosotros hacemos&rdquo;. O para denunciarlo, como se limita a hacer est&eacute;rilmente el progresismo medi&aacute;tico.    La utop&iacute;a neoconservadora se llama &quot;sociedad de propietarios&quot; ( ownership society ) y es la redefinici&oacute;n del viejo sue&ntilde;o del mercado autorregulado: fabricar un nuevo tipo de ciudadano, el individuo volcado en su realizaci&oacute;n personal y desvinculado de cualquier trama social de solidaridad y cuidados. Esa quimera gobierna efectivamente el mundo, sembrando por doquier la cat&aacute;strofe de una realidad estallada, atomizada, militarizada, higienizada, depresiva, precarizada. Donde la alienaci&oacute;n consiste en que &quot;todo se ha vuelto posible, pero no podemos nada -salvo elegir&quot; (Marina Garc&eacute;s).    &iquest;Podemos luchar contra ella sin alternativa? Esta pregunta nos deja perplejos y paralizados. Algunos responden que hay que reconstruir, frente a la nueva derecha, una nueva izquierda ut&oacute;pica y se esfuerzan en sacar conejos de la chistera (democracia global, etc.). Pero el m&aacute;s interesado en que respondamos &quot;no&quot; es el propio sistema, que se coloca as&iacute; como &uacute;nica alternativa.    La cuesti&oacute;n clave no es si podemos luchar o no sin alternativa, sino que ya  lo hacemos cotidianamente . La utop&iacute;a neoliberal busca colonizar todo nuestro ser como la invasi&oacute;n de los ultracuerpos. No nos queda otra salida que luchar d&iacute;a a d&iacute;a si queremos dar un sentido propio a lo que hacemos, no volvernos unos c&iacute;nicos, preservar un lazo cualquiera de amistad, no anestesiarnos, cuidar la simple disposici&oacute;n a dejarnos atravesar por lo que nos rodea. La deserci&oacute;n no significa hoy salirse de la sociedad, sino crearla en los intersticios de la m&aacute;quina neoliberal.    Estas resistencias impl&iacute;citas o informales no son defensivas o conservadoras. Cuando &quot;todo lo s&oacute;lido se desvanece en el aire&quot;, enrocarse es in&uacute;til, como nos ense&ntilde;a (&iquest;involuntariamente?) la pel&iacute;cula  Los Lunes al Sol.  Preservar cualquier relaci&oacute;n aut&eacute;ntica exige hoy un esfuerzo permanente de construcci&oacute;n, agotador, doloroso y estresante muchas veces. Es el precio a pagar si no queremos descubrirnos una ma&ntilde;ana convertidos en vainas postizas, ins&iacute;pidas, indiferentes, insensibles.    La dificultad es que esas resistencias no niegan el sistema: no son ut&oacute;picas. Tejen una contrasociedad subterr&aacute;nea, parcial, fragmentaria e inestable que sostiene nuestra vida... y a la vez al propio sistema. Parad&oacute;jicamente, el neoliberalismo se hundir&iacute;a de inmediato si no produj&eacute;semos cotidianamente relaciones no instrumentales, cooperaci&oacute;n horizontal, apoyo mutuo o circulaci&oacute;n no mercantil de bienes y servicios.    El hecho de que esas resistencias no nieguen el sistema no significa que sean in&uacute;tiles o que no cambien nuestras condiciones de vida. Por ejemplo, &iquest;pueden las pol&iacute;ticas de extranjer&iacute;a tirar a los inmigrantes al mar para que se ahoguen? A&uacute;n no. &iquest;Acaso esto es debido a que nuestros gobiernos respetan los derechos humanos? Mentira cochina. Simplemente existe una empat&iacute;a social que lo impide.    De pronto esa &quot;contrasociedad sumergida&quot; se tensa y pone en crisis la sociedad oficial. Pero las luchas expl&iacute;citas que origina tambi&eacute;n son ilegibles para nuestras lentes pol&iacute;ticas tradicionales, porque no se acumulan, aparecen y desaparecen, se autoconvocan y rechazan toda representaci&oacute;n, no tienen ideolog&iacute;a ni proyecto alternativo de sociedad. &iquest;Y si la nueva radicalidad es apol&iacute;tica? &iquest;Y si hoy no luchamos para transformar el mundo, sino para evitar que se deshaga?  ________________________    Amador Fern&aacute;ndez-Savater es co-director de la revista Archipi&eacute;lago y de la editorial Acuarela Libros.   
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 <title>Para una crítica del Conflicto vasco</title> 
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 <updated>2007-06-26T16:02:48+02:00</updated> 
 <summary type="text">Mi Amigo Amador me env&amp;iacute;a el texto que pod&amp;eacute;is leer a continuaci&amp;oacute;n. Espero que le saqu&amp;eacute;is partido, hoy m&amp;aacute;s que nunca.        Para una cr&amp;iacute;tica del Conflicto ...</summary> 
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Artículos 
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 Mi Amigo Amador me env&iacute;a el texto que pod&eacute;is leer a continuaci&oacute;n. Espero que le saqu&eacute;is partido, hoy m&aacute;s que nunca.        Para una cr&iacute;tica del Conflicto vasco   Ekhi Lopetegi de la Granja                        Introducci&oacute;n                 La realidad del &ldquo;conflicto vasco&rdquo; se nos cae encima. Con todo su peso. Hartazgo, rabia, abatimiento. Las posibilidades de desactivaci&oacute;n del &ldquo;frente militar&rdquo; se han volatilizado con el fin de la tregua. De nuevo. &iquest;Y ahora qu&eacute;? Al parecer, entramos en una fase donde cada actor del Conflicto tiene que demostrar su fuerza y golpear donde m&aacute;s duela. Es decir, lo que nos espera en los pr&oacute;ximos tiempos es un reforzamiento y una reproducci&oacute;n del Conflicto: la congelaci&oacute;n de la realidad, el cierre de toda apertura, &iexcl;prietas las filas! Encadenamiento de los automatismos: asesinato-condena-contextualizaci&oacute;n-encarcelamiento-silencio-movilizaci&oacute;n-da&ntilde;os colaterales-indignaci&oacute;n-instrumentalizaci&oacute;n-criminalizaci&oacute;n...              &iquest;Se puede interrumpir ese funcionamiento del que somos todos rehenes? Para ello, en primer lugar habr&iacute;a que  reimaginar el Conflicto , lo cual no quiere decir &ldquo;cargarse de razones&rdquo; frente al adversario, sino rehusarle al Conflicto toda su raz&oacute;n de ser, todo fundamento. Repensarlo no como el combate entre dominio y libertad, sino como  la misma dominaci&oacute;n . No como &ldquo;guerra al Estado&rdquo;, sino como atentado cotidiano contra la sociedad: neutralizaci&oacute;n de la pol&iacute;tica, rutina administrada de terror, muerte y sufrimiento, Orden, centro jer&aacute;rquico de sentido. Rechazar la anestesia ideol&oacute;gica que hace de cada dolor algo ya visto, conocido,  contextualizable y aprovechable .              Pero, &iquest;basta con reimaginarlo para desmontarlo? No. Ni siquiera se puede reimaginar sin escuchar activamente a la gente an&oacute;nima que hace la experiencia cotidiana de su ausencia de sentido: los que se deprimen, se fugan, se callan o pierden la fe en el bando donde militaban  y se desmovilizan ; los que se mueven de la foto, salen a la calle en nombre propio e inventan cotidianamente la convivencia contra las fronteras del Conflicto; los afectados que se niegan a ser moneda de cambio, a que nadie administre e interprete su dolor, a explicar lo inexplicable. &iquest;Se pueden interrogar esas grietas? &iquest;Se puede (auto)organizar la potencia an&oacute;nima de los desertores que rompen filas, de quienes rehusan alimentar el Conflicto con su propia vida? Desde luego, no ser&aacute; ya bajo la forma cl&aacute;sica de un movimiento social de izquierdas.                Los juegos de poder                   &ldquo;La vida es quemar preguntas   &rdquo;         Artaud                 Generalmente (todav&iacute;a) se plantea de forma frecuente el problema del poder seg&uacute;n categor&iacute;as caducas e in&uacute;tiles: qui&eacute;n lo ostenta, cu&aacute;l es su localizaci&oacute;n exacta, c&oacute;mo tomarlo o destruirlo. Las respuestas a la cuesti&oacute;n de poder dan lugar a las principales y m&aacute;s ciegas corrientes cr&iacute;ticas y se formulan con frases tipo &ldquo;el poder lo ostenta la clase pol&iacute;tica x&rdquo;, &ldquo;el poder lo ostenta la clase pol&iacute;tica y&rdquo;, &ldquo;el poder lo ostenta la potencia mundial z&rdquo; o &ldquo;el poder lo ostentan los mass media&rdquo;... Es as&iacute; que el poder deviene Poder y prolifera como infinitas respuestas-m&aacute;scara que pretenden se&ntilde;alar como si de una simple definici&oacute;n ostensiva se tratara el poder, &ldquo;el de verdad&rdquo;, el esencial y no el otro. Se esfuerzan en se&ntilde;alar el objeto al que la palabra &lsquo;Poder&rsquo; hace referencia (pobre dualidad sem&aacute;ntica), y en su absurda batalla de referentes se les escurre (provocan su escurrimiento) el poder ocult&aacute;ndose. Poder enmascarado, por tanto.                  Desde Foucault, podemos entender que el poder no  est&aacute; , sin m&aacute;s, en alg&uacute;n sitio; que no refiere a un objeto particular, que no hay esencia en &eacute;l sino que pone en relaci&oacute;n los objetos que se entrelazan de forma reticular en un campo estrat&eacute;gico dado. Que el Poder no existe, que hay relaciones de poder. Por tanto, que no sirve, si no es para ocultarlo, preguntar por el &lsquo;qu&eacute;&rsquo; del poder. Y que si s&oacute;lo hay relaciones de poder, s&oacute;lo es &uacute;til desviar la pregunta del qu&eacute; por la del c&oacute;mo, intentar comprender c&oacute;mo funcionan las relaciones de poder (trabajo descriptivo). Y este desplazamiento implica un nominalismo (no existe &#39;el&#39; poder) que coincide con un perspectiva relacional y funcionalista que es, ha de serlo, no esencialista. No en vano hace Foucault alusi&oacute;n a la filosof&iacute;a del lenguaje corriente para tomar prestada la noci&oacute;n de &ldquo;juego&rdquo; en vistas a una posible filosof&iacute;a anal&iacute;tico pol&iacute;tica: del mismo modo en que el lenguaje se juega (relaciones de significaci&oacute;n) se juega tambi&eacute;n el poder (relaciones de poder). Y su descripci&oacute;n (respuesta al c&oacute;mo) desenmascara el poder.                  Lo cual no implica que no podamos hablar de n&uacute;cleos en los que el poder se condensa m&aacute;s o menos (centros de poder), o de estancamiento y persistencia de ciertos juegos de poder a lo largo del tiempo (estados de dominaci&oacute;n). Aunque si es cierto que la disoluci&oacute;n de cualquier juego de poder implicar&iacute;a  la redistribuci&oacute;n de las relaciones de poder y no la disoluci&oacute;n de poder mismo.  Con todo, podemos siempre interrogarnos c&oacute;mo se juega el poder en  x  campo social, qu&eacute; efectos tiene, qu&eacute; posibilidades de apertura coyuntural ofrece.                  En Euskadi hace tiempo que se lleva jugando un juego de poder que hay que destruir. Principal dispositivo de (re)producci&oacute;n de orden y neutralizaci&oacute;n de lo pol&iacute;tico que perpet&uacute;a una realidad fosilizada, satisfecha y miserable. El &ldquo;conflicto vasco&rdquo;: espacio colmado de densidad infinita que en ello pierde la profundidad propia de lo espacial. Probablemente no haya otro lugar en el que el mundo se haya miniaturizado hasta extremos tan repugnantes. Y va siendo hora de tomarlo por lo que hoy es:  una farsa, un enga&ntilde;o tan tr&aacute;gico como despreciable . Pero no para resolverlo de una vez, como si resolvi&eacute;ramos un problema o contest&aacute;ramos a una pregunta. M&aacute;s bien, para abandonarlo y vaciarlo (desocuparlo) haci&eacute;ndolo desaparecer como problema y como centro de lo problem&aacute;tico mismo, como pregunta en cuya respuesta los maltratados jugadores pretender&iacute;an hallar la supuesta verdad farsante de la que penden.                  Ante todo hay que dejar algo claro. El &ldquo;conflicto vasco&rdquo; no desaparecer&aacute; porque haya sido resuelto, sino porque se estar&aacute; llevando a cabo una transici&oacute;n de un r&eacute;gimen de poder determinado a otro (transici&oacute;n que estamos probablemente viviendo hoy); o bien porque haya sido pol&iacute;ticamente vaciado.                    El juego de poder sobredeterminante                     &ldquo;Gaur dirudi demokraziak utzi haula pott egina,        ipurdi hartzeari gustoa hartua dioala&rdquo; Hertzainak     [1]                               La historia del conflicto vasco es la historia de la progresiva disoluci&oacute;n de los lazos que originariamente lo vinculaban, en mayor o menor grado, a la vida cotidiana de las personas: historia de una  despolitizaci&oacute;n  y de la  constituci&oacute;n de un juego de poder sobredeterminante  o  r&eacute;gimen de poder,  cuyos efectos principales son la  reducci&oacute;n de la ambivalencia  propia de lo social     [2]      y la  neutralizaci&oacute;n de lo pol&iacute;tico . Tal como funciona hoy, el Conflicto es una serie de relaciones que tejen un juego de poder que se sobrepone  en  y  a  lo social, al que corresponden unas relaciones de sentido que lo cohesionan y legitiman (que habr&iacute;a que analizar), y fuera de las cuales no queda nada. El Conflicto deviene as&iacute; el principal dispositivo de (re)producci&oacute;n de orden.                  El &ldquo;conflicto vasco&rdquo; es sobretodo el espect&aacute;culo de un conflicto que concreta en tanto que realidad espectacular. Espectacular por  separado  de la vida cotidiana, como lucha privada ETA-Estado; y espectacular porque la  oposici&oacute;n separada  de perspectivas pol&iacute;ticas divergentes no hace sino ocultar la  &lsquo;unidad de miseria&rsquo;  subyacente para asegurar su persistencia. Las diferentes posiciones contrapuestas y las posibilidades de actuaci&oacute;n en el juego pol&iacute;tico que determina el &ldquo;conflicto&rdquo; no hacen sino confirmar de forma ininterrumpida una realidad id&eacute;ntica (obvia/tautol&oacute;gica)  sin posibilidad de apertura coyuntural alguna . Todas las luchas en el interior del juego pol&iacute;tico sobredeterminante contribuyen a la reproducci&oacute;n de una misma realidad que deviene simple reiteraci&oacute;n ininterrumpida de lo Mismo. Jugar al juego del &ldquo;conflicto&rdquo; implica contribuir a su retroalimentaci&oacute;n,  reconocer sus reglas y legitimar su existencia . En tanto que espect&aacute;culo de  lo   pol&iacute;tico  el &ldquo;conflicto vasco&rdquo; ser&iacute;a el aparato de su neutralizaci&oacute;n: exposici&oacute;n de una incesante y agitada actividad pol&iacute;tica verdaderamente ausente.                  La realizaci&oacute;n concreta del juego pol&iacute;tico espectacular tiene como efecto los &lsquo;da&ntilde;os colaterales&rsquo; que conocemos y que lo convierten en algo doblemente triste: primero, por  la tragedia concreta de cada uno de los afectados ; y segundo, por  la ausencia absoluta de fundamento o sentido de esas afecciones tr&aacute;gicas . De hecho, esta dimensi&oacute;n tr&aacute;gica  adyacente  es totalmente funcional al conflicto. El no-sentido (muerte) y el desorden juegan un papel fundamental en la reproducci&oacute;n de orden y sentido. El Conflicto, en tanto que dispositivo sobredeterminante, efect&uacute;a una  utilizaci&oacute;n funcional  del desorden y el no-sentido: los desordenes parciales (kale borroka, agitaci&oacute;n social, incertidumbre, preocupaci&oacute;n, miedo...) y el no-sentido (la tragedia) funcionan como elementos necesarios de su retroalimentaci&oacute;n     [3]     .                 Las actividades que dan lugar a los desordenes parciales son siempre altamente rituales (ir a una manifestaci&oacute;n, lanzar piedras, quemar cajeros y ver un concierto) y juegan un papel absolutamente supeditado al Orden. El asesinato es su forma mas grave y reproduce tambi&eacute;n el Orden. En todos los casos, no se trata de la efervescencia espont&aacute;nea de enfrentamientos incontrolables, sino de su rutinaria administraci&oacute;n en dosis. La vacuidad pol&iacute;tica de tales desordenes es evidente, no as&iacute; su funcionalidad, su servidumbre total al dispositivo de poder Conflicto. Es as&iacute; que se puede hablar de cierta  participaci&oacute;n del desorden en la reproducci&oacute;n del orden . El desocultamiento de esta coparticipaci&oacute;n es la &uacute;nica forma que pueda dar lugar a la deslegitimaci&oacute;n de esas actividades miserables, y no la cr&iacute;tica interna que contase como una &lsquo;jugada&rsquo; m&aacute;s (del juego de poder).                  La muerte en tanto que inasible debe, puede hacerlo, poner en suspenso las relaciones habituales de sentido. Si la muerte llega como acontecimiento tr&aacute;gico, el sentido sucumbe y decimos que la vida se sacude. Sacudir y poner en suspenso abren un espacio que es, tiene que serlo, un contra-espacio: es otro espacio  fuera y contra e l Espacio (conocido) que lo preced&iacute;a. Por ejemplo: &ldquo;  &iquest;Qu&eacute; nos pas&oacute; el 11-M? Por decirlo muy brevemente, lo que nos pas&oacute; fue que el acto terrorista abri&oacute; un agujero negro  &ldquo;     [4]     . Que abre un agujero negro significa que el no-sentido que funda ese nuevo espacio toma la forma de la  interrupci&oacute;n  del curso habitual de las cosas, de la presencializaci&oacute;n del Otro.                  Pues bien, en el contexto que el Conflicto confligura la muerte llega siempre bajo la forma de un  d&eacute;j&agrave; vu , de un &lsquo;ya visto&rsquo; que se &lsquo;pre-ve&iacute;a&rsquo;, de la pura repetici&oacute;n  en  y  de  lo Mismo. La tragedia de una muerte ha devenido pura  redundancia.  El muerto ya no es ni &ldquo;uno&rdquo; que muere (&uacute;nico), ni el dolor pertenece a quien padece (&lsquo;mi dolor&rsquo;). Ello es extensible a la tragedia por aprisionamiento o dispersi&oacute;n. Expropiaci&oacute;n de antemano de la experiencia &uacute;nica y privada que pueda hacerse del dolor causado, codificaci&oacute;n y reconducci&oacute;n del dolor al seno de las relaciones de sentido imperturbadas que se fortalecen (ETA-Estado y la gama de grises entre uno y otro), y en fin, neutralizaci&oacute;n de la fuerza pol&iacute;tica del propio dolor. He ah&iacute; la diferencia entre la politizaci&oacute;n por afecci&oacute;n del 11M y Euskadi: v&iacute;ctimas o afectados     [5]     . Utilizaci&oacute;n funcional del no-sentido que impide realizar un desplazamiento de perspectiva  que al descubrir la ausencia de fundamento del Conflicto pudiera ponerlo en tela de juicio .     [6]                      Tal reconducci&oacute;n del no-sentido tiene como efecto diferentes perspectivas por todos conocidas y correspondientes a las diferentes unidades de poder en juego: 1) ETA ha asesinado a  x  y es culpable, hay que acabar con ETA; 2)  y  ha sido encarcelado o asesinado por el Estado, hay que acabar con el Estado represor espa&ntilde;ol; 3) el menos corriente pero igualmente funcional: hay que tender puentes de di&aacute;logo.                 El caso 1 constituye la unidad que representa el Estado. El repliegue de los &uacute;ltimos a&ntilde;os de la AVT, por ejemplo, viene a formar la base popular de defensa del Estado. &Eacute;sta procede por identificaci&oacute;n de la defensa de la dignidad de las v&iacute;ctimas y la del Estado de Derecho. S&oacute;lo as&iacute; se entiende que se rechace toda negociaci&oacute;n (que relativizar&iacute;a el Estado) y que se plantee el conflicto en t&eacute;rminos de eliminaci&oacute;n del oponente, incluso a costa de algunos sacrificios futuros m&aacute;s: &lsquo;hay que derrotar al enemigo, aunque mi compa&ntilde;ero de partido pueda caer en el camino&rsquo;     [7]     . La v&iacute;ctima deviene as&iacute; un  sacrificado .                  El caso 2 constituye la amenaza al Estado espa&ntilde;ol. &Eacute;sta se vuelca contra el Estado espa&ntilde;ol en favor de un simple reajuste administrativo-jur&iacute;dico que hiciera sitio a un Estado vasco. En este caso tambi&eacute;n, la defensa de lo valores nacionalistas pasa por su total identificaci&oacute;n con un posible Estado vasco que los realizar&iacute;a. El problema reside en que ello significa que el Estado actual dejar&iacute;a de ser Absoluto, devendr&iacute;a relativo a condiciones o contingencias. Por otro lado, s&oacute;lo si son totalizadas las reivindicaciones nacionalistas tomando la forma de otro Estado se realizar&iacute;an de forma no enajenada. El esquema es simple: el Estado espa&ntilde;ol enajena a los vascos que superar&iacute;an su condici&oacute;n de alienados s&oacute;lo mediante la constituci&oacute;n de un Estado vasco, pero eso es incompatible con el Estado actual porque lo relativiza.     [8]                      El entrelazamiento y la articulaci&oacute;n constante de esas dos unidades en espectacular oposici&oacute;n pone en marcha el mecanismo de retroalimentaci&oacute;n que (re)produce el orden y constituye un r&eacute;gimen de poder sobredeterminante.                    El conflicto como fundamento de sentido y elemento movilizador                  &ldquo;Cualquier lucha parcial resulta retenida a ese tipo de objeto tercero trascendente; todo debe encontrar significaci&oacute;n a partir de &eacute;l, incluso cuando la historia real lo hace aparecer por lo que es, a saber, un enga&ntilde;o.&rdquo; Felix Guattari, Micropol&iacute;tica del deseo     [9]                      El Conflicto resulta ser altamente movilizador. Los mayores &iacute;ndices de participaci&oacute;n electoral se dan en Euskadi y hacen de ella una  democracia saludable . Siempre la misma llamada a la masiva participaci&oacute;n, electoral o en las manifestaciones, y la realidad persiste en su  redundancia . Siempre la sucesi&oacute;n de &lsquo;momentos hist&oacute;ricos&rsquo;, momentos cruciales, decisivos, pero  nada nuevo acontece.  Siempre la reivindicaci&oacute;n del derecho de autodeterminaci&oacute;n y lo &uacute;nico que se autodetermina es  el   propio orden . En fin: redundancia de lo real, ausencia de novedad y autodeterminaci&oacute;n del orden. El proceso de retroalimentaci&oacute;n del Conflicto s&oacute;lo es eficiente a condici&oacute;n de alcanzar niveles altos de participaci&oacute;n. Por tanto, se puede decir que el &ldquo;conflicto&rdquo; tambi&eacute;n toma la forma de una  movilizaci&oacute;n total : movilizaci&oacute;n total por lo obvio en la medida en que su principal efecto es la persistencia de una realidad tautol&oacute;gica que se  conoce y repite.                  El Conflicto vasco funciona como un supuesto n&uacute;cleo de verdad o de sentido de las sociedad vasca. Es posible, en ese sentido, que sea an&aacute;logo a la categor&iacute;a de &lsquo;sexo&rsquo; tal como funciona en el seno del dispositivo de sexualidad que Foucault describe en &ldquo;La voluntad de saber&rdquo;. Eso significar&iacute;a que se presupone:                   a              un v&iacute;nculo entre la totalidad social y ese n&uacute;cleo de verdad sustantivo.          b              la derivaci&oacute;n de todas las relaciones de sentido de ese centro, en tanto que sus subproductos.         c              la reconducci&oacute;n de todas las pr&aacute;cticas de lo social a dicho n&uacute;cleo de verdad.                 Totalizaci&oacute;n de lo social por presuposici&oacute;n de un n&uacute;cleo fundamental problem&aacute;tico (el Problema-Conflicto) que lo constituye; presuposici&oacute;n de dicho Problema como verdad inherente a lo social y en relaci&oacute;n a lo cual este se juega su raz&oacute;n de ser; derivaci&oacute;n de todos los discursos posibles de este n&uacute;cleo que funciona como su condici&oacute;n de posibilidad; y finalmente, reconducci&oacute;n de todas las pr&aacute;cticas al n&uacute;cleo Conflicto que opera como referente y medida de su validez. Por tanto, el Problema-Conflicto se muestra como aquel elemento en relaci&oacute;n a lo cual se juega la posibilidad de ser de los discursos y las pr&aacute;cticas sociales. Es el elemento seg&uacute;n el cual aplica el c&oacute;digo excluyente Mismo/Otro (dentro/fuera, ser/no ser), reduciendo la ambivalencia de lo social a figuras tipo que puedan corresponder al r&eacute;gimen de poder Conflicto como sus partes constituyentes: abanico de formas admisibles de ser en sociedad del cual se podr&iacute;a hacer el inventario (la v&iacute;ctima, el abertzale, el bienintencionado...).                  Es s&oacute;lo as&iacute; que se determina el Conflicto como &lsquo;el&rsquo; Conflicto y no uno entre otros (inmigraci&oacute;n, precariedad u otros). Y es as&iacute; que se hace ver que su resoluci&oacute;n ser&aacute; la Resoluci&oacute;n de lo conflictivo en s&iacute; mismo: la  Paz. La puesta en juego de estas categor&iacute;as altamente especulativas y trascendentes (Conflicto, Resoluci&oacute;n y Paz), hace presuponer un supuesto proceso central/fundamental, proyecta un horizonte de espera(nza) y consecuentemente, permite alcanzar una masiva adhesi&oacute;n a ese Proyecto. Articulando estas categor&iacute;as se desarrolla e impone una metanarrativa de legitimaci&oacute;n del Conflicto mismo cuyo efecto es el siguiente: embarcamos todos en ese Proyecto pseudopol&iacute;tico (&ldquo;tenemos que alcanzar la paz&rdquo;) en el que supuestamente nos va la vida, cuando en realidad, probablemente es la vida la que se nos va en ello.                  Todas las pr&aacute;cticas y movimientos sociales son, por tanto, sobredeterminados (feministas, okupas, gay, anticapitalistas, ecologistas), ya sea por parte de las bases juveniles de la izquierda abertzale o no. Lo que s&iacute; es cierto es que en todos los casos, o bien se ha de ser lo suficientemente discreto para no contrariar abiertamente las relaciones de sentido dominantes, o se han de hacer ciertas concesiones adecuando cada propuesta. En el caso de la izquierda abertzale, se tratar&iacute;a de hablar de globalizaci&oacute;n, s&iacute;, pero a condici&oacute;n de adecuarlo a ciertas categor&iacute;as como la identidad, pueblo, proyecto de emancipaci&oacute;n que han de quedar inalterables, porque en ello se juega la condici&oacute;n de ser de lo pol&iacute;tico (y en ello muere). En el extremo contrario se trata de someterse a lo  otro  de ETA, defender principios sustantivos de Libertad, Democracia, Estado de Derecho... (en el caso del PNV y los partidos entre los dos polos, se combinar&iacute;an ambos extremos). No hay espacio a todo aquello que no se preste a este marco de sentido correspondiente al juego pol&iacute;tico sobredeterminante     [10]     . La posibilidad de una cr&iacute;tica radical muere en cada uno de los casos.                  Pero sobre esta oposici&oacute;n hay un principio unificador a&uacute;n mayor. Pues &ldquo;este sistema de bipolarizaci&oacute;n de todos los problemas gira siempre entorno aun tercer objeto...&rdquo; (F&eacute;lix Guattari, MPD), a saber,  el propio Conflicto como objeto trascendente , que pone en juego diferentes categor&iacute;as que le corresponden, y desarrolla una metanarrativa  de s&iacute;  que lo legitima en tanto que r&eacute;gimen de Poder. Llegados aqu&iacute;, no se tratar&iacute;a de someter a cr&iacute;tica una u otro elemento de la oposici&oacute;n, sino de someter a cr&iacute;tica el propio juego opositivo, esto es, someter a cr&iacute;tica y rechazar el propio Conflicto y la realidad que configura.                     El rechazo del Conflicto                   &ldquo;Es por eso que tenemos que distinguir entre lo mayoritario como    sistema homog&eacute;neo y constante , las minoridades como subsistemas, y lo minoritario como  devenir potencial y creado, creativo.&rdquo; G. Deleuze, Philosophie et minorit&eacute;     [11]        (la cursiva es m&iacute;a).                 Llevar a cabo la cr&iacute;tica del Conflicto pasa por el rechazo del mismo en los t&eacute;rminos en los que se ha definido hasta aqu&iacute;. Rechazo que no significa negaci&oacute;n sino desvelamiento de su funcionamiento y desocupaci&oacute;n. Y esta cr&iacute;tica ya esta siendo realizada cada vez que se dice &lsquo;no me interesa&rsquo;, &lsquo;no quiero opinar al respecto&rsquo;, &lsquo;me quiero ir de aqu&iacute;, estoy harto&rsquo;. Estos enunciados no significan indiferencia, ausencia de inter&eacute;s y compromiso respecto a un tema tan relevante. Significan antes que nada la  deslegitimaci&oacute;n del Conflicto como centro de sentido y de orden , y por tanto, desapego y reapropiaci&oacute;n de una existencia singular, irreductible a ese centro que por definici&oacute;n rebasa y por el que hab&iacute;a sido expropiada. Esos enunciados  menores  de &lsquo; an&oacute;nimos &rsquo;, se&ntilde;alan la &uacute;nica v&iacute;a para una apertura coyuntural. Son la intuici&oacute;n de un deslizamiento, una fuga, un devenir respecto a las formas de ser tipo, mayores y constantes, funcionales al dispositivo de poder, formaci&oacute;n hist&oacute;rica o estrato sobredeterminante.                  Deleuze explica     [12]      que mayor y menor     [13]      no se oponen seg&uacute;n una diferencia cuantitativa, o no &uacute;nicamente. Lo Mayor (mayoridad, mayoritario) opera siempre identificaciones, define formas acabadas (definitivas), redunda: extrae sin cesar constantes de un campo menor de variabilidad y contingencia. El Conflicto mismo es una formaci&oacute;n Mayor (se ha establecido como tal), as&iacute; como las figuras (formas tipo) y las categor&iacute;as que pone en juego: v&iacute;ctima, preso, vasco o espa&ntilde;ol; pero tambi&eacute;n, naci&oacute;n, estado, paz o libertad. Resumiendo, todos esos t&eacute;rminos que comienzan con may&uacute;scula independientemente de si prosiguen de un punto o no (y a los que acompa&ntilde;a un articulo determinante). Es Mayor lo que retiene y reduce. Retiene y reduce procesos menores y creativos, el fondo de inestabilidad a lo que lo Mayor se sobrepone por definici&oacute;n     [14]     . Y es menor lo que fuga, lo que escapa y rehuye las capturas que opera de forma incesante lo Mayor. En fin, se trata de, o bien poner las variables en un estado de variaci&oacute;n constante (menoridad, devenires), o bien extraer constantes de variables (mayoridad, capturas).                  Pues bien, en cada enunciado que se asemeje a los citados se insin&uacute;a un devenir menor, y por tanto, la posibilidad de una apertura coyuntural y de  otro  espacio. Desocupar el Conflicto pasa por deslizarse bajo el mismo, provocar los devenires que deslizan. Por tanto, hay que  dejar de ser.  Esto significa que hay que dejar de ser las figuras tipo que en tanto que participes del Conflicto realizamos y en las que nos determinamos. Pero sobre todo, hay que pensar de otra forma el dolor y por eso, hay que ponerlo en el centro.                  Si bien dar un paso atr&aacute;s permite describir un juego de poder determinado y comprender a qu&eacute; juego se juega, muy a pesar de que los jugadores mismos lo desconozcan, no se puede, no se debe, menospreciar el dolor y la experiencia singular que de &eacute;l se haga. Pero es que es precisamente asumir la verdad del juego descrito, a saber,  la ausencia de fundamento del Conflicto y por extensi&oacute;n del propio dolor,  lo que permite, lo &uacute;nico que puede permitir, poder pensar de otra forma ese dolor. La negaci&oacute;n del Conflicto no se ha de confundir con la correlativa negaci&oacute;n del dolor, sino con la apertura a un dolor que s&oacute;lo puede ser  otro  dolor. Lo que significa que hay que elaborar otra forma de pensar la condici&oacute;n de V&iacute;ctima o la condici&oacute;n de Preso; que hay que reapropiarse del dolor que esas figuras reconducen al juego de poder como un elemento funcional entre otros. Y eso pasa por aceptar que en realidad &ldquo;no hab&iacute;a raz&oacute;n alguna que diera sentido a la muerte de  x &rdquo; o &ldquo;que no hab&iacute;a raz&oacute;n alguna que diera sentido a la encarcelaci&oacute;n de  y &rdquo;. Que despu&eacute;s de todo, &ldquo;esto no ha servido de nada&rdquo;, que &ldquo;hace tiempo que dej&oacute; de tener algo que le diera sentido&rdquo;. Hacer la experiencia de esa ausencia de fundamento puede parecerse a soportar lo insoportable. Y he aqu&iacute; el punto en el que la cuesti&oacute;n adquiere toda su  gravedad , lo  decisivo  de la cuesti&oacute;n o su  momento crucial      [15]      .                      ----------------------                     Las comunicaciones sobre este texto pueden dirigirse a criticaconflicto@gmail.com         &nbsp;                      [1]                                    &ldquo;Parece que la democracia te ha dejado deca&iacute;do, que le has pillado gusto a que te den por culo&rdquo;                   [2]                                         &ldquo;  Ambivalencia de lo social&rdquo; vendr&iacute;a a significar la irreductibilidad de lo social a un elemento esencial del cual derivar&iacute;a en tanto totalidad dotada de sentido. Lo social es excesivo, una &lsquo;pluralidad ambigua de determinaciones&rsquo; (Santiago L&oacute;pez Petit) o la situaci&oacute;n de entrecruzamiento de perspectivas diseminadas, en ausencia de un punto de vista privilegiado (en ausencia de un proceso central).                   [3]                                    Por cierto que por utilidad funcional no se entiende nada que puede remitir a un sujeto concreto, pues la perspectiva desde la que se describe el juego de poder pone en suspenso categor&iacute;as subjetivadotas (no hay un qui&eacute;n que se valga de dicha utilidad  ).      &nbsp;                  [4]                                         &ldquo;Las luchas del vac&iacute;o&rdquo;, Margarita Padilla y Amador Fern&aacute;ndez-Savater. Texto ampliaci&oacute;n de la charla ofrecida bajo el titulo &ldquo;Desafectos&rdquo; en el marco de las conferencias de Espai en Blanc &ldquo;Vida y Pol&iacute;tica&rdquo;.                   [5]                                           Es interesante estudiar las diferencias entre dos comunidades de afectados bien dispares y que no llegan a conciliar su postura (hay que preguntarse el por qu&eacute;): las v&iacute;ctimas del 11M y la  AVT. En Vida y Pol&iacute;tica (revista de Espai en Blanc) se ha analizado el 11-M bastante a fondo, y en este sentido.                   [6]                                         Alg&uacute;n comentarista ha escrito, ha intuido que el 11M acabar&iacute;a con ETA. En ese sentido, el 11M puede entenderse como un acontecimiento mayor en intensidad que desocult&oacute; (por unos instantes) la carencia de fundamento del Conflicto.                    [7]                                           El propio Mayor Oreja declaro en su d&iacute;a: hay que acabar con ETA, a&uacute;n sabiendo que har&aacute;n falta m&aacute;s  sacrificios .                   [8]                                    Es m&aacute;s probable que la desmembraci&oacute;n del estado nacional espa&ntilde;ol venga dada por fen&oacute;menos como la radicalizaci&oacute;n del movimiento de descentralizaci&oacute;n del capitalismo actual, m&aacute;s que por la simple amenaza terrorista. De hecho, las condiciones que pudieran dar paso ese &lsquo;desmembramiento&rsquo; son ajenas al conflicto (tratan m&aacute;s bien de necesidades objetivas y de readecuaciones internas de los regimenes de poder).                   [9]                                         F&eacute;lix Guattari, &ldquo;Micropol&iacute;tica del Deseo&rdquo; en  Cartograf&iacute;as del Deseo , La Marca, 1995.                    [10]                                        La cr&iacute;tica de la Identidad, la cr&iacute;tica del Estado-naci&oacute;n o la cr&iacute;tica del Sujeto moderno son simplemente desconocidos, se desconoce la mera existencia de estos discursos cr&Iacute;ticos. El empantanamiento extremo del universo de discurso en Euskadi es por todos conocido, y sin embargo, hay hechos de una mediocridad todav&iacute;a sorprendente (ver la convocatoria de la  EHAKI-PCREH para el 1 de Mayo).                    [11]                      Revista  Critique  N&deg; 379, Febrero 1978. Es art&iacute;culo fue luego introducido como unos par&aacute;grafos m&aacute;s en  Mille Plateaux (Postulats de Linguistique) .                   [12]                         Ibid   .                                        [13]                                        Tomo estos t&eacute;rminos de forma un tanto libre pero en total consonancia con los sentidos que les da Deleuze.                   [14]                                             Desde Deleuze se entiende que todo argot es un devenir menor de una lengua mayor (con su gram&aacute;tica). Todo argot traiciona la gram&aacute;tica de una lengua mayor, que coexiste siempre con un Estado. Por ejemplo, esta el euskera, idioma bastardo, que ha prescindido de una gram&aacute;tica hasta que se ha constituido un aparato burocr&aacute;tico o estatal que requer&iacute;a de un idioma mayor (euskera batua), y que sin embargo, no deja de ser rebasado por la liquidez propia del euskera con sus infinitos dialectos, conjugaciones siempre variables etc. Esta diferencia Mayor/Menor, clara en el campo del lenguaje, es extensible a otros campos.                 [15]                           C&oacute;mo puede dise&ntilde;arse un programa concreto de subversi&oacute;n del Conflicto y la realidad que trama y  en  la que se trama. Ll&aacute;mense &ldquo;tierras de nadie&rdquo;, &ldquo;espai en blanc&rdquo;, &ldquo;&eacute;xodo&rdquo;,&rdquo;periferiak&rdquo; o &ldquo;liberaci&oacute;n de espacios por desocupaci&oacute;n&rdquo;, en ellos emerger&iacute;a fuerza pol&iacute;tica que podr&iacute;a hacer una cr&iacute;tica efectiva del propio Conflicto. De momento, su sola elaboraci&oacute;n te&oacute;rica es importante.  
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 <title>Error del sistema; notas a partir de Daniel Blanchard.</title> 
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 <updated>2007-05-13T17:53:44+02:00</updated> 
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   Martes 22 de mayo  &quot;Mayo del 68 y la toma de palabra&quot;, 18.30h, Facultad de Filosof&iacute;a UCM, Edificio A-seminario 217. Metro Ciudad Universitaria.   Mi&eacute;rcoles 23  proyecci&oacute;n de &quot;Cr&iacute;tica de la Separaci&oacute;n&quot;, cortometraje de Guy Debord, comentado por Daniel Blanchard. 17.00h, Facultad de Filosof&iacute;a UCM, Edificio A-seminario 217.   Jueves 24  &quot;Crisis de palabras&quot;, 19.00h, Embajadores 35. Metro Lavapi&eacute;s.   Entre 1957 y 1965, junto a Cornelius Castoriadis, Claude Lefort, Jean-Fran&ccedil;ois Lyotard y otros muchos, Daniel Blanchard participa en las actividades del colectivo revolucionario Socialismo o Barbarie, que desarroll&oacute; una cr&iacute;tica radical de los reg&iacute;menes del Este y del Oeste a partir del &ldquo;revelador&rdquo; que constitu&iacute;a la capacidad de autoorganizaci&oacute;n del movimiento obrero. En 1959 entabl&oacute; amistad y colaboraci&oacute;n con Guy Debord, l&iacute;der de la Internacional Situacionista, con quien escribe &ldquo;Preliminares a la definici&oacute;n de la unidad del programa revolucionario&rdquo;, un manifiesto que reun&iacute;a y sintetizaba la cr&iacute;tica del arte y la pol&iacute;tica especializadas. En Mayo del 68, Blanchard vive activa y gozosamente la tempestad colectiva desde el Movimiento 22 de Marzo y los Comit&eacute;s de Acci&oacute;n. A principios de los a&ntilde;os setenta reside en Estados Unidos y se vincula al movimiento de la contracultura. A partir de la riqueza heterog&eacute;nea de todas estas experiencias, Blanchard revisa en los textos que componen &quot;Crisis de palabras&quot; las relaciones y tensiones entre palabra y experiencia, existencia y concepto, subjetividad y teor&iacute;a, s&iacute;mbolo y vida. Lo hace mediante notas, ensayos, fragmentos y esquirlas de discurso, intuiciones, an&eacute;cdotas e historias inspiradoras. Lo hace desde el compromiso vivo y testarudo con la idea de emancipaci&oacute;n como autonom&iacute;a, desde una trayectoria vital que rompe la alternativa dominante entre normalizaci&oacute;n, cinismo y (auto)destrucci&oacute;n. Daniel Blanchard (Par&iacute;s, 1934) es hoy escritor, poeta y traductor.  Haz Click en &quot;M&aacute;s&quot; para leer el pr&oacute;logo  Error del sistema; notas a partir de Daniel Blanchard  escrito por Amador Fdez. Savater    Error del sistema; notas a partir de Daniel Blanchard      Amador Fern&aacute;ndez-Savater   Rebeli&oacute;n      &quot;Crisis de palabras; notas a partir de Guy Debord y Cornelius Castoriadis&quot;, de Daniel Balnchard, Acuarela Libros &amp; A. Machado, traducci&oacute;n: &Aacute;lvaro Garc&iacute;a-Ormaechea. Publicaci&oacute;n: semana del 21 de mayo          Arrastrado por un incorregible entusiasmo de  grupie , diserto largamente ante Daniel sobre las portentosas capacidades anticipatorias y visionarias de Socialismo o Barbarie: durante a&ntilde;os, el grupo elabor&oacute; en una soledad casi absoluta algunos problemas (autonom&iacute;a del proletariado, importancia de las reivindicaciones cualitativas, cr&iacute;tica de la alienaci&oacute;n burocr&aacute;tica y de la sociedad de consumo, etc.) que estallaron de pronto en Mayo del 68,  socializ&aacute;ndose  entre millones de personas como cuestiones cruciales, vitales, impostergables, de primera necesidad. Por toda respuesta, Daniel me cuenta una an&eacute;cdota: el 1 de mayo del a&ntilde;o 68, por iniciativa de Daniel Moth&eacute;, una de las figuras m&aacute;s relevantes de S o B, fresador en Renault y &ldquo;antena&rdquo; privilegiada del grupo en el mundo obrero, los antiguos  socialbarbares  deciden verse de nuevo. S o B se hab&iacute;a disuelto un a&ntilde;o antes, desmoralizado por la contradicci&oacute;n de pensarse como organizaci&oacute;n revolucionaria sin procesos portadores de revoluci&oacute;n a la vista. Moth&eacute; escribe a sus antiguos compa&ntilde;eros animado por el eco que encuentran las ideas de S o B en algunos &aacute;mbitos significativos de la sociedad francesa (por ejemplo, en la universidad de Nanterre, laboratorio de malestares y formas de contestaci&oacute;n pol&iacute;tica donde prende la mecha de Mayo). En la reuni&oacute;n no se replantea el silencio y la disoluci&oacute;n del grupo, ni se llega a ning&uacute;n resultado concreto       1       . Parece que no todo el mundo escucha esos ecos (&ldquo;&iquest;no ser&aacute;n alucinaciones m&aacute;s bien?&rdquo;). Unos d&iacute;as m&aacute;s tarde los  socialbarbares  se reunen de nuevo, esta vez con otros miles de personas, en torno a las barricadas parisinas, en medio de la huelga general y la par&aacute;lisis revolucionaria m&aacute;s grande que nunca haya sacudido un pa&iacute;s del Occidente &#39;liberal&#39; tras la posguerra. &ldquo;Ah&iacute; tienes toda nuestra capacidad de anticipaci&oacute;n&rdquo;, concluye Daniel entre risas. Protesto, pero mi fabulaci&oacute;n queda noqueada y en la lona. Esa es precisamente la manera de pensar de Daniel: a partir de detalles, de historias que contienen &ldquo;problemas, claves y preguntas&rdquo;. Buenas historias que  dejan pensando  y destruyen ipso facto &nbsp; los malos mitos &nbsp; construidos sobre la simplificaci&oacute;n y la b&uacute;squeda interesada de una respuesta f&aacute;cil, de un mensaje edificante, de una invitaci&oacute;n a la imitaci&oacute;n literal. Si retomamos el concepto-estrella de Guy Debord, con quien Daniel tuvo durante un tiempo una relaci&oacute;n de amistad, y (re)definimos el &#39;espect&aacute;culo&#39; como aquella representaci&oacute;n que disimula (despotencia y expropia) la multiplicidad, la complejidad, la contradicci&oacute;n, el tiempo, la ambivalencia y el car&aacute;cter colectivo de toda producci&oacute;n, deber&iacute;amos convenir que &eacute;ste no se proyecta y difunde s&oacute;lo del lado de los  media , la pol&iacute;tica tradicional o el mercado. Por el contrario, se reproduce cada vez que cedemos a la tentaci&oacute;n de  depurar  la historia para fabricarnos un trapo rojo que agitar ante no s&eacute; qu&eacute; masas o un garrote para golpear al adversario.     &nbsp;       &iquest;Qu&eacute; hab&iacute;a pasado? La an&eacute;cdota de Daniel desaf&iacute;a a adentrarse en territorio desconocido, a poner el pie en ese &ldquo;&aacute;rea ciega&rdquo; de S o B y a pensar quiz&aacute; de nuevo la historia del grupo desde ah&iacute;. &iquest;Y si ese desaf&iacute;o nos impulsa a&uacute;n m&aacute;s lejos y repensamos la cr&iacute;tica social de los a&ntilde;os 60 desde ese punto? Hist&oacute;ricamente estar&iacute;a justificado, creo. Porque parad&oacute;jicamente Mayo del 68 fulmin&oacute; a todos los grupos que hab&iacute;an teorizado durante a&ntilde;os aquello que de pronto los acontecimientos les pusieron enfrente: por ejemplo, Information-Correspondance Ouvri&egrave;res, Pouvoir Ouvrier (surgidos ambos de escisiones de S o B) o la misma Internacional Situacionista. Todos salieron muy  tocados  del 68, aunque renquearan todav&iacute;a algunos a&ntilde;os. Pero, &iquest;y si tomarse en serio el envite supone ir todav&iacute;a m&aacute;s all&aacute; y revisar el problema general de las relaciones entre teor&iacute;a y pr&aacute;ctica desde el compromiso con la idea de emancipaci&oacute;n? Yo dir&iacute;a que ese es el sentido m&aacute;s profundo de  Crisis de palabras,  por supuesto elaborado con el estilo de Daniel: notas,  ensayos , fragmentos y esquirlas de discurso, intuiciones, an&eacute;cdotas e historias reveladoras. &iquest;Acaso puede hacerse de modo sistem&aacute;tico? &iquest;y si es esa &ldquo;voluntad de sistema&rdquo; precisamente el problema? Pero no nos adelantemos. El material a partir del cual Daniel puede arrojar alguna luz sobre la tensi&oacute;n entre existencia (pol&iacute;tica) y concepto (s&iacute;mbolo y vida en el caso de los situacionistas) es naturalmente la teor&iacute;a revolucionaria de los a&ntilde;os 50 y 60 (y los desarrollos posteriores de Castoriadis), de la que no s&oacute;lo fue un testigo privilegiado, sino a la que tambi&eacute;n hizo su aportaci&oacute;n y que a&uacute;n constituye hoy de alg&uacute;n modo (entre otras mil influencias) &ldquo;sus ojos y su carne&rdquo;.          S o B, la IS, Mayo del 68         Efectivamente, Daniel estuvo entonces en los lugares m&aacute;s interesantes en los que se pod&iacute;a estar, que no son nunca espacios etiquetados medi&aacute;ticamente o producidos desde arriba, sino puntos de experimentaci&oacute;n-vida en zonas de sombra a trav&eacute;s de los cuales avanza (en espiral) la Historia. Esto al menos a juicio de alguien como yo que ha crecido leyendo todo lo que se produjo all&iacute; entonces y a quien la amistad con Daniel (y con su compa&ntilde;era H&eacute;l&egrave;ne, que milit&oacute; igualmente en S o B) le permite ahora elaborar (y, por tanto,  actualizar ) un fragmento decisivo de la vida con mayor profundidad,  sin malos mitos .             A partir de 1957, Daniel milita en Socialismo o Barbarie, que desarrolla una cr&iacute;tica despiadada de los reg&iacute;menes del Este y del Oeste, definidos ambos como sociedades de capitalismo burocr&aacute;tico, a partir del &ldquo;revelador&rdquo; que constituye la capacidad de autoorganizaci&oacute;n del proletariado (en primer lugar; ampliada m&aacute;s adelante a mujeres, j&oacute;venes, minor&iacute;as, colonizados), abriendo as&iacute; una brecha vital en los imaginarios troquelados entonces de forma hegem&oacute;nica en el molde cerrado del marxismo-leninismo. Cuando nuestro presente considera el marxismo ya s&oacute;lo como un &ldquo;perro muerto&rdquo; y quienes lo utilizan suenan generalmente de lo m&aacute;s provocador (pensemos en Zizek), nos cuesta quiz&aacute; imaginar y evaluar la importancia del gesto de S o B, su violencia destituyente, la apertura que implic&oacute; entonces, con la URSS (ab)sorbiendo los sesos de generaciones enteras de militantes. Es una l&aacute;stima que la matriz de pensamiento tan fecunda que supuso S o B sea hoy completamente desconocida (por supuesto en Espa&ntilde;a         2         , pero no s&oacute;lo): es dif&iacute;cil entender de donde salen tant&iacute;simas cosas en los a&ntilde;os 60 y m&aacute;s adelante sin considerarla siquiera. Un peque&ntilde;o bot&oacute;n de muestra, luego apuntaremos otros: el primer texto exhaustivo del grupo cr&iacute;tico con la China mao&iacute;sta tan refulgente entonces data de 1958 (previo a la conocida denuncia de Simon Leys y muy anterior a un texto como &ldquo;El punto de explosi&oacute;n de la ideolog&iacute;a en China&rdquo; de Debord). Y no se trata s&oacute;lo de una denuncia moral de cr&iacute;menes y atropellos, sino de una consideraci&oacute;n exhaustiva de la lucha de clases en la China burocr&aacute;tica, realizada en nombre de una perspectiva revolucionaria.             En 1960, otro lugar interesante para estar (aunque fuera bien dif&iacute;cil quedarse un rato largo) eran los alrededores de Guy Debord, entonces en plena apertura y ebullici&oacute;n. Daniel estuvo pr&oacute;ximo a &eacute;l durante algunos meses, en una cercan&iacute;a no s&oacute;lo amistosa, sino tambi&eacute;n pol&eacute;mica y creadora (como atestigua el manifiesto escrito por ambos y publicado en este libro). De hecho, m&aacute;s bien podr&iacute;a decirse que Debord estuvo en las cercan&iacute;as de Daniel, porque form&oacute; parte durante un tiempo de S o B en un episodio casi desconocido (&iquest;ocultado? De nuevo esos malos relatos...) que se narra y analiza en este libro extrayendo toda su riqueza de significados. A la historia que nos llega de la Internacional Situacionista (y de Debord) le pasa un poco lo contrario que a la de S o B, aunque quiz&aacute; con un resultado parecido: una verdadera inflaci&oacute;n de libros, reflexiones y testimonios que no llegan sin embargo a proponer  actualizaciones  fecundas y satisfactorias de su cr&iacute;tica. Podr&iacute;amos aventurar quiz&aacute; que ello tiene algo que ver con una comprensi&oacute;n  espectacular  de la historia de la IS; y no caigo aqu&iacute; en la facilidad de referirme s&oacute;lo ni mayormente a que Debord sea hoy un personaje muy goloso para la industria cultural. Por el contrario, hablo de comprensi&oacute;n espectacular en el sentido preciso de un acercamiento limitado a los  resultados  de la cr&iacute;tica situacionista, que desconoce (o banaliza) el  proceso  de elaboraci&oacute;n colectiva de esa cr&iacute;tica, su misma vida: no s&oacute;lo las referencias te&oacute;ricas, sino la &eacute;poca, sus luchas, los mismos dispositivos pr&aacute;cticos a trav&eacute;s de los cuales se produc&iacute;a el pensamiento, las aportaciones exteriores, la participaci&oacute;n en el interior del grupo, las contradicciones, los problemas  y todo eso a la vez         3         . La contribuci&oacute;n de Daniel se mueve en un sentido completamente inverso a esa tendencia esterilizadora a la simplificaci&oacute;n radical de la figura de Debord, como el lector podr&aacute; comprobar unas p&aacute;ginas m&aacute;s adelante.             Por &uacute;ltimo, citaremos brevemente la experiencia activa y gozosa de Daniel en la revuelta de Mayo que tanto nos han hecho detestar sus int&eacute;rpretes mediatizados, con su repelente nostalgia o su penoso arrepentimiento, dos formas distintas de desconectar igualmente el pasado del presente. La participaci&oacute;n de Daniel pasa sobre todo por dos de las iniciativas que mayor sinton&iacute;a alcanzaron con la din&aacute;mica profunda del movimiento colectivo, dos casos de innovaci&oacute;n organizativa absolutamente situacional habitadas y animadas por muchos revolucionarios an&oacute;nimos que hasta el d&iacute;a anterior no eran desde luego militantes profesionales ni libertarios de toda la vida: el Movimiento 22 de Marzo (que naci&oacute; en Nanterre mes y medio antes, como su propio nombre indica) y los Comit&eacute;s de Acci&oacute;n. Me pregunto aqu&iacute;, considerando sobre todo la experiencia situacionista (en realidad, completamente  anti-situacionista  en este punto), si no fue una verdadera suerte el hecho de que S o B se hubiese disuelto ya antes del Mayo, lo que imped&iacute;a a sus militantes responder con una identidad previa a lo nuevo y les obligaba a sumergirse en el movimiento real para crear ah&iacute; espacios de elaboraci&oacute;n de lo que suced&iacute;a y de acci&oacute;n directa no dados de antemano y, por tanto, inevitablemente  desfasados  con respecto a la ruptura radical del acontecimiento. Es una alternativa recurrente: pre-comprender las situaciones con categor&iacute;as generales o inventar nombres que las acompa&ntilde;en potenci&aacute;ndolas, conservar la identidad (su logo, su  copyright ) o conservar la capacidad de pensamiento-creaci&oacute;n arriesgando la identidad en el movimiento (de lo) real.           Desde luego, la riqueza de todas estas experiencias es una base m&aacute;s que suficiente (y actual, a trav&eacute;s de mil ramificaciones) para pensar a partir de ah&iacute; el v&iacute;nculo entre palabra y vida (una vida que se quiere pol&iacute;tica).        &ldquo;   Esa maldici&oacute;n de la Teor&iacute;a separada de la experiencia&rdquo;           El propio Castoriadis ha analizado muy profundamente la relaci&oacute;n tradicional entre pensamiento y acci&oacute;n que hemos heredado. Por un lado, la teor&iacute;a entendida como contemplaci&oacute;n desinteresada de lo real. Por otro, la pr&aacute;ctica entendida como ejecuci&oacute;n t&eacute;cnica de la l&iacute;nea correcta prescrita por la  mirada  te&oacute;rica. El correlato organizativo de esta articulaci&oacute;n (y de la metaf&iacute;sica que la subtiende) se puede adivinar con facilidad: por encima, los dirigentes que descifran las tendencias dominantes en lo hist&oacute;rico-social y elaboran a partir de ah&iacute; l&iacute;nea pol&iacute;tica; por debajo, las masas mudas y obedientes de militantes que tratan de hacer carne (de ca&ntilde;&oacute;n, muy a menudo) tal l&iacute;nea. La figura militante (&ldquo;el cuadro&rdquo;) se sigue tambi&eacute;n inevitablemente de los presupuestos de esa visi&oacute;n: la pr&aacute;ctica militante es el esfuerzo que colma la brecha entre lo que hay (el ser) y lo que deber&iacute;a haber (el deber ser), las expectativas y objetivos se&ntilde;aladas por lo te&oacute;rico-especulativo.             Los grupos que en torno a los a&ntilde;os 60 romp&iacute;an con el marxismo-leninismo y depositaban todas sus esperanzas de transformaci&oacute;n social en la potencia de &ldquo;auto-actividad&rdquo;         4         del proletariado (estoy tentado de decir que se trata de un mismo gesto) estaban obligados a revisar radicalmente ese esquema jer&aacute;rquico entre teor&iacute;a y pr&aacute;ctica, &ldquo;la maldici&oacute;n inscrita en una Teor&iacute;a separada de la experiencia&rdquo; (Claude Lefort, otro viejo  socialbarbare ). Porque, &iquest;en qu&eacute; libros salidos de mentes privilegiadas se dise&ntilde;aban, modelaban o anticipaban los consejos obreros y las dem&aacute;s grandes invenciones institucionales del movimiento obrero efectivo? La teor&iacute;a revolucionaria deb&iacute;a asumir e incorporar la centralidad del hacer instituyente de los explotados y oprimidos (&ldquo;el proletariado es su propia teor&iacute;a&rdquo;, resum&iacute;a el mismo Lefort, en un editorial de  S o B ).            La trayectoria de S o B es verdaderamente anticipadora en ese sentido (y que Daniel me perdone). S o B no rechaza en absoluto (lo confirma un simple vistazo a cualquiera de los 40 n&uacute;meros de la revista) el an&aacute;lisis pormenorizado de las condiciones &ldquo;objetivas&rdquo; que definen al proletariado: evoluci&oacute;n t&eacute;cnica, concentraci&oacute;n de capital, etc. Pero el grupo se toma muy en serio la noci&oacute;n de lucha de clases, no como tantos marxistas que le conced&iacute;an una importancia completamente secundaria con respecto al funcionamiento de las leyes capitalistas. Al menos en dos sentidos: por su importancia pol&iacute;tica como &uacute;nica fuerza efectiva portadora del socialismo, que no est&aacute; inscrito en ninguna ley de la historia; pero tambi&eacute;n como  fuerza configuradora de realidad , es decir, S o B no analizaba la din&aacute;mica capitalista como una  mec&aacute;nica  que se puede descifrar atendiendo s&oacute;lo a sus leyes objetivas, precisamente porque pensaba que las luchas del proletariado las corrigen, matizan, trastocan, alteran, sobredeterminan y/o transforman.             Por todo ello, una organizaci&oacute;n revolucionaria como S o B s&oacute;lo pod&iacute;a elaborar teor&iacute;a en y por un di&aacute;logo vivo con el proletariado, cuya experiencia cotidiana de explotaci&oacute;n y lucha se trataba de registrar, comunicar, conceptualizar, sistematizar, acompa&ntilde;ar u orientar pol&iacute;ticamente (cada una de estas opciones origin&oacute; vivas disputas en S o B, saldadas en dos ocaciones con rupturas desgarradoras, una en 1958 y otra en 1963). Junto a otros colectivos revolucionarios de la &eacute;poca, como Solidarity en Inglaterra, Correspondence o News and Letters en EEUU, entre los que hab&iacute;a una contaminaci&oacute;n y un trasiego de experiencias e ideas permanente, S o B otorgaba mucha importancia a &ldquo;la palabra obrera&rdquo;, testimonios de vida que se trataba de suscitar mediante la intervenci&oacute;n concreta en los lugares de trabajo, a trav&eacute;s sobre todo del peri&oacute;dico como herramienta de investigaci&oacute;n, agitaci&oacute;n y organizaci&oacute;n         5        . Solicitar la palabra obrera contra el silencio impuesto en la f&aacute;brica y en la sociedad no serv&iacute;a s&oacute;lo para elaborar luego an&aacute;lisis m&aacute;s pegados a las situaciones concretas, sino tambi&eacute;n para, por un lado,  ver  lo que la mera deducci&oacute;n te&oacute;rica no puede ver, como por ejemplo la importancia decisiva de las luchas informales que agrietaban d&iacute;a a d&iacute;a subterr&aacute;neamente el funcionamiento del mecanismo de la explotaci&oacute;n (chapuzas, absentismo, sabotaje) o los imaginarios que animaban las luchas (la importancia concedida en S o B a las reivindicaciones cualitativas, referidas a la gesti&oacute;n, condiciones y direcci&oacute;n de la producci&oacute;n). Y, por otro, para co-producir de alguna manera teor&iacute;a con los sujetos dominados y elaborar una l&iacute;nea pol&iacute;tica que  no viene del espacio exterior , sino que se da por a&ntilde;adidura a la acumulaci&oacute;n de la experiencia obrera.            La misma ruptura con el marxismo de S o B tiene que ver con esta valorizaci&oacute;n positiva tan fuerte de las luchas concretas, porque a partir de un momento se hizo imposible pensar a trav&eacute;s suyo las nuevas pr&aacute;cticas de emancipaci&oacute;n que se estaban desarrollando en el mundo durante los a&ntilde;os 60 (desde las luchas de mujeres al movimiento de los derechos civiles en EEUU, pasando por las revueltas juveniles o los conflictos por la independencia en los pa&iacute;ses colonizados)  en la especificidad  de sus motivaciones y trayectorias, es decir, sin aplicar sobre ellas la identidad-trabajo (doblemente explotadas, futuros dirigentes, eslab&oacute;n d&eacute;bil del capitalismo, etc.), sin reintroducir la novedad en categor&iacute;as previas, abriendo as&iacute; el horizonte de la imaginaci&oacute;n pol&iacute;tica a pensar que existe una multiplicidad de puntos posibles de politizaci&oacute;n (aunque tambi&eacute;n es verdad que S o B lleg&oacute; en parte a esta conclusi&oacute;n por una derivaci&oacute;n te&oacute;rica de su hip&oacute;tesis de la burocracia como &ldquo;pr&aacute;ctica dominante&rdquo; -dirigentes y ejecutantes, saber y no saber- que desde la f&aacute;brica se hab&iacute;a extendido a todas las esferas de lo social).             Creo que Daniel tendr&aacute; que aceptar que en todo esto hay una intuici&oacute;n crucial del 68. Kristin Ross         6         avanza una hip&oacute;tesis sobre Mayo del 68 muy convincente y que abre toda una nueva mirada. Mayo no se define tanto por una  liberaci&oacute;n  (de costumbres, de la familia, del trabajo, del Partido, etc.), como sobre todo por la construcci&oacute;n de nuevos v&iacute;nculos y trayectorias entre diferentes pr&aacute;cticas-mundos-sujetos (la  aleaci&oacute;n         7         , en lugar de alianza, entre intelectuales, obreros y estudiantes, por ejemplo): creaci&oacute;n de nuevos modos de autorrepresentaci&oacute;n social por parte de los propios explotados, elaboraci&oacute;n an&oacute;nima y masiva de saberes e im&aacute;genes, reapropiaci&oacute;n colectiva de herramientas y t&eacute;cnicas, aparici&oacute;n de otra memoria de luchas, desde abajo, invenci&oacute;n de otras v&iacute;as de circulaci&oacute;n de todo ello, etc.             Por la misma raz&oacute;n, la pr&aacute;ctica te&oacute;rica -y quiz&aacute; sobre todo los presupuestos conceptuales- de S o B, desbordada luego ampliamente por la proliferaci&oacute;n de experiencias de &ldquo;autogesti&oacute;n de la teor&iacute;a&rdquo; de Mayo, implica una ruptura absoluta con respecto a los modos de producci&oacute;n discursiva que la contrarrevoluci&oacute;n ha establecido como  reinantes         8         en nuestro presente: los intelectuales que hablan por los dem&aacute;s y nos representan, la confiscaci&oacute;n personalista de la palabra, la concepci&oacute;n desencarnada de la &ldquo;opini&oacute;n p&uacute;blica&rdquo; como  lobby  que presiona a los poderes, la concepci&oacute;n hegem&oacute;nica de los oprimidos como  v&iacute;ctimas  (sufrientes, silenciosos, pasivos), la demonizaci&oacute;n del discurso cr&iacute;tico por el consenso (&ldquo;la democracia es esta mezcla de parlamentarismo y mercado, punto&rdquo;) y sus expertos, etc.             C&oacute;mo la ideolog&iacute;a vuelve al primer plano             Pero ya es hora de volver a esa reuni&oacute;n de antiguos  socialbarbares  a las puertas de Mayo del 68, como met&aacute;fora y s&iacute;ntoma de un proceso m&aacute;s general. &iquest;C&oacute;mo se produce el cierre de la capacidad de escucha? &iquest;C&oacute;mo la ideolog&iacute;a (las categor&iacute;as a priori que leen lo real recodific&aacute;ndolo) vuelve al primer plano? &iquest;C&oacute;mo se reproduce insidiosamente el esquema heredado entre teor&iacute;a y pr&aacute;ctica en las experiencias que quer&iacute;an atravesarlo o superarlo? &iquest;C&oacute;mo resurge bajo nuevas formas el  delirium tremens  de la teor&iacute;a total que hace transparente el mundo y de la que se deducen las formas de intervenci&oacute;n pr&aacute;cticas? &iquest;C&oacute;mo llega a asfixiar una teor&iacute;a de liberaci&oacute;n?           En varios lugares de este libro, Daniel llama &ldquo;funcionamiento&rdquo; al discurrir normalizado de la vida sometida: repetici&oacute;n sin deseo, modelo maquinal impuesto sobre la vida entera, etc. En el campo del discurso, se trata de disponer las palabras y organizar el sentido de tal modo que nada nos contradiga, as&iacute; el pensamiento produce s&oacute;lo respuestas autom&aacute;ticas (&ldquo;la autopista de la cr&iacute;tica&rdquo;, dice Daniel). Pero tengamos muy en cuenta que &ldquo;las palabras tocan, o son, lo m&aacute;s vivo que hay en nosotros&rdquo;. Un buen d&iacute;a ese funcionamiento se agrieta y hasta se interrumpe por completo: una huelga, un movimiento social, una cat&aacute;strofe o una depresi&oacute;n &ldquo;nos dejan sin palabras&rdquo;. &iquest;Podemos pensar a partir de ah&iacute;, a partir de esas grietas, desde nuestras propias aver&iacute;as, habitar con el pensamiento-vida esos &ldquo;disfuncionamientos&rdquo;?          Creo que algo de eso le ocurri&oacute; a Daniel cuando, tal y como cuenta en este libro, empez&oacute; a aburrirse en S o B, pronto enferm&oacute; literalmente y m&aacute;s tarde abandon&oacute; el grupo. El  funcionamiento  hab&iacute;a capturado y secado la experimentaci&oacute;n pol&iacute;tica, existencial, ling&uuml;&iacute;stica y colectiva: la necesidad de totalizaci&oacute;n bloqueaba la apertura a la escucha de los modos concretos mediante los cuales inventan los hombres y mujeres su propia historia; la hegemon&iacute;a de lo te&oacute;rico-especulativo reduc&iacute;a la pr&aacute;ctica al plano de la conciencia (transmisi&oacute;n de saber-informaci&oacute;n de quien lo tiene a quien no); la realidad comenzaba a presuponerse (y a deducirse de un Todo dispuesto all&iacute; de antemano) en lugar de percibirse; la mirada seleccionaba cuidadosamente lo que quer&iacute;a ver. La depresi&oacute;n de Daniel le convierte en una grieta, un &ldquo;error del sistema&rdquo;. Un error en el sistema de palabras (hoy quiz&aacute; dir&iacute;amos &ldquo;la red&rdquo; de palabras). La teor&iacute;a cr&iacute;tica nos ense&ntilde;&oacute; que podemos leer un sistema desde sus &ldquo;errores&rdquo;: entender la cordura a trav&eacute;s de la locura, explicar la normalidad a partir de la inadaptaci&oacute;n, etc. Es una idea cl&aacute;sica de la teor&iacute;a cr&iacute;tica que ahora podemos  volver contra ella misma .            Cierto, es posible acallar el grito de nuestras aver&iacute;as mediante el voluntarismo de la acci&oacute;n, persuadirnos de que todo est&aacute; bien, despreciar las se&ntilde;ales que vienen de nuestra interioridad (&ldquo;cristiana&rdquo;, &ldquo;burguesa&rdquo;) o podemos cuidar la depresi&oacute;n, esto es,  elaborarla , politizarla incluso. Esto es doloroso porque conlleva tener en cuenta la &ldquo;enfermedad&rdquo;, persistir en ella de alguna manera, prolongarla con el fin de transformarla, &iquest;incluso hacerla nuestra aliada? No es nada f&aacute;cil asumir esa fragilidad, que no est&aacute; todo bien, todo controlado, que no s&oacute;lo existe la potencia de la acci&oacute;n, lo afirmativo y el deseo, sino que tambi&eacute;n puede haber potencia en las pasiones tristes, los desalientos, las crisis. Daniel tarda a&ntilde;os en elaborar la suya propia, su &ldquo;crisis de palabras&rdquo;. Porque, claro, &iquest;qu&eacute; pasa cuando todos los recursos que tenemos a mano para crear un sentido desde el vac&iacute;o son los que en cierta forma han producido el bloqueo, es decir, los elementos cr&iacute;ticos que oponemos a este mundo odioso? Extra&ntilde;eza, desasosiego, mutismo... e intuici&oacute;n, esa vocecita de la &ldquo;vida da&ntilde;ada&rdquo; que denuncia incluso a la  raz&oacute;n  cr&iacute;tica y testimonia sobre  otra  salud. Es la intuici&oacute;n la que saca a Daniel de S o B a tiempo.             &iquest;Acaso la crisis de Daniel fue un error de un &ldquo;sistema&rdquo; de pensamiento del pasado? Por ejemplo, un error del sistema dial&eacute;ctico, que hipertrofia las categor&iacute;as de &#39;totalidad&#39; y &#39;finalidad&#39; condenando o minusvalorando la importancia vital de los gestos y espacios de resistencia y creaci&oacute;n en el presente hasta llevarnos a la desesperanza o el rencor. Sin embargo, el &ldquo;error en el sistema de la cr&iacute;tica&rdquo; ocurre cuando S o B ha roto ya con el marxismo y su cohorte inseparable de determinismo, teleolog&iacute;a, esencialismo, etc. No, la &ldquo;crisis de palabras&rdquo; no s&oacute;lo se da en el interior de un determinado sistema de pensamiento, sino en el interior de cualquier modo de elaboraci&oacute;n te&oacute;rica que atente contra la &ldquo;esencia misma del lenguaje&rdquo; tal y como la explica Daniel: periplo singular de la palabra confrontada a la experiencia y visi&oacute;n de cada uno, multiplicidad de los seres parlantes, inacabamiento e infinitud del proceso ling&uuml;&iacute;stico, ambig&uuml;edad y ambivalencia del sentido, apertura a la parte irreductible de sombra en lo real         9         . Cada persona nueva que aparece en una asamblea cualquiera es un v&iacute;nculo singular con el mundo, un sentimiento particular de la vida, una raz&oacute;n/pasi&oacute;n espec&iacute;fica de su compromiso. &iquest;Podemos pensar-organizarnos a partir de ah&iacute;, de esa multiplicidad?             Actualidad de la  crisis de palabras          Daniel dice que no hay salida definitiva a la crisis de palabras, que de hecho hay que procurar mantenerla abierta. &iquest;Es necesario subrayar la actualidad de esta posici&oacute;n?          A un nivel m&aacute;s particular, el que ata&ntilde;e a los mundos donde se sigue sosteniendo la apuesta de emancipaci&oacute;n como autonom&iacute;a, todos los d&iacute;as podemos ver desplegarse ante nuestros ojos tramos nuevos y viejos de &ldquo;la autopista de la cr&iacute;tica&rdquo;: el esquema de la transmisi&oacute;n, y la hegemon&iacute;a subsiguiente del plano de la conciencia, por mucho esfuerzo que haya hecho Jacques Ranci&egrave;re para desvelar por qu&eacute;  toda explicaci&oacute;n atonta;  el dominio de la totalidad sobre los detalles, por ejemplo cuando definimos una tendencia social y deducimos un &ldquo;sujeto de la tendencia&rdquo; a localizar luego en lo real; la tentaci&oacute;n sociol&oacute;gica que    siempre plantea que las pr&aacute;cticas son producidas por sujetos preconstituidos (tal o cual categor&iacute;a social o segmento de poblaci&oacute;n)    ; el economicismo reactivo que recorta la infinitud de puntos posibles de politizaci&oacute;n localizando en nuestro bolsillo la sustancia &uacute;ltima que explica la rebeli&oacute;n, etc. Lo m&aacute;s grave (porque disimula y retrasa la crisis de palabras) es c&oacute;mo todo ello se hace (lo hacemos) en nombre de lo contrario: de la libertad de pensamiento, la inmanencia, la escucha, el pensamiento colectivo, etc.             De ah&iacute;, de esa ceguera, se deduce en parte la resurgencia peri&oacute;dica de la hip&oacute;tesis leninista-voluntarista bajo distintas m&aacute;scaras: un leninismo  deseante , una direcci&oacute;n pol&iacute;tica no m-l, etc. Se trata siempre de abandonar la fidelidad dif&iacute;cil a la apuesta de pensar-organizarnos sobre la base de la &ldquo;igualdad de las inteligencias&rdquo; y &ldquo;la esencia del lenguaje&rdquo;, que implica una experimentaci&oacute;n en terreno desconocido y el cambio del paradigma que nos constituye (la &ldquo;roca&rdquo; a partir de la cual somos y pensamos), para pensar un &ldquo;encaje&rdquo; m&aacute;s  flexible  y  suave  entre direcci&oacute;n y ejecuci&oacute;n, ser y deber ser. En realidad, es una hip&oacute;tesis  senil , fruto de nuestro agotamiento.            A nivel social, cuando una gigantesca ingenier&iacute;a empresarial, medi&aacute;tica y pol&iacute;tica nos impone, exige y expropia a la vez la palabra, &iquest;no son desde hace a&ntilde;os las  mayor&iacute;as silenciosas  un agujero negro ambivalente que expresa a su modo resistencia contra la ocupaci&oacute;n imperialista de nuestra atenci&oacute;n, la definici&oacute;n de nuestra actualidad sin nosotros (nuestros problemas, nuestras necesidades)? No hay m&aacute;s que escuchar c&oacute;mo las califican los intelectuales medi&aacute;ticos (su &ldquo;indiferencia&rdquo; no puede ser m&aacute;s que una &ldquo;enfermedad moral&rdquo;), que quisieran verlas alistadas en un bando, uno cualquiera antes que ninguno. &iquest;Y c&oacute;mo entender la revuelta  vietnamita, sin palabras,  en las periferias francesas de noviembre-diciembre de 2005? Los antiguos espacios de comunicaci&oacute;n directa entre presencias, compuestos de proximidad, cuerpos, historia y confianza, son progresivamente colonizados, mediatizados y destruidos (barrio, bar, familia, sindicato, iglesia). Y se sabe hasta qu&eacute; punto la libertad de palabra es indispensable para el equilibrio individual y colectivo. Pero pronto se abren otros espacios  sin nombre  donde &ldquo;el trabajo de la palabra&rdquo; sigue su curso, donde se elabora la distancia cr&iacute;tica entre  mi  vida y los discursos dominantes sobre el sentido de &ldquo;la&rdquo; vida.  Romper el silencio  puede ser una consigna caduca cuando lo fundamental no es la represi&oacute;n de la palabra y la realidad, sino su movilizaci&oacute;n total en la banalidad, el ruido endordecedor que nos impide &ldquo;o&iacute;rnos al hablar, o&iacute;rnos al pensar&rdquo;.             Otro &ldquo;error del sistema&rdquo; de la cr&iacute;tica de los a&ntilde;os 60, Yves Le Manach, obrero-ajustador, militante de ultraizquierda y hoy un escritor autodidacta casi clandestino         10        , contaba hace poco que &ldquo;dej&eacute; de participar en las reuniones de ICO [Information-Correspondance Ouvri&egrave;res, una escisi&oacute;n indirecta de S o B], porque encontraba que hab&iacute;a cada vez m&aacute;s intelectuales. Tengo dificultades con la gente que tiene la palabra f&aacute;cil, que nunca dudan, que dan siempre la impresi&oacute;n de estar en un estrado o en un sal&oacute;n. Para m&iacute;, la palabra es laboriosa y rara, debe ser objeto de un cierto respeto&rdquo;. La &ldquo;puesta a trabajar&rdquo; del lenguaje en la econom&iacute;a posfordista significa tambi&eacute;n la multiplicaci&oacute;n axfisiante de esa &ldquo;palabra f&aacute;cil&rdquo; a todo lo social, &iexcl;la  grupusculizaci&oacute;n  del mundo!            Hablar en nombre propio         Y por fin, &iquest;qu&eacute; escapatorias encontr&oacute; Daniel a su propia crisis de palabras? Ninguna receta universal. Su propia obra po&eacute;tica, un trabajo de d&eacute;cadas por recuperar la facultad de  hablar en nombre propio . El nombre propio, no como la firma de un propietario sobre su posesi&oacute;n, sino como validaci&oacute;n del encuentro ocasional (&iquest;puede ser otra cosa que ocasional?) entre enunciado y experiencia. &ldquo;Nada m&aacute;s notable que la estructura del discurso burocr&aacute;tico, su anonimato. A un mundo desertado por la palabra viva, abocado a la monoton&iacute;a de la afirmaci&oacute;n, s&oacute;lo pod&iacute;a responder, s&oacute;lo pod&iacute;a medirlo un hombre diciendo:  yo&rdquo;.  Lefort est&aacute; hablando aqu&iacute; del testimonio de Soljenitsin en  El archipi&eacute;lago gulag , pero hay cosas que no cambian: la radicalidad consistente en la voz singular de  alguien  que toma la palabra en nombre propio, una interrogaci&oacute;n subjetiva profunda, negarse a hablar con pensamientos y palabras prestadas, vaciar la legitimidad de todo  nosotros  impostado (todos ellos ecos de la forma-Partido). La &ldquo;honestidad&rdquo; que destilan los art&iacute;culos de Daniel no es fruto de una virtud moral (&ldquo;reconocer los propios l&iacute;mites&rdquo;), sino de un modo de rebeli&oacute;n existencial y pol&iacute;tica contra la inautenticidad de las voces que  nos  hablan.            Daniel cita tambi&eacute;n el mismo Mayo del 68 como el momento excepcional en el que millones de personas se pusieron a hablar en nombre propio al mismo tiempo y recuerda c&oacute;mo los relatos vividos de opresi&oacute;n invad&iacute;an de pronto innumerables la escena, tejiendo un sentimiento com&uacute;n de la vida y de lo intolerable. Mayo prueba que se puede luchar a partir de preguntas, de un no saber: &ldquo;&iquest;c&oacute;mo podemos organizarnos horizontalmente?&rdquo;, &ldquo;&iquest;c&oacute;mo podemos comunicarnos sorteando la mediaci&oacute;n burocr&aacute;tica?&rdquo; Las necesidades inventaban espont&aacute;neamente funciones para expresarse, mientras que hasta ese momento s&oacute;lo hab&iacute;a funciones que se preguntaban qu&eacute; diablos esperaban las necesidades para expresarse a trav&eacute;s suyo. Las preguntas pueden ser ofensivas e instituyentes, no s&oacute;lo sirven a modo de corrosivo: ah&iacute; resid&iacute;a el entusiasmo de Mayo, una apertura s&uacute;bita de la vida, una vez volatilizados los destinos impuestos. Pero, &iquest;m&aacute;s all&aacute; de un acontecimiento como Mayo qu&eacute; puede hacer una minor&iacute;a activa en una sociedad pacificada  en apariencia , c&oacute;mo interrogar lo que escapa incesantemente del puro funcionamiento? &iquest;Podr&iacute;amos encontrar alguna inspiraci&oacute;n precisamente en la actualizaci&oacute;n contempor&aacute;nea de ese impulso militante de &ldquo;dar la palabra&rdquo;?            Continuar&aacute;...          Este libro (una antolog&iacute;a de art&iacute;culos que no existe como tal en otro idioma) es el fruto de una amistad y una conversaci&oacute;n que empez&oacute; hace justo un a&ntilde;o a partir de afectos y preguntas comunes, compartidos con H&eacute;l&egrave;ne y otros amigos         11         . En su &uacute;ltima carta, Daniel me dec&iacute;a que esperaba &ldquo;dar pronto una continuidad a lo expuesto en &ldquo;Crisis de palabras&rdquo;. No tanto producir una teor&iacute;a de la teor&iacute;a cr&iacute;tica, como al menos precisar un poco c&oacute;mo veo yo una superaci&oacute;n posible de la oposici&oacute;n en la que desemboca &ldquo;Crisis de palabras&rdquo;, entre una &ldquo;palabra&rdquo; singular, vivida, etc., y un discurso que tiende a una representaci&oacute;n abstracta y globalizante de la sociedad&rdquo;. &iquest;Se puede esperar esto sin impaciencia?               amador@sindominio.net           Madrid, abril de 2007        &copy; Amador Fern&aacute;ndez-Savater   , 2007. Este art&iacute;culo se publica bajo una          licencia Creative Commons. Reconocimiento-NoComercial SinObraDerivada 2.5    . Se permite copiar, distribuir y comunicar p&uacute;blicamente el texto por cualquier medio, siempre que sea de forma literal, citando la fuente y sin fines comerciales.         1   Hay  informaci&oacute;n sobre esa reuni&oacute;n en  Socialisme ou  barbarie, un engagement politique et intellectuel dans la France de  l&#39;apr&eacute;s-guerre , de Philippe Gottraux (Payot Lausanne,  1997), un libro que mezcla un an&aacute;lisis hist&oacute;rico del  grupo riguroso y bien interesante con una interpretaci&oacute;n muy  discutible de su trayectoria realizada con las herramientas  conceptuales de Pierre Bourdieu, desde luego m&aacute;s aptas para  captar la &ldquo;determinaci&oacute;n&rdquo; que la &ldquo;creaci&oacute;n&rdquo;.              2     Acuarela Libros &amp; A. Machado prepara ahora la edici&oacute;n de  una antolog&iacute;a de textos de S o B, inspirada en la que acaba  de aparecer en Francia a cargo de un grupo de antiguos militantes de  S o B (Acratie, 2007), entre ellos Daniel y H&eacute;l&egrave;ne. En  Espa&ntilde;a S o B se conoci&oacute; sobre todo a trav&eacute;s de  la traducci&oacute;n masiva de los art&iacute;culos de Castoriadis  que se hizo durante los a&ntilde;os 70, cuando las luchas  del &ldquo;otro movimiento obrero&rdquo; (      http://www.autonomiaobrera.net/       )  estaban en su apogeo. Se puede consultar una bibliograf&iacute;a  exhaustiva aqu&iacute;:        http://www.agorainternational.org/      &nbsp;             3   Por  supuesto, no s&oacute;lo pienso en las lecturas acad&eacute;micas o  medi&aacute;ticas de los situacionistas. Por ejemplo, hay toda una  interpretaci&oacute;n  maurrasiana  de la trayectoria de la IS  que, con el pretexto de criticar el entusiasmo tecn&oacute;filo (muy  discutible) de la primera etapa situacionista, la vac&iacute;a  absolutamente de su contenido experimental m&aacute;s rico (el  v&iacute;nculo vivo con el presente) y nos transmite una corteza  intragable.              4     Desde  luego, hoy el hegelianismo de izquierdas es otro &ldquo;perro muerto&rdquo;  (&iquest;o el mismo?), pero para entender al menos su &ldquo;&eacute;xito&rdquo;  en las corrientes revolucionarias de los a&ntilde;os 60 habr&iacute;a  que calibrar el poder de las met&aacute;foras que suministraba a  quienes lo quer&iacute;an pensar -y rehacer- todo a partir de las  &ldquo;capacidades de autoorganizaci&oacute;n de las masas&rdquo;.                5   A  trav&eacute;s de Danilo Montaldi, muy cercano a S o B, la  idea-pr&aacute;ctica del &ldquo;testimonio obrero&rdquo; llegar&aacute; a  Italia, donde se recrear&aacute; como  inquiesta operaia  (v&eacute;ase   Nociones Comunes. Experiencias y ensayos entre  investigaci&oacute;n y militanc&iacute;a.  Traficantes  de Sue&ntilde;os, 2004 )               6   May  &#39;68 and Its Afterlives , The University of Chicago Press, 2002.  De pr&oacute;xima publicaci&oacute;n en Acuarela Libros&amp;A.  Machado.             7   La  expresi&oacute;n la usa Jacques Baynac en  Mai retrouv&eacute;   (Robert Laffont, 1978), un relato militante de los  acontecimientos de Mayo donde se puede encontrar copiosa informaci&oacute;n  de primera mano sobre la historia de los Comit&eacute;s de Acci&oacute;n  (entre otras experiencias).              8   &ldquo;Reinan  pero no gobiernan&rdquo;, como demostr&oacute; la rebeli&oacute;n del 13  de marzo de 2004, cocinada en una esfera p&uacute;blica de discusi&oacute;n  con autonom&iacute;a respecto a los  media .  Y  son practicados curiosamente por muchos intelectuales pasados por el  Mayo, interesados especialmente -como se comprender&aacute;- en una  reconstrucci&oacute;n de aquella historia desde la distancia  condescendiente o el arrepentimiento (muy a menudo por pecados que  nunca se cometieron o fueron directamente combatidos: la tentaci&oacute;n  del terrorismo, etc.).               9   En  ese sentido, es bien revelador el an&aacute;lisis tan penetrante que  hace Daniel sobre Castoriadis: c&oacute;mo Castoriadis prueba a  salir de su propia crisis pol&iacute;tica mediante la creaci&oacute;n  de una nueva serie de conceptos que pretenden reformular el mismo  modo de ser de la teor&iacute;a, nuestra propia mirada: por ejemplo,  la  creaci&oacute;n , que indica la aparici&oacute;n de algo  nuevo, algo que no podemos deducir de las condiciones dadas y que,  por tanto, no podemos pensar si no es en un esfuerzo paralelo de  creaci&oacute;n de conceptos; los  magmas , que se&ntilde;alan  la &ldquo;parte irreductible de sombra en lo real&rdquo; (el inacabamiento,  la &ldquo;negatividad&rdquo;, etc.), una dimensi&oacute;n ineliminable y  fuente viva de creaci&oacute;n, que se filtra en los propios  conceptos y los ti&ntilde;e en  relatividad  y  parcialidad;  el imaginario,  m&aacute;s real  que lo &ldquo;real&rdquo;, un proceso de infinitas remisiones donde se  produce el sentido, etc. Y sin embargo c&oacute;mo tambi&eacute;n  esa nueva mirada se cierra (circularidad, homogeneidad,  funcionalidad, positividad tajante) en los puntos de roce concretos  con lo real.               10 Aqu&iacute;  se puede leer una selecci&oacute;n de sus &ldquo;alcachofas de  Bruselas&rdquo;, a cargo de la revista Etc&eacute;tera  (  www.sindominio.net/etcetera  ):    www.sindominio.net/etcetera/PUBLICACIONES/minimas/40Alcachofas.doc         Acuarela  Libros&amp;A. Machado prepara otra antolog&iacute;a.             11   &Aacute;lvaro  Garc&iacute;a-Ormaechea, el traductor, ha compartido tambi&eacute;n  largos paseos-conversaci&oacute;n (f&iacute;sicos y virtuales) con  Daniel y H&eacute;l&egrave;ne y ha participado activamente en todo  lo relacionado con el trabajo de edici&oacute;n (ambas cosas  confundidas).            
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 <title>Capítulo Quinto: El primer mail (Persiguiendo a la “V” de vivienda)</title> 
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 <updated>2007-05-03T19:25:36+02:00</updated> 
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   Flipamos en la primera sentada, resistimos en la segunda, insistimos en la tercera, paseamos en la cuarta... Quer&iacute;amos publicar un librito, pero las movilizaciones todav&iacute;a est&aacute;n vivas, muy vivas. No podemos cerrar lo que nos supera. El librito se ha roto. Ah&iacute; va el quinto post.       Cap&iacute;tulo quinto: el primer mail    &nbsp;&nbsp;&nbsp; &nbsp;Mucho se ha especulado sobre qui&eacute;n mand&oacute; el primer SMS con la convocatoria del 13 de Marzo del 2004. De Rubalcaba al ciudadano an&oacute;nimo, seg&uacute;n a qui&eacute;n se pregunte las respuestas suelen ser de lo m&aacute;s dispares y a menudo expresan las filias y las fobias del interrogado. &nbsp;&nbsp; &nbsp;Desde entonces, son numerosas las convocatorias que, con mayor o menor &eacute;xito, se han difundido por Internet, siendo normalmente imposible determinar el emisor inicial, ni por supuesto conversar con &eacute;l, y la autor&iacute;a no suele siquiera sufrir intentos de ser suplantada. Sin embargo, a ra&iacute;z de la discusi&oacute;n que produjo el mensaje de convocatoria a una manifestaci&oacute;n por la vivienda el 23 de Diciembre de 2006 en el foro abierto de VdeVivienda en la que se cuestionaba la convocatoria tach&aacute;ndola de ileg&iacute;tima, uno de los participantes afirm&oacute; ser amigo de la persona que hab&iacute;a enviado el mensaje inicial del 14 de Mayo as&iacute; como el del 23 de Diciembre. A trav&eacute;s de &eacute;l contactamos con la persona en cuesti&oacute;n (a la que llamaremos Juan) y nos pareci&oacute; interesante hacerle una entrevista, siempre teniendo en cuenta que, como dice &eacute;l mismo al inicio de la misma: &nbsp;&nbsp; &nbsp;&quot;[...]esto es un movimiento que podr&iacute;a haber iniciado cualquiera, todo el mundo estaba a punto de explotar, ese mensaje s&oacute;lo fue acercar una cerilla a toda esa gente, y repito, fue gracias a todos los que lo difundieron.[...] No quise decir en el foro que era yo por varias razones, una era que pensaban que era un troll y que ment&iacute;a, otra que no importa quien inici&oacute; esto porque todos somos uno [...]&quot;  &nbsp;&nbsp; &nbsp;Descubrir, por tanto, el aut&eacute;ntico origen de esta nueva forma de movimiento por la vivienda pasar&iacute;a seguramente por realizar algunas miles de entrevistas: a los que creyeron en la posibilidad de salir a la calle sin permisos ni partidos, a los que promocionaron la convocatoria y a los que acudieron a ella, a los que introdujeron su propia ciudad en los diferentes reenv&iacute;os y a los que la pasaron de Internet a SMS, a los que discutieron en los variados foros y a todos los que est&aacute;n hasta las narices del problema de la vivienda (lo vean como la punta del iceberg o como un problema aislado y descabalado que les sabotea sus vidas). En definitiva, a todos los que crearon una nueva forma de crear consensos y espacios comunes para la protesta a la que le queda todav&iacute;a mucho por explorar.&nbsp;&nbsp; &nbsp; &nbsp;&nbsp; &nbsp;Otorgar&nbsp; veracidad o no a esta entrevista-relato queda en manos del lector, si desde aqu&iacute; se ha realizado es porque como grupo s&iacute; que se la damos. Estas son sus respuestas a algunas de las preguntas que ten&iacute;amos en mente:   &iquest;Existe algo con lo que puedas demostrar que fuiste t&uacute; el emisor inicial?     &nbsp;&nbsp; &nbsp;No creo que exista ninguna prueba, gracias a Dios, por los motivos que te dije antes. Comenc&eacute; el mail pidiendo que no se reenviara tal cual, si no que se copiara en un nuevo mensaje para que, por la fecha, no se supiera que el primero lo hab&iacute;a mandado yo. En los foros donde lo publiqu&eacute;, lo hice como si me hubiera llegado a m&iacute; ese mail, lo que le dio m&aacute;s credibilidad porque de esa forma parec&iacute;a que no era algo que se iniciaba all&iacute;, hac&iacute;a que la gente pensara que ya estaba rulando cuando todav&iacute;a no hab&iacute;a comenzado y de esa forma le dieron m&aacute;s importancia y se anim&oacute; m&aacute;s gente.     En el primer mail se hace referencia al botell&oacute;n, &iquest;fue por las convocatorias del botell&oacute;n por lo que se te ocurri&oacute; hacer la convocatoria por Internet?     &nbsp;&nbsp; &nbsp;La cosa surgi&oacute; una manera bastante ir&oacute;nica teniendo en cuenta que luego apareci&oacute; la p&aacute;gina de VdeVivienda, porque fue despu&eacute;s de ver V de Vendetta, con ese final en que la gente se levantaba contra el sistema. Cuando termin&eacute; de&nbsp; verla mir&eacute; mi mail y me hab&iacute;a llegado uno de esos mensajes de &quot;Salva el Amazonas, reenvialo&quot;. Yo sab&iacute;a que ese tipo de mensajes llegaba a todo el mundo porque siempre se comentaban, y tambi&eacute;n los recientes macrobotellones fueron convocados por Internet. As&iacute; que, ya que la vivienda es un tema que, como a todos, me fastidia la vida, me dije que pod&iacute;a intentarlo. Redact&eacute; el mensaje, lo envi&eacute; por mail, y lo puse en todos los foros que pude. Dos d&iacute;as despu&eacute;s flip&eacute; al ver que sal&iacute;a en un peri&oacute;dico y luego que, como una bola de nieve, se fuese haci&eacute;ndose m&aacute;s grande.     &iquest;Cu&aacute;l fue el primer mensaje?     &nbsp;&nbsp; &nbsp;El primer mensaje fue el del 14 de mayo de 2006. La verdad es que lo hice tan r&aacute;pido que me olvid&eacute; de poner la hora de la convocatoria, algunos a los que les lleg&oacute; se dieron cuenta y lo modificaron. D&iacute;as despu&eacute;s yo tambi&eacute;n me di cuenta y lo volv&iacute; a mandar con la hora.     &iquest;Por qu&eacute; medio lo mandaste (sms, mail, etc)?     &nbsp;&nbsp; &nbsp;El medio utilizado fue Internet, ya que no tengo dinero ni para sms. Tambi&eacute;n tengo que decir que unas semanas m&aacute;s tarde mand&eacute; mails a distintos medios de comunicaci&oacute;n de forma an&oacute;nima diciendo que me hab&iacute;a llegado el mensaje, adjunt&aacute;ndolo.     &iquest;En qu&eacute; fecha se mand&oacute;?     &nbsp;&nbsp; &nbsp;Ese mensaje lo envi&eacute; en marzo o abril, no recuerdo exactamente. La fecha del 14 de Mayo la decid&iacute; por circunstancias principales m&iacute;as: se me acababan los ex&aacute;menes esa semana.     &iquest;Fue una difusi&oacute;n masiva? Es decir &iquest;cu&aacute;ntos mensajes enviaste?, &iquest;utilizaste alguna herramienta autom&aacute;tica.     &nbsp;&nbsp; &nbsp;No utilic&eacute; ning&uacute;n programa inform&aacute;tico. Primero mand&eacute; el mensaje, m&aacute;s tarde lo volv&iacute; a enviar con la hora puesta, y luego cada d&iacute;a buscaba foros para poder ponerlo. Por eso digo que el m&eacute;rito es de todo el mundo que lo reenvi&oacute;, que hicieron exactamente lo mismo que yo.     &iquest;C&oacute;mo te parece que ha evolucionado el movimiento? &iquest;Cumpli&oacute; tus expectativas o las defraud&oacute;?     &nbsp;&nbsp; &nbsp;Me parece que va evolucionando bien, sobre todo en Madrid y Barcelona y alguna otra ciudad, pero en otras, como en la que estoy yo, las cosas van un poco m&aacute;s lentas. De hecho, aqu&iacute; no surgi&oacute; nada del 14 de Mayo, fue una terrible decepci&oacute;n para mi, la poca gente que acudi&oacute; se sent&oacute; y despu&eacute;s se march&oacute;. Ese fue el motivo, meses despu&eacute;s, del segundo mail, el del 23 de diciembre. Es decir, que cumplieron mis expectativas s&oacute;lo en Madrid y Barcelona. En las otras ciudades me decepcion&eacute; porque hab&iacute;a ido m&aacute;s gente a los macrobotellones.     &iquest;Qu&eacute; te parecen las asambleas VdeVivienda que han estado cre&aacute;ndose estos meses, as&iacute; como la Plataforma por la Vivienda Digna?     &nbsp;&nbsp; &nbsp;Me parecen bien las dos cosas, las asambleas tienen como principal virtud su espontaneidad y que engloban a gente muy diferente, pero eso es tambi&eacute;n su defecto ya que es muy dif&iacute;cil encontrar objetivos comunes. Hay mucha disparidad y al no pedir nada en concreto en las manifestaciones, la respuesta es siempre la misma: m&aacute;s pisos de protecci&oacute;n oficial, que est&aacute; claro que son una gran mentira. La Plataforma por una Vivienda Digna, tiene unos objetivos marcados, pero esa virtud tambi&eacute;n tiene el defecto de que los que no est&aacute;n de acuerdo con todos esos objetivos no entran en la Plataforma.  &nbsp;&nbsp; &nbsp;Creo que es positivo que haya los dos movimientos y que se complementan bien. En lo que no estoy de acuerdo es en que se basen las reivindicaciones en pedir m&aacute;s casas de alquiler. Parece como si la gente desistiera del derecho de tener una casa en propiedad. Yo sinceramente creo que alquilar&iacute;a siempre, pero exijo mi derecho a poder tener una casa en propiedad.  &nbsp;&nbsp; &nbsp;Tambi&eacute;n estoy en contra de los pisos de protecci&oacute;n oficial porque son&nbsp; mentira y las constructoras piden la diferencia de dinero en dinero negro, pero principalmente porque me parece una falta de respeto que una persona&nbsp; con un sueldo normal tenga que acceder a un piso de protecci&oacute;n oficial, esos pisos deber&iacute;an ser para gente que tiene familia numerosa, o incapacitados que cuidar, gente que est&eacute; en una situaci&oacute;n muy precaria. Si tengo un&nbsp; sueldo normal, no quiero un piso de protecci&oacute;n oficial, no quiero que me protejan oficialmente, si no que pueda acceder a una vivienda sin ser tratado como un necesitado.  &nbsp;&nbsp; &nbsp;Yo creo que hay dos medidas a exigir y que acabar&iacute;an con parte del problema, que ser&iacute;an:  &nbsp;&nbsp; &nbsp;_ 1 Marcar un m&aacute;ximo de beneficio (razonable) en la venta de pisos por parte de las constructoras o inmobiliarias.  &nbsp;&nbsp; &nbsp;_ 2 Prohibir vender un piso por m&aacute;s dinero del que se ha comprado, sum&aacute;ndole &uacute;nicamente el encarecimiento de la vida en los a&ntilde;os que han pasado. Esto acabar&iacute;a con la especulaci&oacute;n de particulares y adem&aacute;s se evitar&iacute;an los pagos en dinero negro ya que el comprador nunca recuperar&iacute;a ese dinero.     Respecto al segundo mensaje:      Mientras que en el primero la idea era una sentada, en el segundo se hablaba explicitamente de moverse y reclamar la calle. (No repito todas las preguntas respecto al c&oacute;mo y al cuando que te he hecho para el primer mensaje, pero si me puedes informar un poco de si usaste el mismo m&eacute;todo y la fecha en la que fue lanzado tambi&eacute;n te lo agradecer&iacute;a)     &nbsp;&nbsp; &nbsp;El mensaje del 23 de diciembre lo envi&eacute; con m&aacute;s antelaci&oacute;n que el primero pero usando los mismos m&eacute;todos. Al principio no tuvo tanta repercusi&oacute;n, y un mes despu&eacute;s de mandarlo, volv&iacute; a promoverlo de nuevo. Ayud&oacute; bastante que ya exist&iacute;a la pagina de VdeVivienda donde lo publiqu&eacute; otra vez como si me hubiera llegado a m&iacute; y mucha gente que lo vio ah&iacute; lo difundi&oacute; enormemente.&nbsp;&nbsp; &nbsp;  &nbsp;&nbsp; &nbsp;La idea de hacerlo surgi&oacute; de que en much&iacute;simas ciudades todo segu&iacute;a igual, de ah&iacute; el texto que tanto doli&oacute; a las asambleas formadas, porque se dec&iacute;a que se hab&iacute;an hecho algunas otras manifestaciones desorganizadas y&nbsp; disgregadas. Disgregadas s&iacute; que eran, porque considero que esto tiene que ser un movimiento nacional y que con s&oacute;lo dos ciudades no se va a cambiar el pa&iacute;s. En cuanto a lo de desorganizadas, no fue una palabra muy acertada porque la gente se estaba organizando pero aqu&iacute; llegaba el eco de lo que realmente estaba pasando s&oacute;lo en Madrid y Barcelona.  &nbsp;&nbsp; &nbsp;Tambi&eacute;n se critic&oacute; la fecha, que ya me lo esperaba, pero creo que hay que encontrar fechas significativas para tener mas repercusi&oacute;n. Consider&eacute; que cuando todo el mundo est&aacute; en casa acomodado en Navidad, con la paz navide&ntilde;a y todo eso, se le dar&iacute;a mas importancia a un mont&oacute;n de gente enfadada y exigiendo cosas en la calle.  &nbsp;&nbsp; &nbsp;Y ya no era una sentada porque era evidente que nos estaban ignorando y a&uacute;n lo siguen haciendo, por eso se trataba de presionar m&aacute;s.     &iquest;De d&oacute;nde sacaste esa idea? &iquest;Tiene alguna relaci&oacute;n con c&oacute;mo empez&oacute; el movimiento en Madrid?     &nbsp;&nbsp; &nbsp;S&iacute;, como ya he dicho, ese segundo mensaje buscaba la formaci&oacute;n de nuevas asambleas en otras ciudades. Aqu&iacute;, por ejemplo, funcion&oacute;, y creo que en alguna otra ciudad tambi&eacute;n.     &iquest;Ves mejor que las asambleas no convocaran (es decir, no comunicaran a Delegaci&oacute;n de Gobierno) las sentadas del 23? &iquest;Piensas que se hace m&aacute;s presi&oacute;n si la manifestaci&oacute;n no es comunicada?     &nbsp;&nbsp; &nbsp;Creo que las asambleas deber&iacute;an haber pedido permiso la Delegaci&oacute;n de Gobierno el 23 de diciembre. Por otro lado, creo que se hace m&aacute;s presi&oacute;n si no se comunica y adem&aacute;s de esa forma se tiene m&aacute;s repercusi&oacute;n, pero el precio es demasiado alto: gente detenida, gente herida y la idea que pueda surgir en la opini&oacute;n p&uacute;blica de que el movimiento por una vivienda digna es violento. Teniendo en cuenta la repercusi&oacute;n, es mejor de no pedir permiso, pero peor para el movimiento en s&iacute; mismo y para las personas que sufren las consecuencias directamente, con multas o heridas.     &iquest;T&uacute; participas en alguna asamblea?     &nbsp;&nbsp; &nbsp;Participo en la asamblea de mi ciudad.     &iquest;En qu&eacute; situaci&oacute;n vives: en casa de tus padres, en un piso compartido,...?     &nbsp;&nbsp; &nbsp;Vivo con mis padres. La &uacute;nica vez que viv&iacute; en otro sitio fue en Londres, a donde me fui, adem&aacute;s de para conocer otro pa&iacute;s, porque era la forma m&aacute;s f&aacute;cil de independizarme.       &iquest;C&oacute;mo ves el movimiento en tu ciudad?     &nbsp;&nbsp; &nbsp;El movimiento aqu&iacute; est&aacute; creciendo progresivamente, la situaci&oacute;n est&aacute; mucho mejor que hace apenas 6 meses, que no hab&iacute;a ning&uacute;n movimiento.     &iquest;Cu&aacute;les crees que tienen que ser los pr&oacute;ximos pasos del movimiento?     &nbsp;&nbsp; &nbsp;Yo creo que los movimientos deber&iacute;an ser siempre diferentes, tratar de no hacer siempre lo mismo: me parece que lo mejor ser&iacute;a una macromanifestaci&oacute;n en Madrid, delante de la Moncloa, y que vaya gente de las asambleas del resto de Espa&ntilde;a, todos los que estamos en este movimiento en un solo sitio. De hecho, esa era la idea para el tercer mensaje, pero la desech&eacute; porque ya hab&iacute;a una manifestaci&oacute;n nacional convocada para el 24 de marzo.    Un saludo.    Grupo 47   grupo47m@gmail.com  23 de Abril 2007     Si te has perdido alguno de los dos anteriores, puedes encontrarlos aqu&iacute;:  http://blog.sindominio.net/blog/leodecerca    Este art&iacute;culo ha sido publicado bajo una licencia Creative Commons. Reconocimiento-CompartirIgual.2.5 &nbsp;  Se puede ver la licencia completa  aqu&iacute;   &nbsp;  
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 <title>V de Vivienda con B de Barcelona: Qué pasa cuándo las movilizaciones desbordan cualquier previsión.</title> 
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 <updated>2007-02-23T12:20:44+01:00</updated> 
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Acciones 
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La trayectoria de la Asamblea V de Vivienda en Barcelona llamó nuestra
atención desde su nacimiento, cuando decidieron apostar por convocar el
primer encuentro en la calle, el lugar por excelencia del don nadie y
el cualquiera, y no en algún local atravesado ya por alguna identidad
política particular, con las fronteras que se establecen así siempre
entre activistas y no activistas. Ese gesto no fue flor de un día, no
fue un acto interesado y calculado de apertura para mejor reclutar
luego carne fresca, sino el empeño que ha impulsado a la Asamblea
durante todos estos meses.  
Esa apertura a lo desconocido, esa contaminación buscada concretamente
una y otra vez, ha rendido luego frutos que ya son conocidos por todos:
por ejemplo, el eslogan “no tendrás casa en la puta vida”, de una
enorme eficacia simbólica disruptiva, que no podría haber salido jamás
de los jamases de un espacio ideologizado y militante al uso,
supuestamente más radical pero en realidad siempre mucho más
conservador, sabido, previsible y pautado (lleve pasamontañas o se
organice en una estructura que no se lleva el viento). Más
identificable y, por tanto, más controlable. La trayectoria de la
Asamblea de Barcelona nos impresiona no sólo por su decisión tan
resuelta de partir de un no saber (qué debemos pedir, cómo nos debemos
organizar, hacia dónde debemos ir), sino también por su talento para
estimular las capacidades de cada uno de los que pasan por ella, otro
de los rasgos-clave de una nueva politización.    
Por supuesto, el proceso de esa experimentación no es fácil ni está
libre de problemas. El relato siguiente, transcripción de la charla que
un compañero de la Asamblea de Barcelona dio en Madrid pocos días antes
del 23 de diciembre, tiene por lo menos el mérito de no pasar de largo
ante las contradicciones, sino de ponerlas en primer plano como la
realidad misma del proceso.  
Si la fuerza de las luchas hoy es problematizar y, frente a los
fetichistas del resultado, sus logros estriban en lo que se aprendió
por el camino, en lo que se puso en juego y en cuestión, la Asamblea de
Barcelona hace bueno aquí y ahora su propio dicho de que “la V de
Vivienda se escribe con V de Victoria”.    El 14 de mayo y las sentadas   “La primera sentada del 14 de mayo fue una experiencia desconocida, para lo bueno y para lo malo. Como sabéis, en Madrid no fue sólo una sentada, adoptó una forma distinta, la de una manifestación espontánea, tuvo un dinamismo diferente. Eso no sucedió en Barcelona, allí nos fuimos a casa con el sentimiento ambiguo de que había pasado algo increíble, pero también de que nos habíamos aburrido. Por eso en la siguiente convocatoria bajó el número de gente. A diferencia de Madrid, no existía un ánimo de subidón, sin embargo, nos íbamos de allí diciendo “esto hay que repetirlo porque es increíble”. El impacto lo provocó el ocupar la Plaza Cataluña con una convocatoria anónima y la variedad de gente, eso era lo increíble. Que no era una convocatoria que venía de un espacio político, de los espacios que normalmente convocan a lo social. Aunque hay algunos precedentes de ese tipo de autoconvocatorias, como por ejemplo con el botellón, y de alguna manera, en esos momentos había dentro del imaginario de esta movilización una relación con el botellón: ambas convocatorias eran espontáneas, ilegales, anónimas, pero la del 14 de mayo respondía a la del botellón. Si recordáis, la convocatoria decía “vamos a demostrar que no nos movemos únicamente para beber, que España también se mueve por la vivienda”, o algo por el estilo.  Por tanto, lo que pasó en Barcelona es que esta primera convocatoria fue muy aburrida pero asistió mucha gente y en Madrid fue muy divertida y asistió mucha gente. En Barcelona nos vimos con muchas ganas de repetirla, pero más por el hecho novedoso que por lo bien que nos lo hubiésemos pasado en la calle. En Madrid también se repite, pero la policía reprime esa repetición y en Barcelona no. Creo que de alguna manera eso fue determinante para lo que pasó después.  En la segunda sentada tampoco nos movimos, pero en la tercera ya comenzamos a salir en manifestación, a levantarnos. Éramos mucha menos de gente que en la primera sentada, pero ya quedábamos todos los domingos y la historia se repitió hasta siete u ocho veces: ya no realizábamos únicamente una sentada, sino que nos poníamos a andar, cortábamos las calles, bajábamos por el Portal del Ángel, que para los que no lo conozcáis es una calle comercial, llegábamos a la plaza de Sant Jaume, ante el Ayuntamiento, y allí se hacía otra sentada y cada semana íbamos improvisando cosas. Seguía llegando gente nueva con sus propias aportaciones, pero no había ningún tipo de colisión entre estas contribuciones.   Ya en la primera convocatoria a alguien se le ocurrió pasar folios para que cada cual apuntase su e-mail y así se compuso una lista correo ¡de unas cuatrocientos personas! Claro, una lista así es un delirio, colapsaba los buzones de la gente. La dinámica de recibir cada día noventa, cien, doscientos mensajes durante los primeros días fue algo horroroso, y tuvimos que tomar la decisión rápida de que a la lista no se podía escribir. Aunque parezca paradójico que en una lista de correos no se pueda escribir, la cosa tiene su sentido: una lista con cuatrocientas personas suscritas para anunciar las diferentes convocatorias tiene un gran potencial. Así que ahora todos los mensajes están filtrados, sólo se dejan pasar las convocatorias del movimiento, de la V de Vivienda. Y la verdad es que esto está muy bien porque a día de hoy hay como 550 personas en esta lista y cuando se manda una convocatoria se nota el feedback, la gente acude, se percibe la respuesta. Es un canal muy potente y, os recuerdo, se abrió desde el primer día porque a alguien se le ocurrió pasar unos folios. Muchas ideas han salido así.    Asambleas en la calle   Lo que pasó a partir de la cuarta sentada, fue que hubo gente que empezamos a sentir, por aquello de nuestra tradición activista, o por los miedos, o por lo que fuera, la necesidad de organizar, es decir, de sentarnos y empezar a preparar el siguiente domingo. Nosotros lo dijimos por megafonía en la sentada: “vamos a vernos el sábado en la plaza del Pi”, en una plaza pública, para preparar la sentada del domingo”.  Y así es cómo se comenzaron a hacer las primeras asambleas, en la calle. Nos juntábamos el sábado y decíamos “¿qué hacemos mañana?”. Era tan simple como eso, una asamblea completamente logística, en la que nos dedicábamos a organizar el día siguiente. El desbordamiento que significaba toda esa gente tan distinta, sin ninguna experiencia política previa, hacía que todo el asunto organizativo fuera muy complejo (moderación, discusión en un espacio público), pero al mismo tiempo algo muy potente, porque verdaderamente cuestionaba muchos de los límites del mundo activista, del mundo de la organización política, porque las maneras de hacer a las que estamos acostumbrados ahí no funcionaban. Primero, porque la formación, la subjetividad que se mostraba era completamente diferente a la que se puede mostrar en un espacio activista más constituido. Y luego, notabas esa inmediatez a la que todo el mundo estaba abocado de alguna manera en esas primeras asambleas, esa horizontalidad.  En ningún momento se habló de diferentes maneras de entender la vivienda, de soluciones al problema de la vivienda, etc. En ningún momento se hizo un planteamiento mínimo para intentar entender, hablar o discutir de lo que estaba sucediendo... En absoluto. La gente decía: “¿cómo hacemos mañana?”   Romper la frontera activista/no activista   Esta dinámica se mantuvo durante un cierto tiempo, tanto en la asamblea de los sábados que se hacían en el espacio público como en las sentadas el domingo. Pero hubo un momento en el que ese grupo de la asamblea vió -y ahí se coincidió con lo que se hablaba en Madrid y en otras partes- que mantener esa locura de las sentadas todos los domingos era un desgaste que no podíamos aguantar por mucho tiempo. Y así se decidió, en Barcelona al menos, realizar la primera manifestación convocada por la asamblea, ¡con lo que eso suponía! Porque en ese momento una manifestación implicaba que gente que no se conoce de nada, que no tiene ninguna experiencia política común, tiene que empezar a hablarse en términos organizativos.  Ya no sólo de lo que haríamos al día siguiente, sino también de quién iba a poner el carnet para legalizar la manifestación, de cómo se hacen los carteles... De pronto había otros componentes de organización que en un principio no parecían simples de introducir en un espacio recién creado. Sin embargo, se resolvieron con mucha naturalidad. Y el  saber activista, el saber militante, se encontraba de nuevo con una paradoja: en ese ambiente que no sé muy bien cómo definir (y que conoce quien haya estado), el de las sentadas, se tomaban decisiones muy rápidas sobre cuestiones que en otros ambientes hubieran creado muchos más problemas, como por ejemplo, decidir si se legaliza o no la manifestación, en un encuentro no problemático entre gentes que venían de distintos mundos. Así es como se organizó esta primera manifestación, la del 2 de julio, y la verdad es que fue sorprendente porque las sentadas estaban de capa caída y de repente volvimos a resurgir: otra vez mucha gente, con la misma variedad, empezaron a aparecer  las pancartas que cada cual se traía de casa, etc. Decidimos llevar un camión con megafonía y preparamos también unos textos que leíamos desde ese camión, junto con las primeras canciones sobre la vivienda que estaban apareciendo de manera viral por Internet, en los blogs de la gente, etc. Esa mezcla fue muy potente, salió todo bien rodado y ocupamos el espacio público mucho tiempo.  En esta manifestación empezaron a aparecer formas de expresión que después se han convertido en clásicos, como por ejemplo romper los catálogos de las inmobiliarias: desde entonces todo el mundo se trae catálogos para romperlos juntos en la mani. A alguien se le ocurrió la idea: “podríamos dedicarnos esta semana antes de la mani a pillar todos esos catálogos que están por las calles y juntarlos”. A la gente le molaba coger los catálogos y dejar a las inmobiliarias sin publicidad. Fue estupendo marcar la vía pública con esa imagen de la gente rompiendo los catálogos mientras por megafonía se gritaba contra la burbuja inmobiliaria, estuvo muy bien.   ¿Las asambleas son para el verano?    En esta mani hubo un punto de inflexión. De alguna manera parecía que estábamos repitiendo una experiencia conocida: un inicio fuerte, un momento de clímax y luego el declive. Pero al estar por otro lado constituyendo una asamblea, no sucedió como podía esperarse. De repente, en esta manifestación para nuestra absoluta sorpresa la gente decía: “no podemos parar, hay que reunirse todo el verano y volver con fuerza a la calle en septiembre”. De pronto, yo me vi involucrado en una movida que desmentía otra vez más los postulados clásicos de la militancia: se descansa en verano, se empieza con la campaña en septiembre... La asamblea, con 50, 60 o 70 personas se reunió todo julio, todo agosto, todo septiembre. Lo cual era increíble. Acumulamos tal energía que en septiembre parecía que íbamos a ganar (risas). A partir de ahí, la cosa ya cambia, se empieza a constituir una asamblea como tal. Alguien ofrece un local, que además es un local que está okupado pero nadie plantea ningún problema: ni las madres con tantos hijos ni los ancianos con tantos años...  Como digo, comenzamos a juntarnos todo el verano y a hacer talleres. Los talleres eran espacios como de asamblea, pero sin serlo. No eran espacios donde discutíamos diferentes posiciones frente a los acontecimientos en curso. No era eso lo que pasaba. Lo que nos salía más bien cuando nos juntábamos era sobre todo hacer cosas, hacer y hacer y hacer. Teníamos claro que lo que teníamos que preparar era la mani del 30 de septiembre. Ahí tiramos línea a Madrid y les dijimos: “apuntaros”. Aunque en Madrid no se vio lo de hacer una gran mani, se apoyó la convocatoria de Barcelona y la mani grande se hizo más adelante.  En Barcelona la gente comentaba: “ostias, esta mani va a representar la imagen del movimiento”, porque el hecho de no tener  la visibilidad de las sentadas durante el verano suponía un vértigo, era un espacio vacío. Nos preguntábamos si ese espacio se iba a volver a llenar, si la cosa iba a volver a funcionar, si la gente se volvería a convocar, teníamos esas dudas. Pero la verdad es que tampoco dedicábamos mucho tiempo a pensar, ¡era tantísima la energía que nuestro propio espacio llegó a tener, no sólo en  las reuniones, todos los miércoles de julio y agosto, sino también la que provenía de la gente que pasaba por la calle y nos animaba a seguir adelante! Veíamos que la cosa tenía una fuerza que estaba creciendo de verdad.    Poniendo en común   La gente de la asamblea se empezó a conocer y nos dimos cuenta de que entre nosotros había de todo: diseñadores gráficos, profesores, activistas, peluqueras, modelos... de todo. Y eso suponía un potencial, una riqueza que empezamos a desarrollar y estimular muy bien. En ese sentido, es uno de los procesos más ricos en los que he participado: las cosas comienzan a articularse y se produce una potencia, digamos “natural”. Nos han acusado mucho de “pijos”, de montar unas manis muy bien arregladitas, muy bien diseñadas. Pero eran cosas que surgían de manera muy natural. Por ejemplo, una de las cosas que se nos ocurrió fue hacer un kit del manifestante, ya ves tú qué cosa. No estaba mal, porque llevaba un globo y un palillo para pinchar la burbuja, un flyer para enterarse de qué pasaba y de qué iba a pasar, pegatinas de la campaña, una tiza... Lo de la tiza fue una idea chula porque en lugar de usar el spray en la calle con lo que eso supone de multas y demás, la tiza está permitida y deja una marca mucho más significativa: en Barcelona los sprays ya pasan desapercibidos... Todo eso lo metimos en una bolsita de plástico. Pues bien, las bolsas de plástico las trajo un hombre que viene a la asamblea y es bolsero, llegó un día a la asamblea y dijo: “me sobran tantos miles de bolsas”. A lo que respondimos: “oye, pues traételas y vamos a hacer algo con ellas” y de ahí surgió la idea del kit. La imprenta se enrolló bastante y nos rebajó el precio casi hasta la mitad, todo por ser el tema de la vivienda. Otra partida de pegatinas nos salió gratis gracias al padre de otro chico, y así ... Digo todo esto para explicar que la colaboración, la inteligencia colectiva y los recursos puestos en común también ofrecen mucha riqueza, mucho potencial. Y además nada de esto supuso una carga de dinero, de profesionalización. Pancartas, lemas, ideas para camisetas, etc., son momentos de construcción colectiva en los talleres.    La puta vida    Empezamos a organizarnos por comisiones. La comisión gráfica, que tenía que diseñar el cartel, propuso un eslogan: “no vas a tener casa en la puta vida”. Cuando la comisión gráfica lo volcó en la asamblea, aquello generó una serie de debates. Pero nada que ver con los debates que ese mismo eslógan hubiera producido en un espacio más ideologizado, más partidista o más militante. Por ejemplo, los prejuicios con el término “puta”, la agresividad que pueda suponer, el sexismo o lo que sea, esas pegas, las expresó solamente gente que provenía de los movimientos sociales. Las peluqueras y los que tunean la moto no entendían nada, lo tenían claro: “pero si esto es una puta vida, nen”. Fue la primera vez que algo tuvo que consensuarse en la asamblea. Antes simplemente se hacía, se hacía y se hacía, sin consensuar nada. El lema nos enfrentó por primera vez a una decisión. La discusión se dio de manera muy amena, inteligente y ágil. Había dudas, cierta gente las planteaba y se volvía a hablar.   Como estábamos a pie de calle, la gente salía a preguntar a quién pasaba por allí: “perdona, ¿qué te parece este cartel?” “¡De puta madre, tío!” Se llegaron a dar paradojas fuertes en esa discusión. Había gente que decía: “me parece de puta madre el cartel, pero no creo que debamos usar el termino 'puta'” (risas). También había dudas sobre cómo lo verían los niños, porque lo íbamos a pegar en todos los sitios: panaderías, etc. Pero finalmente se aceptó. Era el lema que lo contenía todo: la casa, la vida, la contradicción entre derechos dados y negados de hecho, etc. Los otros lemas que se propusieron sólo mostraban visiones parcelarias del asunto. Además, impedía la solidaridad fácil (“a ver si conseguís algo, chavales”), rompía el sentido común.   La convocatoria, con ese cartel, fue una auténtica locura, nos lo quitaban de las manos, circulaba por todos sitios. Al final se había hecho un pequeño número de carteles sin la palabra “puta” y estos se quedaron en el local, nadie los pegaba. Cuando lo íbamos a poner en las tiendas, nos pedían por favor que pegásemos “el de la puta”. No había ningún rechazo. Era un cartel totalmente abierto, la tipografía, etc. Para que cualquiera se lo descargara, se lo apropiara. ¡Un programa de internet y a imprenta! Y verdaderamente se replicó: en Madrid, en Sevilla, etc. Fue un gran acierto comunicativo, difícil de superar.  La red del 14 de mayo (blogs, foros, etc.) ya había adquirido una estabilidad y se daba un intercambio: de sentido, de formas, de gramáticas, de prácticas. Aunque todo eso tiene una contrapartida de la que nosotros no éramos conscientes entonces. Cada decisión, cada gesto comunicativo, cada manifestación, cada asamblea nos iba constituyendo. Cada movimiento que nosotros hacíamos (una nota de prensa, una mani, una determinada tipografía, tal o cual eslogan) iba creando una identidad concreta. Todo eso genera una potencia, pero limitada. Limitada porque tiene un reverso al que ahora nos estamos enfrentando por primera vez de forma dolorosa. Con respecto a la convocatoria del 23 de diciembre ha aparecido el primer conflicto que aún no sabemos resolver. Y es un conflicto en torno a la identidad. La identidad separa a “la gente” -ya ha aparecido el concepto de “la gente”- de “la Asamblea”, como una figura clave. Pensar así lleva a considerar que las manifestaciones deben ser convocadas por la asamblea, o a sospechar de la convocatoria del 23 (“¿y esto qué es? ¿Quién convoca, no está claro?”), o a no aportar nada a otras convocatorias que no sean las de la asamblea, o a distinguir entre el espacio de la asamblea y “ese otro espacio de Internet y los mensajes de móvil”... Y ahí es dónde está todo el tomate ahora. Pero volveremos a ello al final.         Seguir en la calle   Si ha habido una mani que haya salido bien ha sido la del 30 de Septiembre, donde la gente participó de forma anónima y todo el mundo volcó ahí su creatividad, donde desde los contenidos hasta las formas, todo, fue muy potente. Además de la manifestación, organizamos una acampada (que la policía desalojó a las dos de la mañana) en la que hicimos el concierto de un cantautor anónimo que se había acercado a la asamblea, se proyectaron un montón de vídeos, se organizaron talleres, etc. El desalojo se llevó con mucha inteligencia por parte de la gente: no hubo disturbios, se medió con la policía y desde el momento en que nos dieron a elegir entre desalojo y carga, nosotros recogimos las tiendas y nos las llevamos, porque lo importante eran los talleres que habíamos planteado para ese mismo espacio, la Plaza de Cataluña, al día siguiente.   En los talleres se crearon tres grupos con distintos ejes de trabajo y por primera vez comenzamos a hablar de contenidos, a hablar del problema de la vivienda, a ver qué pasaba con todo eso. Había un eje que era “Prácticas posibles” de movilización y de acción. Había otro eje que se dedicaba a pensar los aspectos más legales de la cosa: cómo se puede mediar con los políticos, si es necesario o no, cómo se puede mediar con instituciones, cómo se hacen esas mediaciones y qué experiencias hay. Y finalmente había otro espacio que era “La Burbuja” en el que se pensaba si debemos pinchar la burbuja o si hacerlo es ir contra la gente hipotecada. Todo ello se inauguró con una charla pública. La verdad es que fue una cosa grande, porque los talleres se desarrollaron en Plaza de Cataluña un domingo y la gente iba pasando, se apuntaba a grupos, etc. Se hablaba de desobediencia civil o de huelga de alquileres generalizada con los abueletes de la plaza que estaban en ese momento, con la gente que pasaba, ya no en círculos activistas, en círculos militantes, sino en círculos de gente común de un domingo por la mañana en Plaza de Cataluña y gente que había participado en la manifestación y se vino a los talleres.  Para la manifestación se pidieron permisos, pero para lo demás no. Ése era el riesgo que corríamos. Pero además se habló en la asamblea muy claramente de que, si la policía no nos dejaba organizar los talleres, pasábamos de todo. Porque una de las reflexiones que en Barcelona se tenía todo el rato en la cabeza era que la evolución de Madrid había sido tan distinta por la represión. En el momento en que aparece la represión, toda la parafernalia, la iconografía, la figura militante pasa a primer plano. Y entonces otro tipo de expresiones y otro tipo de prácticas dejan de tener su espacio. Eso es lo queríamos evitar a toda costa y, de hecho, funcionó bastante bien.    La mani supuso otro punto de inflexión, porque, de repente, lo que había sido una cosa espontánea, completamente anónima, etc., se había constituido en una asamblea capaz de realizar 'ésto'. Y, claro, eso cambió las cosas de algún modo. Para bien y para mal. Por un lado, la idea de haber organizado algo así empoderaba, pero por otro nos entró el estrés de la responsabilidad: “coño, la que acabamos de montar”, “esto lo ha montado esta asamblea”. La gente ya estaba con lo de “la asamblea, la asamblea, la asamblea”. “¿Y ahora qué vamos a hacer, qué es lo siguiente? ¡Pues a la cumbre de ministros!”. Pero cancelaron la cumbre de ministros.   Y tuvimos que volver a replantearnos qué hacíamos (a parte de comernos las pegatinas que sacamos para la cumbre, unas 10.000). Es decir, ¿qué podíamos hacer después de una mani como aquella? Reaccionamos creando un acontecimiento, principalmente mediático, pero que se convirtió al final en una concentración en la plaza de Sant Jaume a la que vino mucha gente y en la cual también se produjeron materiales gráficos muy chulos, porque por primera vez organizamos el fotomatón callejero, con los bocadillos. Esto lo estamos repitiendo desde entonces, ya sale autónomamente: la gente se organiza, en grupos de cinco o diez, se pasan por el local, cogen los bocadillos y se van a hacer el fotomatón al Portal del Ángel, al parque de la Ciudadela, a la playa, a donde sea. Las fotos con los bocadillos se suben a la página y si la gente quiere ver su foto para descargarla, ponerla luego como salvapantallas o enviársela a los amigos, tiene que ir a la página de V de Vivienda.  De nuevo, la forma de lo que hacíamos se adaptó a la situación: en esa ocasión no legalizamos nuestra presencia en la calle. Es decir, ese pasar de la legalización a la ilegalidad, o a la desobediencia civil, se da de forma natural, no hay problemas en eso. Normalmente se tiene o una actitud o la otra, pero aquí sin embargo se cambia según nuestras necesidades.   Toda la prensa estaba pendiente de lo que íbamos a hacer. De alguna manera, desde el 14 de mayo, lo cierto es que el problema de la vivienda está en la prensa. Todo el rato. Para bien, para mal, pero todo el rato está ahí. Y, en ese sentido, la comisión de prensa ha sido un grupo de trabajo activísimo. Todo el rato están recibiendo un montón de llamadas, de la prensa, de la tele. Hemos aparecido en muchos programas de la televisión, locales pero también estatales, hemos colado en muchos sitios las fotos con los bocadillos, etc.    Ser o no ser...   Luego, sucedió algo que también fue un punto de inflexión en el movimiento: si ya había empezado a haber dudas dentro de V de Vivienda con la “Plataforma por una Vivienda Digna”, todas esas pequeñas diferencias se hicieron de pronto gigantes. La forma de funcionar de la Plataforma es muy tradicional: con un presidente, un portavoz y una serie de personas en cada una de las ciudades. Es una Plataforma y hacen su labor, pero no se trata de algo abierto. En Barcelona la “Plataforma por una Vivienda Digna” no está activa, hay dos o tres personas, pero siempre que pasaba algo en torno a la vivienda acababa apareciendo el nombre de la “Plataforma por una Vivienda Digna”. Al principio, al no ser un espacio politizado en sí mismo, o no tan politizado o no politizado en el sentido que podemos entender normalmente, en la asamblea no se tenían en cuenta esas cosas. Sobre todo había ganas de sumar, sumar, sumar. No había problemas ni ideológicos ni políticos... se trataba de sumar. Pero hubo un momento en que  empezó a hacerse problemático. Había una chica de la “Plataforma por una Vivienda Digna” que venía a nuestra asamblea pero no aportaba nada, no se implicaba en el espacio; asistía únicamente para ver qué estaba sucediendo y poder firmarlo luego como “Plataforma por una Vivienda Digna”. Esto pasaba una y otra vez: en la prensa, en los blogs, etc. La cancelación de la cumbre fue la gota que colmó el vaso: nosotros decidimos hacer una mani legal y nos la tiraron abajo. Entonces decidimos seguir adelante y realizar las actividades de ese día sin legalizar los recorridos ni nada, como os contaba. Y la “Plataforma por una Vivienda Digna” mandó un comunicado a su lista de correos, que es muy grande porque, entre otras cosas, la gente viene a las manis y se apunta a la lista de correos que encuentra y muchas veces es ésa. Lo terrible es que ese día mandaron un mail desconvocando: “es una manifestación ilegal, que no acuda nadie”. Y, claro, eso provocó una ruptura, una escisión tal que comenzamos a tener debates sobre nuestra propia identidad, debates constitutivos. Por ejemplo, el que tuvo lugar en relación al adjetivo 'digna': sobre si debíamos seguir usando la palabra 'digna', sobre cómo romper entonces la asociación inevitable con la Plataforma, etc. Y todo eso, que en principio nadie tenía interés en discutirlo porque era verdaderamente caer en la pelea política, pues lo discutimos, aunque también hay que decir que sin muchos problemas: la gente empezó a utilizar más vivienda y menos digna, si hay que nombrar nos volcamos en la V de Vivienda, etc.    Vieja y nueva politización   Después de la Cumbre pasó algo curioso: el mayor congreso de inmobiliarias que existe en Europa se junta en Barcelona todos los años y determinados movimientos sociales se organizan para contestarlo con eslóganes como “no a la especulación”, “okupa tú también” y ese tipo de consignas. Este año, gentes de otros ámbitos que habían estado en las movilizaciones de la vivienda se apuntaron espontáneamente a participar en ese espacio, porque al fin y al cabo se trataba de la cumbre europea de inmobiliarias. Pero esa convocatoria, pese a que también desde V de Vivienda se intentó mover todo lo posible, no tuvo éxito. Es cierto que fue diferente a otros años: hubo más gente, y gente con otras formas de hacer, no sólo activistas. Lo que hizo V de Vivienda fue bloquear la puerta donde se realizaba el encuentro, de tal forma que la prensa que cubría el acto estuvo todo el día viendo las pancartas-bocadillos que llevábamos con los lemas que sacamos en todas las movilizaciones y las acciones. Pero la manifestación en sí misma se vivió un poco como fracaso, como cierto “bajón” con respecto a lo otro: visto desde la gente que podíamos conocer más eso, había una vuelta a la identidad, a la ideología, al activismo. Desde la perspectiva de quien no lo conocía había una extrañeza ante la diferencia de ambientes: no se entendía el cambio tan fuerte. La diferencia se notaba prácticamente en todo: en la actitud de la gente y de la manifestación, más de combate y de enfrentamiento con la policía, también en los eslóganes que se utilizaban, en las maneras de funcionar, los códigos, etc.   V de Vivienda en la ONU   Alguna gente que lleva trabajando en el tema de la vivienda bastante tiempo y tiene contactos con ONG’s, nos pasó la información de que desde el Ministerio de la Vivienda se estaba paralizando y retrasando la visita del relator de vivienda de la ONU y se llevaba retrasando unos seis meses, justamente desde el 14 de mayo. Cuando finalmente vino a España, aprovechamos la ocasión y montamos una asamblea popular con él. Vino mucha gente a verle. Le pasamos los vídeos, se hizo un micro abierto y el hombre escuchó los relatos de gente de todo tipo hablando de cómo no llega a fin de mes. Le contamos todo lo que estaba sucediendo y se quedó alucinado, le pareció increíble la situación y tuvo mucha repercusión en prensa y demás. Digo esto porque de alguna forma es una actuación en otro terreno totalmente distinto, quizá más basado en la creencia de una posible intervención en lo institucional. Acabó diciendo que él legitimaba la okupación en una situación de extrema urgencia como la que se estaba viviendo en este país. Le hicimos una foto con el cartel de “no tendrás casa en la puta vida”, lo colgamos en Internet y se replicó hasta el punto de que la mismísima ONU nos escribió pidiendo que retirásemos esa foto. Pero el propio relator contestó que de retirarla nada, que él era consciente de lo que pone en la pancarta y que esa situación había que cambiarla. En cualquier caso lo que significa esto es que están sucediendo cosas nuevas.     ... esa es la cuestión   Para la mani del 23 de diciembre hemos decidido sacar los mismos carteles de “No tendrás casa en la puta vida”, pero en versión navideña, con bordes dorados y aquello de “no vamos a volver a casa por navidad porque no nos hemos ido”. Sin embargo, esta convocatoria se está viviendo de manera conflictiva y el punto de partida de la discusión es la identidad. Hay gente que piensa que es una convocatoria anónima y que por tanto no debemos secundarla; otra gente dice que precisamente por ser anónima, debemos secundarla; otros dicen que si participamos dejaría de ser anónima y pasaría a ser de V de Vivienda; y hay gente que piensa que si vamos y la animamos, pues mejor que mejor.   A partir de esto hemos tenido asambleas muy tensas: “¿Por qué el 14 de mayo salimos a la calle y de hecho, pudimos conocernos tú y yo, y el resto, y ahora no?” A lo que se contesta que la diferencia es que el 14 no había asambleas. El problema es que hay gente que piensa la asamblea como una instancia identitaria del tipo: “ahora somos la asamblea”. Pero no está claro dónde acaba y dónde empieza la asamblea, porque ¿cuándo comienza alguien a ser de la asamblea en una asamblea en la que todas las semanas aparece gente nueva? ¿Y qué es lo que forma la asamblea, el espacio semanal de reunión o también todos los foros y las discusiones de Internet? Para estas preguntas no hay respuestas claras: cuando se plantea la pregunta, se dice que V de Vivienda es “esto” (señalando alrededor), pero, y esas cuatro personas que acaban de entrar, que son nuevas, ¿ya son V de Vivienda? ¿cuándo comienzan exactamente a ser V de Vivienda? Y ahí aparecen los conflictos, porque para mucha gente la asamblea ha supuesto construir una identidad fuerte y ahora hay miedo a perderla. En este sentido, volver a un hipotético 14 de mayo sería perder la fuerza acumulada, volver al punto de partida que desde su interpretación es un punto más débil. Se llegó a pensar incluso que no había que ir a la convocatoria del 23 y decíamos: “vale, decidimos que no hay que ir, ahora bien, ¿tú vas a ir?”, respuesta: “¡claro!”, “¿y tú vas a ir?” “¡claro!”, “¿y entonces no será que todos vamos a ir?” “¿y si todos vamos a ir cómo no vamos a ir?”. La respuesta: “vamos a ir individualmente, pero no como asamblea”.   Esta situación paradójica ha dado lugar a muchas discusiones, finalmente la cosa evolucionó y decidimos por votación que sí vamos, pero que no aportamos nuestro potencial. Porque aportarlo supondría “fagocitar” la convocatoria, que es justo -se nos dice- lo que se supone que no queremos los partidarios de la convocatoria descentralizada, abierta y anónima del 23. Ante este problema la respuesta para mí es que esta asamblea también es anónima, que no hay una definición, que estamos construyendo una frontera imaginaria que en realidad no existe. Lo que hay en juego aquí es la identidad que hemos construido nosotros mismos, qué es V de Vivienda, cómo vivimos eso y si esto es ya lo que hemos constituido o por el contrario es algo que acaba de nacer, que quedará cuestionado el propio 23 de diciembre por otra mucha gente anónima que saldrá a la calle igual que salimos nosotros el 14 de mayo. Para un sector la postura está clara y espera que el 23 pase, que no afecte mucho a V de Vivienda, que quien quiera vaya a nivel individual, que la V de Vivienda no tendría por qué estar ahí y que la asamblea debe seguir por otro lado su curso para organizar una manifestación “bien hecha”, no anónima y que supuestamente será la manifestación que la gente reconocerá como ese referente que hemos construido y llamado V de Vivienda, donde se podrá volcar todo ese potencial. Mientras, paradójicamente, no dejan de abrirse todos los días nuevos sitios webs, nuevos foros, con la firma de V de Vivienda y a todo el mundo le parece estupendo. Yo creo que los propios acontecimientos van a desbordar todos estos debates y esta identidad, esta referencia que nosotros mismos hemos construido con el camino andado durante todos estos meses.”   Ese 23 de diciembre fue la manifestación hasta el momento más multitudinaria, diversa y plural de la V de Vivienda en Barcelona. De nuevo, y todavía con más fuerza, el espíritu anónimo y &quot;conectado&quot; del 14 de mayo volvió a la calle, incorporando muchos de los saberes y prácticas que en todos estos meses se han ido desarrollando en las sentadas, en las manifestaciones y en internet. Por las calles de Madrid y otras veinte ciudades españolas se manifestaron también miles de personas.    Fin del tercer post.  Próximamente el cuarto, “V de Vivienda 2.0.”.   Grupo 47  Si te has perdido alguno de los dos anteriores, puedes encontrarlos  aquí      Este artículo ha sido publicado bajo una licencia Creative Commons. Reconocimiento-NoComercial SinObraDerivada 2.5.  Se permite copiar, distribuir y comunicar públicamente el texto por cualquier medio, siempre que sea de forma literal, citando la fuente y sin fines comerciales.   
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 <title>PERSIGUIENDO A LA “V” DE VIVIENDA (CAPÍTULO II)</title> 
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 <updated>2007-01-15T15:02:49+01:00</updated> 
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Acciones 
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   Flipamos en la primera sentada, resistimos en la segunda, insistimos en
la tercera, paseamos en la cuarta... Queríamos publicar un librito,
pero las movilizaciones todavía están vivas, muy vivas. No podemos
cerrar lo que nos supera. El librito se ha roto. Ahí va el segundo post.   Grupo 47 Contacto: grupo47m[at]gmail.com  CAPÍTULO II:  Ir, volver a ir... dejar de ir: entrevista con Macromundo   En la tercera sentada, en Madrid, se produjeron varias detenciones. Las detenciones dan miedo y con el miedo viene la división. Desde el blog de Macromundo se empezaron a buscar testigos y a acompañar la defensa de los detenidos. ¿Cómo va a defenderse de la represión un “grupo sin cabeza”?  Durante las primeras sentadas, la actividad fue muy intensa en wikis y blogs: comentarios, relatos, fotografías, vídeos, etc. Nos llamó especialmente la atención el blog de Macromundo (http://macromundo.blogspot.com/), por la mirada que aplicaba en sus relatos a las sentadas y, sobre todo, por su valiente iniciativa individual de encontrar testigos de las detenciones durante la tercera sentada y conectarlos con los propios detenidos, en un movimiento recién nacido, sin estructuras organizativas de referencia.       
 Salir de lo virtual, poner el cuerpo, comprometerse en el mundo de los
átomos con personas de carne y hueso en una situación incómoda, hostil,
desacogedora: las detenciones. Sin experiencia política ni saberes
previos. ¿Qué afectó tan fuerte a una persona anónima en las sentadas
como para empujarle a una decisión así? ¿Cómo se ven las sentadas desde
la perspectiva de una de las muchas gentes cualquiera que acuden? ¿Por
qué se va, por qué se sigue yendo, por qué se deja de ir? Esas
preguntas bien valían un encuentro. Al final, fueron aproximadamente
tres horas de conversación, recuerdos, relatos y risas, en el barrio de
Lavapiés. Hemos recogido aquí algunos extractos de la charla que nos
llamaron profundamente la atención y nos hicieron pensar sobre aspectos
importantes de este proceso de movilización.    
 
Empezamos recordando la primera sentada, la sorpresa, las carreras en
las Vistillas. La conversación deriva enseguida sobre los detenidos,
cómo se hizo Macromundo con los contactos de los detenidos, la potencia
de Internet como herramienta comunicativa para casos de urgencia, la
tergiversación policial de lo sucedido, etc.  
 
Pero, ¿de dónde sale Macromundo y su blog? 
 
M- Trabajo de administrador de sistemas. Vivo con mis padres, hasta el año que viene, espero. 
 
M- Estuve una temporada cerca de los movimientos de software libre
porque estuve cerca de una asociación de estudiantes donde estaba
Marchesi y gente de la Free Software Foundation. Pero tenía otras
muchas cosas que hacer y además entré en el entorno laboral. Al ver que
no podía ocuparme del asunto como creía que debía hacerse lo dejé.  
 
G47- Y cuando abriste el blog ¿cómo empezaste?  
M- Hola, este es mi blog, voy a contar lo que me salga de los huevos.
No creí que fuera a durar ni 15 días. La primera noticia que puse fue
sobre copyleft. Y luego, goteo de temas variados. Nunca temas de los
que ya se habla en todas partes. Voy a mi rollo, cosas que me llaman la
atención. Un efecto espejo de lo que estoy leyendo en ese momento. A lo
mejor mañana dejo de poner noticias hasta dentro de tres meses. No lo
llevo como algo estricto. 
  
/* La primera curiosidad que queremos satisfacer gira en torno a la experiencia política previa de Macromundo: */   
 
G47- ¿Tenías experiencia en manis y así, porque para hacer lo que hiciste...? 
M- Yo para ir a manifestaciones tengo un problema, porque me tengo que
sentir muy identificado. Soy muy tiquismiquis y no me gusta ir a una
manifestación que luego pueda doblarse y se use de propaganda para otra
cosa. Como ésta era así, de caos, de cachondeo, con un e-mail de
convocatoria, pues dije: 'vamos'. 
 
G47- ¿Te sientes representado por algún partido?  
M- Actualmente, no. Es que me asquea. Voté al PP hasta las últimas
elecciones, pero en las últimas estaba asqueado por lo que habían
hecho. Y también por lo que había hecho el PSOE. Y voté en blanco. 
 
M- Nunca había estado en una mani, ni en las de la guerra. Estuve en la
del atentado del 12 de marzo. No en la de Génova, que estuve a punto de
ir. En la oficial.  
 
G47- ¿Hubieras ido a la del 13?  
M- Yo creo que sí, aunque quizá luego me hubiera vuelto, según lo que
me hubiera encontrado. No sé lo que ocurrió, con la propaganda que hay
ya no se puede saber... 
  
/* Eso nos recuerda que cuando llegamos con algo de antelación a Sol el
14 de mayo, el día de la primera sentada, se nos acercó un chico y nos
preguntó expectante si veníamos a la sentada: “a ver cuántos somos”,
“el único miedo que tengo es que se politice, hay que evitar que se
politice”. ¿Tiene que ver ese rechazo de la “politización” (que algo se
“doble” y se utilice de propaganda para otra cosa) con el éxito de
convocatoria de la primera sentada, anónima y recogida por gente muy
heterogénea? */  
 
M- La primera convocatoria tuvo muchísimo recorrido, llegó a todas
partes. Yo lo sé por dónde me llegaba el e-mail. Que tal persona, que
sólo manda chistes, me reenvíe a mí ese correo significa que está dando
muchísimas vueltas. Eso me pasó. Aún así no había mucha gente al
principio en Sol. 
  
/* Al igual que en el 13-M, el mensaje prende y circula gracias a la
confianza que aporta saber que no viene de un sitio determinado, de
ningún bando político en juego. Es la gente misma quien se autoconvoca.
*/   
 
G47- ¿Crees que hubiera ido la misma cantidad de gente si hubiera convocado un partido?  
M- Más gente, pero no hubiera sido lo mismo. Hubiera sido una
movilización para utilizarla luego como propaganda. Que se
instrumentalice una manifestación a la que yo voy como propaganda me
cabrea mucho. Y tal y como está la política en España...  
  
/* Alguien que nunca había ido a una manifestación se engancha a las
sentadas. ¿Cómo es eso? ¿qué se vivió ahí? Está claro que la
convocatoria anónima tuvo mucho que ver (”como ésta era así, de caos,
de cachondeo, con un mail de convocatoria, pues dije: 'vamos'”). Pero
no sólo eso. */  
 
M- Al principio, la sentada era un rollo insoportable. De hecho, dos amigas mías se fueron. 
  
/* ¿Y, entonces, qué tipo de elementos construyeron un espacio habitable y atractivo durante la primera sentada? */  
 
M- Cuando empezamos a movernos la cosa se volvió apetecible. Estar
cortando la calle anima un huevo. Y la batucada fue fundamental, clave
del éxito. Yo creo que la mayoría de la gente no fue deliberadamente.
Mucha gente pasaba por allí y recordó haber recibido el e-mail, etc. El
éxito fue que nos dejaron mover y que mucha gente que se cruzó con
nosotros recordó haber recibido el e-mail. Para la segunda, mucha gente
quería repetir porque fue muy divertido. 
 
M- La primera sentada me pareció increíble. Un verdadero experimento de
inteligencia colectiva. Un grupo sin cabeza. Luego en las siguientes
había gente que distribuía papelitos. Pero en las primeras nada de
nada. ¿Dónde acabará esto? Nadie lo sabía. 
 
M- Eso [aplausos a nuestro paso] ocurrió durante todo el trayecto. Yo
flipaba con las abuelitas del autobús. Si hubiera sido un rollo
político, estos son buenos y estos malos... Pero esto [el problema de
la vivienda] afecta a todo el mundo. Pocas cosas se pueden decir que
unen tanto a todo el país, por lo menos a la gente normal del país,
como la situación de la vivienda.  
  
/* Lo “político” desune, “dobla”. Pero la “unidad” que hay en torno al
problema de la vivienda permite esquivar la lógica de “buenos y malos”,
el fantasma de las dos Españas, etc. Imposible manipular lo que no se
sabe ni dónde empieza ni dónde termina (“un grupo sin cabeza”). La cosa
se anima: Macromundo empieza a hacerse eco de las sentadas en su blog,
que ganó muchísimo feed-back. Editaba relatos, fotos, vídeos,
contactaba con periodistas, etc. */     
 
M- No encontré ningún otro blog que hubiera contado la primera sentada
como yo la ví y decidí hacerlo yo. Tuve muchísimas visitas y tantos
comentarios que aquello parecía una novela donde se contaba con pelos y
señales lo que había pasado. 
  
/* No sólo somos espectadores de lo que pasa, sino que también podemos
participar activamente, con otros. Este movimiento tiene una dimensión
importante en el mundo de los bytes, que permite la aparición de
distintas voces, espacios públicos ¿y comunidades? De hecho, la
percepción de Macromundo es que: */  
 
M- El contexto de este movimiento es Internet. El 98% de la gente que fue es gente que está mucho en Internet.  
  
/* Macromundo tuvo la idea de formar un grupo para cubrir las manis,
porque él iba prácticamente sólo. No cuajó. Los poderes decidieron que
tampoco debían cuajar las propias sentadas. */  
 
M- Mi lectura un poco flipada es que ese experimento de la primera
sentada causó alarma en los políticos, las instituciones, los poderes
fácticos, yo qué sé. No se pueden tolerar esos movimientos autónomos.
Por eso decidieron ir a machete.   
  
/* Una voz autónoma, sin identificación clara en ninguno de los bandos
del tablero de ajedrez de la política tradicional, inquieta. Se decidió
acabar con ella: sembrar el miedo y abortar un experimento frágil de
autoorganización mediante cargas, detenciones, arbitrariedad,
tergiversación. Macromundo conoce muy de cerca el desarrollo de esta
estrategia del miedo, desde su experiencia con los detenidos de la
tercera sentada. */  
 
M- A mí me dieron un par de leches en la segunda sentada, pero entonces
no tuve miedo. Me dieron miedo las detenciones de la tercera, lo que te
contaba la gente, la posibilidad de ir a la cárcel, la arbitrariedad
total.     
 
G47- ¿Crees que tuvo que ver lo de las cargas con que fuera cada vez menos gente? 
M- Sin duda, sin duda. La segunda no creo que influyera en la tercera.
Lo que influyó fueron las detenciones. Mi lectura es esa: las cargas no
dieron miedo, incluso algunos se envalentonaban, lo que dio miedo
fueron las detenciones.  
 
M- A la cuarta fuí cabreado y acojonado. Estaba feliz en el Retiro [se
refiere a la Feria del Libro del Retiro, donde la sentada se
autoconvocó desde Sol, sin presencia policial alguna]. Pero hubo
división: siempre hay gente que considera una rendición lo que otra
gente considera lo más lógico. 
  
/* Ser detenido en soledad (¿quién te va a acompañar a partir de
entonces?). Que te rompan la vida por nada, en un momento. La
arbitrariedad, la manipulación. Macromundo no tiene miedo en las cargas
de la segunda sentada, que se vivían colectivamente, sino en las
detenciones de la tercera. La estrategia policial va erosionando lo
común expresado en la primera sentada (“siempre hay gente que considera
una rendición lo que otra gente considera lo más lógico”). Hay división
sobre cómo responder (“algunos se envalentonaban”), penetra el virus
del miedo. */  
  
/* Macromundo mismo vive esa división en su blog cuando comenta los sucesos y ofrece su punto de vista. */   
 
M- Yo lo que quería es que no hubiera más detenidos. Hice un post sobre
“las cosas que no tienes que hacer”. Decía: “Si ves que la policía
viene a pegarte no fuerces el enfrentamiento, aunque sea muy justo y
todo lo que tú quieras”. Hubo gente que me criticó: “eres un gallina” y
tal. Quizá tuvieran razón, pero yo lo que quería es que no hubiera más
detenidos. Cuando estuve con ellos [los detenidos]... ¡pero si eran
unos chavales, preocupados por los exámenes! 
  
/* La represión funciona: divide y dificulta pensar una prolongación
para el proceso de movilización. Aunque todavía en la cuarta sentada
hay gente heterogénea, el movimiento pierde densidad -de atención y
debate- en la red. */    
 
M- En la cuarta seguía habiendo gente normal, menos gente pero muy
normal. No esta gente que arma follón y tal. No sólo los que están más
acostumbrados a este tipo de protesta. En estas sentadas veías gente
normal, vestida normal. Fue lo que más me animó de este movida. 
 
M- A partir de la cuarta vi poca movilización, poco debate. Tras la
primera hubo un debate acojonante. Lo del wiki fue apasionante. Yo
entraba todo el tiempo a ver. Pero a partir de la cuarta se perdió
mucho fuelle. 
 
/ * Sin espacios colectivos para cuidarnos entre nosotros, pensar juntos
y protegernos del miedo (recordemos que la idea de Macromundo de forjar
un grupo que cubriese autónomamente las sentadas no cuajó), el miedo,
el cansancio y la ausencia de perspectivas se impone. La construcción
colectiva del blog no basta. La intensidad (“el fuelle”) se pierde. La
existencia vuelve a privatizarse. */    
 
M- A la quinta no pude ir y a partir de ahí perdí el hilo, perdí el
hilo completamente. A la mani del 2 de julio tampoco pude ir. Me separé
mucho de la cuestión. A partir de la cuarta se perdió mucho fuelle,
llegaba el verano y tenía otras muchas cosas de qué ocuparme. 
  
/* A pesar de que Macromundo expresa suspicacias por la aparición de la
palabra “precariedad” en la “Asamblea contra la precariedad y por una
vivienda digna”, como algo previo que no se ha elaborado colectivamente
en el interior del movimiento, cree que sólo la legalización de los
recorridos puede blindar las convocatorias del miedo a la represión. */  
 
G47- ¿Crees que la gente que fue a la primera sólo iba por lo de vivienda?  
M- A mí la cosa ésta de la precariedad no me gustó. La precariedad es
una cosa muy gorda y tal, pero, ¡joder!, que esto era por la vivienda.
Es verdad que lo de la vivienda es un problema gordo porque hay
precariedad, pero en la primera el mensaje era muy claro y enfocado
hacia la vivienda. Luego se amplió un poco, no sé por quién.   
 
M- No creo que esto vaya a más [las sentadas]. La gente tiene miedo de
las detenciones. Quizá cosas como lo del 2 de junio [la manifestación
legalizada] tengan más recorrido. 
  
/* Volvimos a encontrarnos de nuevo con Macromundo en la manifestación
del 23 de diciembre y en su blog se lanzó  al día siguiente un
llamamiento para encontrar testigos de la violencia policial contra esa
manifestación. */  
 
Fin del segundo post. Próximamente el tercero: “V de vivienda con B de Barcelona: qué pasa cuando las movilizaciones desbordan cualquier 
previsión”. 
 
Y si te has perdido el primer capítulo de esta serie y quieres leerlo,  pincha aquí  
o busca en Google: &quot;¿Primera movilización post 13-M?&quot;  
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 <entry> 
 <id>tag:blog.sindominio.net,2006-12-22:1177</id>
 <title>PERSIGUIENDO A LA “V” DE VIVIENDA</title> 
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 <updated>2006-12-22T15:41:05+01:00</updated> 
 <summary type="text"> 22 de Diciembre   Por: Grupo 47 (Puedes contactarnos en este mail: grupo47m[arroba]gmail.com)  Flipamos en la primera sentada, resistimos en la segunda, insistimos en la tercera, paseamos en la ...</summary> 
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 <name>leodecerca</name> 
</author> 
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Acciones 
</dc:subject> 
 <content type="text" xml:lang="es" xml:base="http://blog.sindominio.net/blog/leodecerca"> 
  22 de Diciembre   Por: Grupo 47 (Puedes contactarnos en este mail: grupo47m[arroba]gmail.com)  Flipamos en la primera sentada, resistimos en la segunda, insistimos en la tercera, paseamos en la cuarta... Queríamos publicar un librito, pero las movilizaciones todavía están vivas, muy vivas. No podemos cerrar lo que nos supera. El librito se ha roto. Ahí va el primer post.     
  CAPÍTULO 1    ¿Primera movilización post 13- M?   
 
En el momento de publicar estas líneas, en Barcelona está tomando
cuerpo la consigna “En dos años, la mitad”: si durante dos años dejamos
de comprar viviendas, el precio bajará a la mitad. ¿No sería esta
consigna, salvando las distancias, del mismo tipo que esa otra de
“Mañana votamos, mañana os echamos”, que se gritó el 13-M? ¿No se
trata, en ambos casos, de interferir en lo que hay (política,
mercado...) con las herramientas al alcance de la mano (elecciones,
hipotecas) para transformar la realidad, sin horizonte utópico alguno?
Una y otra consigna remiten a una “decisión personal” (votar,
comprar...), pero habiendo cambiado antes las condiciones en las que
esta decisión personal va a tomarse. No se trata de llegar a una
reivindicación consensuada, sino de cambiar las reglas del juego y en
lugar de decidir, como habitualmente hacemos, entre un abanico de
posibilidades (hipotecarme o no), decidir darnos posibilidades:
decidimos ¡bajar el precio de la vivienda! 
 
  
Una invitación  
 
Hola a todos.  
Sé que este correo-e se puede parecer a muchos de los que circulan por
la red pero no es cierto. Este correo-e está siendo enviado por toda
España para reivindicar nuestros derechos. Hemos asistido durante el
mes de marzo a la convocatoria de multitudinarios macrobotellones, esta
convocatoria es diferente.  
 
En Francia, los jóvenes protestan por la “modificación” de los
contratos basura. Muchas voces han sido las que se han quejado en este
país porque los jóvenes no hacían nada. Pues bien, ¿se lo vamos a
demostrar?  
 
El domingo, 14 de Mayo, sentada en la Puerta del Sol en Madrid.
Queremos todos una vivienda digna, una vivienda en la que podamos vivir
y fundar nuestras familias sin estar destinando más del 50% de nuestro
sueldo para pagarla. Si de verdad te importa tu futuro… ¿estarás allí
sentado con tus colegas? 
Difunde este mensaje. Pásalo. 
Esta convocatoria no ha sido convocada por ningún partido político,
simplemente es la demostración de como la juventud española puede
unirse para conseguir sus propósitos. 
 
 
Con este mensaje se convocaba la primera sentada por una vivienda
digna, para el 14 de mayo de 2006. La propia convocatoria recoge parte
del contexto en el que la protesta va a tener lugar:  
 
•    Las movilizaciones en Francia, en marzo de 2006, contra el
Contrato de Primer Empleo, una medida para abaratar la mano de obra
juvenil. 
•    Los macrobotellones convocados por Internet para el 17 de marzo en
diferentes ciudades españolas, algunos de ellos tolerados y otros
duramente reprimidos. 
 
Además, aunque no se recogen en la convocatoria, otras experiencias
recientes marcan también el aire de la misma: los incendios de coches
en los suburbios de París, en noviembre de 2005; los dos años de
gobierno progresista y las masivas manifestaciones convocadas por la
derecha, y,  por supuesto, las movilizaciones del 13-M de 2004 en
respuesta a la gestión del PP tras los atentados del 11-M en Madrid. 
 
  
Lo nuevo: la capacidad de crear  
 
Se trata de una insólita convocatoria que dispara una protesta que, en
la primera sentada, en Madrid, presenta una serie de rasgos ciertamente
singulares:  
 
•    No se trata de una convocatoria centralizada y no hay organizaciones convocantes ni movimientos de referencia. 
•    La sentada toma decisiones in situ, pero sin recurrir al formato
asambleario, y autoconvoca su propia continuidad (“En Sol a las cinco,
el próximo domingo”). 
•    La sentada se autoorganiza en cuanto a su recorrido (“Eso, eso,
eso, nos vamos al congreso”; “A la vistillas, por unas cervecillas”),
en cuanto a sus lemas y en cuanto a sus dinámicas. 
•    La producción descentralizada de consignas guía el curso de la
sentada. Las consignas son a la vez forma de organización y medio de
expresión. Todas las consignas son autoproducidas, no se importa
ninguna de experiencias anteriores. 
•    Es alegre y creativa (“Por favor, un nidito de amor”), en un clima
festivo que transmite intensidad, lejos de las dinámicas artificiales y
mortecinas frecuentes en otras manifestaciones. 
•    No se convoca contra un enemigo; simplemente se expresa un malestar, un problema (“Hipoteca: cadena perpetua”). 
•    Para expresar este malestar, al estilo zapatista, se utilizan
palabras desprovistas de un significado político explícito (“vivienda
digna”).  
•    Evita la politización, eludiendo el encuadramiento en la izquierda
o contra la derecha y al revés (“Un chalet como el de ZP”, “Un pisito
como el del principito”). 
•    Es incluyente (“Vosotros también estáis hipotecados”) y muy bien
aceptada por la ciudadanía, que da muestras de simpatizar con la
sentada (sonrisas, aplausos, tolerancia ante los cortes de tráfico...),
pero sin recurrir al imperativo “no nos mires, únete”. 
•    Independientemente de su capacidad de convocatoria, no se autopercibe como un gueto, y de ahí la alegría que circula. 
•    Evita el enfrentamiento con la policía a toda costa, incluso
después de las brutales cargas policiales producidas durante la segunda
sentada madrileña y de las arbitrarias detenciones posteriores. La
sentada intenta evitar las cargas dirigiéndose a la policía con la
consigna “Tus hijos también están hipotecados”. 
 
Por frescor y lo inesperado de esta subjetividad emergente, estas
sentadas resuenan con el 13-M: una autoconvocatoria que se autoorganiza
mediante la producción de consignas sobre el terreno y que no se
autopercibe como un gueto porque acoge el anonimato y la multiplicidad.
Una movilización en la que lo más importante no es lo que cada grupo o
movimiento trae preconcebido, sino lo que produce in situ la alegría de
estar juntos sin tener ni idea de quién tienes al lado; donde la
energía no se produce a partir de visibilizar la presencia de los
distintos movimientos sociales como tales, sino precisamente por el
hecho de no poder reconocerlos. Un espacio horizontal donde no se pelea
por la hegemonía de la consigna propia, sino donde la unidad se
construye a partir de la escucha y la escucha hace que los lemas no se
pisen, que se sigan las iniciativas de los demás confiando en su buen
hacer y que se cuide, así, la alegría de estar juntos. 
 
Esta resonancia con el 13-M es hasta cierto punto determinante, puesto
que todavía se suceden las polémicas sobre su autoría (¿fueron las
redes sociales de la izquierda?) y sobre la identidad de los
autoconvocados (¿fue una multitud?). Sin duda, hay una correlación
entre las interpretaciones que se hacen del 13-M y la acción política
que se emprende, o viceversa. Para quienes afirman que las principales
autoras del 13-M fueron las redes sociales de la izquierda, la tarea
será reconstruir y fortalecer esas redes, favoreciendo encuentros “de
carne y hueso” que vayan más allá de lo virtual. Para quienes ven en el
13-M un swarming civil espontáneo, el desafío consistirá en combatir
cualquier atisbo de centralización y en hacer redes, muchas redes, y
cuanto más descentralizadas mejor. 
 
Para quienes creemos que la práctica del 13-M no se puede deducir de
ningún sujeto previo (redes militantes, izquierda, multitud), hay que
atender sobre todo a los nuevos sentidos que esa práctica produjo, a lo
que funcionó y a lo que no funcionó entonces. No tratar de asignar una
identidad a lo desconocido (quién había detrás, quiénes eran), porque
en todo acontecimiento los efectos exceden a las causas, se da una
ruptura y las personas se transforman en algo distinto de lo que eran
antes. En ese sentido hablamos también de anonimato. Hay prácticas que
son invenciones, prácticas que fundan nuevas formas de entender, sentir
y actuar. En ese sentido, el 13-M nos habla de una nueva manera de
hacer política: imprevisible, incluyente, horizontal, no utópica, que
utiliza la coyuntura, que atiende a lo existencial, que empodera lo
social sin dar cancha a los políticos... Una nueva manera de hacer
política que destituye simbólicamente los saberes y las instancias
tradicionales de lucha. Lo cual no quiere decir que parta de la nada,
sino que rearticula y resignifica radicalmente los saberes previos. El
desafío que se abre entonces no es desembarazarse de los saberes
previos (profesionales, especialistas, militantes, intelectuales), sino
crear saberes internos al nuevo proceso, actualizando los saberes
previos en un contexto desconocido (y no sólo los saberes, también los
recursos, las infraestructuras, etc.). El premio de ese esfuerzo (a
veces gozoso, a veces doloroso) de devenir otro con la situación nueva,
y no juzgarla con parámetros previos, es ver cómo se generaliza a todo
lo social lo que hasta entonces estaba limitado a un grupo cerrado de
personas. 
  
No un discurso convincente, sino un asunto común  
 
Desde muchos puntos de vista, las sentadas, en Madrid, han sido una
experiencia poco relevante: poca asistencia, poco discurso, ningún
logro... Sin embargo, cuando la realidad es despolitizadora, cualquier
cosa es politizable y cualquier punto de partida es bueno. Si estamos
de acuerdo en que luchar es crear posibilidades de fundar subjetividad
y es producir alteraciones en el modo de estar en el mundo, entonces
deberíamos preguntarnos en qué medida el paso por una sentada puede
suponernos salir subjetivamente transformados. Formular esta pregunta
significa perforar la mirada que dice que en las sentadas no ha pasado
nada porque no ha pasado lo que creíamos que tenía que pasar, o porque
lo que ha pasado no podemos entenderlo. 
 
Las sentadas no han exhibido un saber fuerte sobre la solución al
problema de la vivienda ni sobre cómo se coordina una lucha. Pero lo
importante no son las reivindicaciones negociables en el parlamento,
sino la sacudida que me saca de mí y me empuja a hacer de “lo mío” un
asunto común. Basta con sentir un problema (cualquier problema pegado a
la piel) como un asunto común, para que esta puta vida deje de estar
encerrada en treinta metros cuadrados o encadenada a una hipoteca, y
para que la confianza en que esto se puede desbordar, y puede hacerlo a
favor nuestro, llene las calles y los blogs, y vacíe las inmobiliarias
y los bancos. 
 
Fin del primer post. Próximamente el segundo, “Ir, volver a ir... dejar
de ir”: una entrevista a alguien que se engancha desde lo virtual, se
anima a poner el cuerpo, y se encuentra con... 
 
 
Grupo47 
 
 

  
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</entry> 
 
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 <id>tag:blog.sindominio.net,2006-09-05:864</id>
 <title>Bansky ataca la imagen de Paris Hilton</title> 
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 <updated>2006-09-05T16:45:12+02:00</updated> 
 <summary type="text">   (noticia cortesía de sublibrarian of the year)  La última de  Banksy  ha sido tremenda. Esta vez no ha ido a por museos ni paredes, sino a por el icono supremo de la frivolidad y la burricie: ...</summary> 
 <author> 
  
 <name>leodecerca</name> 
</author> 
<dc:subject>
Acciones 
</dc:subject> 
 <content type="text" xml:lang="es" xml:base="http://blog.sindominio.net/blog/leodecerca"> 
    (noticia cortesía de sublibrarian of the year)  La última de  Banksy  ha sido tremenda. Esta vez no ha ido a por museos ni paredes, sino a por el icono supremo de la frivolidad y la burricie: Paris Hilton. El artista ha sustituido en multitud de tiendas del Reino Unido unos 500 CDs debut de Paris Hilton por otras copias en los que ha incluido sus propios remixes de los temas y fotomontajes en los que aparece la Hilton en topless o con cabeza de perro. 
 Los títulos de las canciones tampoco tienen desperdicio: “Every CD you buy puts me even further out of your league”, “90% of Success is just Showing up”, “Why am I famous’” etc. 
 Banksy ha mantenido además el código de barras original con lo que nadie se da cuenta del cambio hasta el momento de llegar a casa. Suponemos que a los incautos compradores del CD de la Hilton no les hará mucha gracia la cosa, pero de momento...   y a hay algún espabilado que lo subasta en ebay.  y además:  Vídeo de la acción en Youtube.   
Set de fotos del disco en Flickr.   
La noticia  (en inglés).   
 
  
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 <id>tag:blog.sindominio.net,2006-08-31:856</id>
 <title>Don&#039;t Download This Song (o el señor os castigará)</title> 
 <link rel="alternate" type="text/html" href="http://blog.sindominio.net/blog/leodecerca/videos/2006/08/31/dont_download_this_song_even_lars_ulrich_knows_its_wrong" /> 
  
 <updated>2006-08-31T14:37:13+02:00</updated> 
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Ya sabéis, se empieza  bajando canciones de la red ,  después mangando botellas en el super , y se termina fumando chinos de caballo y atropellando a niños a la salida del colegio</summary> 
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Vídeos 
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Ya sabéis, se empieza  bajando canciones de la red ,  después mangando botellas en el super , y se termina fumando chinos de caballo y atropellando a niños a la salida del colegio 
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 <title>Lo que sabemos y lo que deberíamos saber de la SGAE</title> 
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 <updated>2006-08-24T16:38:45+02:00</updated> 
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      Sabemos mucho de SGAE.Gracias a la libertad de expresión de la que gozamos en este país
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Noticias 
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      Sabemos mucho de SGAE.Gracias a la libertad de expresión de la que gozamos en este país
disponemos de cientos de artículos de prensa, espacios en informativos,
entrevistas y debates desde los cuales a los ciudadanos nos llegan
datos que nos dan una visión borrosa de lo que es y a que se dedica una
entidad de gestión de derechos de autor. Eso es lo que sabemos de la
SGAE.Pero no es lo que deberíamos saber…esa segunda parte queda reservada y
restringida a aquellos que, sensibilizados por el dramático panorama
provocado por SGAE nos pasamos el día navegando e indagando, buscando
notas de prensa y artículos en diarios locales, publicados gracias al
esfuerzo de un, cada vez mas numeroso, grupo de profesionales que aun
en contra de las recomendaciones de SGAE e impedimentos de sus
superiores, retan a la “INTOCABLES 
          Si
le preguntamos al grueso de la gente ¿Qué es la SGAE?, obtendremos
respuestas similares a si preguntamos ¿Crees que existen otros mundos?,
¿Sabes aproximadamente cuantas especies quedan por descubrir?, ¿Sabes
que causa un terremoto? 
Respuestas aproximadas, con cosecha propia, dignas de quien conoce o a
oído hablar pero que obviamente no ha estudiado ni investigado el tema…
¿Quién decide lo que es de interés general y lo que no?, ¿Quién decide
que un nuevo impuesto que ha de ser pagado por todos los ciudadanos en
decenas de productos y servicios no ha de explicarse con pelos y
señales? 
Somos los que pagamos…tenemos derecho a saber a quien….por que…cuanto y
que se hace con ese dinero. Y no solo a saber sino a juzgar, opinar y
decidir si estamos de acuerdo… 
 
	 Y si no tenemos ese derecho… (Las
respuestas de SGAE me las conozco bien), entonces es que si existen
otros mundos, mas especies por descubrir de las que imaginaba y para
que se derrumbe todo aquello en lo que creo no es necesario ningún
terremoto. 
	 Evidentemente, un montón de pequeños empresarios que
enfocamos nuestro futuro creando pequeñas empresas a las que ahora se
nos define como “Las Tecnológicas”, en un intento mas de SGAE de
deshumanizar nuestra tragedia, otorgándonos una aspecto frío, pudiente
y corporativo de cara a la opinión publica…Evidentemente, como decía,
nos equivocamos de negocio, la frase…”mama quiero ser artista” ya paso
a la historia…ahora lo que se lleva es “Mama quiero ser gestor de
artistas”. 
	 Yo tomo el camino rápido. SGAE es como Hacienda con
la diferencia de que el impuesto recaudado por SGAE no repercute en
beneficio de todos los ciudadanos, ya que es de exclusiva gestión de
una entidad privada, que administra lo que recauda a su antojo y
oscurantismo. 
	  Sabemos que…. SGAE vela por los
derechos de autor y en compensación por las copias originadas por la
piratería ha implantado un canon que pesa sobre decenas de productos,
cientos de actividades y miles de negocios. 
	 Deberíamos saber
que…SGAE vela por los derechos de autor de 80.000 afiliados que
engloban una lista de representados que solicitan compensación a cambio
de la reproducción y difusión de su repertorio…deberíamos saber que
existen miles de autores (Copyleft), no afiliados a SGAE que no desean
que esta entidad gestione derecho alguno sobre sus creaciones. 
Y para que el uso de los productos o realización de actividades sujetas
a canon no supusiera un abuso de cobro por parte de SGAE, deberíamos
saber cual es el repertorio sujeto a compensación, información que
serviría de gran utilidad para los miles de negocios y actividades que
pagan canon en este país, generando una lista de millones de afectados
y millones de euros recaudados… 
	  No sabemos…  cual es el repertorio SGAE. 
 LINK  
	  Sabemos que… lo
que SGAE recauda se utiliza en beneficio directo o indirecto de sus
afiliados. Y que sus representes, imagen publica o directivos realizan
su labor como un acto solidario hacia sus compañeros de gremio. 
	  Deberíamos saber… que
lo empleado en beneficio directo es por ejemplo ayudas que se abonan
mensualmente a artistas que por razones de salud no puedan desarrollar
su trabajo con normalidad y tengan un apuro económico. El beneficio
indirecto es la adquisición y o remodelación de diversos inmuebles por
ejemplo: el “Palacio del Infante Don Luis” de Madrid: 
 LINK  
	 Gestión
y obras de remodelación de L´Scenic de Barcelona (antiguo Studio 54),
ya que la sede en dicha ciudad se les ha quedado pequeña: 
 LINK  
	 Construcción de la mayor sede de SGAE en la Isla de la Cartuja: 
 LINK  
	 La
SGAE ya se ha convertido en autentica maquinaria pesada en poder e
infraestructura. Hablamos de mas de una docena de sedes en toda España
soportadas por un tejido de administrativos, secretarios, abogados,
asesores, inspectores etc.… que evidentemente no realizan su labor de
forma solidaria, el mantenimiento de este tejido no es barato y por
tanto es la prueba mas evidente de que el “negocio” va bien, trazando
una línea ascendente en sus gráficos de recaudación y ganancias. 
	  No sabemos… que relación tiene la carencia de un fondo de previsión salarial o un seguro de enfermedad para un colectivo, con la piratería. 
La adquisición y remodelación de inmuebles de semejante envergadura y
coste nos dan una idea de que la recaudación va bien y que han superado
con creces los agravios producidos por la piratería. Por lo tanto
desconocemos también que argumentos son los que han esgrimido frente a
los Ministerios para justificar la necesidad de imponer su sistema de
recaudación de derechos que aumente sus ingresos. 
Y el intuirlos potentes y contundentes les otorga una relevancia
prioritaria y de interés para todos convirtiendo este dato en algo que
deberíamos saber. 
	  Sabemos que… SGAE
persigue la piratería y por no poder combatirla ha decidido implantar
el canon sobre decenas de productos, cientos de actividades y miles de
negocios… 
	  Deberíamos saber… que el pasado
sábado 22 de julio se llevó a cabo una operación policial en
Valladolid, generada por una denuncia de SGAE y catalogada de prueba
piloto susceptible de realizarse en más ciudades españolas. La
operación consistió en el peinado de bares musicales en la madrugada de
un sábado (horario de lo más oportuno) y llevada acabo por una
combinación de policía Nacional y local, ¿el objetivo? Busca y captura
que cualquier CD de música NO original: 
 LINK  
	 Que
casi simultáneamente en Oviedo un juez absuelve a tres ciudadanos
senegaleses a los que se les había requisado mas de 300 copias piratas
en CD y mas de 40 en dvd del maletero de su coche. El juez no encontró
delito alguno contra la propiedad intelectual: 
 LINK  
	  No sabemos… que
impedimento hay para una entidad privada capaz de disponer de los
servicios de las fuerzas públicas del orden a su antojo, no pueda
erradicar en pocas semanas la actividad del comercio pirata y
clandestino en el país, que al parecer era lo que mas le perjudicaba. 
No sabemos que justifica el despliegue de artillería sobre un gremio
que ya paga canon, mensualmente a razón de los equipos dispuestos en su
local, paga canon unitariamente cada vez que compra un original que mas
tarde difundirá en su local, y vuelve a pagar canon unitariamente cada
vez que se hace una copia de cada original. 
Tampoco sabemos que justifica la impunidad de la que gozan los manteros, ya que sentencias como la de Oviedo hay bastantes mas. 
	  Sabemos que…  SGAE
clama por los derechos de los autores y que recauda y gestiona por
ellos para ayuda y protección ante la agresión de los desaprensivos
piratas. 
	  Deberíamos saber…  que para ello SGAE
no escatima en medios llegando hasta incluso a apropiarse de más de
3000 euros de la recaudación de un concierto benéfico a favor de los
niños Saharaui: 
 LINK  
	 En
dicho acto los artistas que participaron lo hicieron gratis, y la SGAE
cobro a razón de entradas vendidas, evidentemente mucha gente había
pagado sus 5 euros de entrada a modo de donativo pero sin llegar a
asistir al concierto… 
	  No sabemos…  En concepto
de que se llevo la SGAE ese dinero recaudado en beneficio de unos niños
que poco tienen que ver con un mp3, y los cuales difícilmente podrán
conectarse al emule o a redes P2P para quitarle el pan a nadie,
mientras sigan disponiendo de tendido eléctrico en tan solo un
campamento y en el que el uso de los únicos 6 ordenadores existentes
queda restringido a profesores. El resto de ordenadores hábiles (1 o 2)
están reservados para fines médicos (hospital y control de almacén de
fármacos), menesteres que distan mucho de la explotación de su conexión
de 256kb a través de una parabólica con fines “piratosos” o lucrativos… 
	  Sabemos que… 
los portavoces de SGAE, en sus intervenciones públicas aprovechan para
criminalizar al sector tecnológico y hacerle culpable del cierre de,
por ejemplo, la cadena Blockbuster a consecuencia de la venta de
“chismes”. 
 LINK  
	  Deberíamos saber… 
Que el margen de beneficio de las tiendas minoristas de informática
(las tecnológicas según Ramoncín), esta entre el 5% y el 15% y que la
SGAE nos esta reclamando en concepto de canon cifras que duplican el
beneficio obtenido, por ejemplo por una grabadora de dvd debemos pagar
a SGAE 6,61 euros + IVA, nuestro margen de venta esta entre los 3 y 4
euros… 
	  No sabemos…  Por que habla tanto del
cierre de Blockbuster (cadena americana) y no menciona el dato de que
dicha cadena ha sido comprada por otra nacional, que va a desempeñar la
misma actividad con algún retoque…ejemplo que debieran seguir otros
para adaptarse con nuevas formulas de negocio a los avances
tecnológicos.LINK 
	  Sabemos que…  ha sido
aprobada la nueva ley de propiedad intelectual que contempla el canon
sobre soportes digitales, grabadoras de ordenador, mp3, tarjetas de
memoria, lápices de memoria…y cualquier otro bien idóneo para la
reproducción. Sabemos que los derechos de autor sobre una obra han sido
ampliados a 70 años tras la muerte del mismo… 
	  Deberíamos saber… 
que a pesar de no existir a día de hoy (agosto 2006) tarifa digital
aprobada para aplicar a los artículos mencionados en el Art. 25 de la
L.P.I. esta se aplica con contundencia dejando a libre decisión de SGAE
la tarifa a aplicar…es decir, ella decide si cobra 0.60 + IVA (según
acuerdo con Asimelec) o un 1.20 euro + IVA (según tarifa analógica) por
cada dvd vendido tanto antes como después de la entrada en vigor de la
nueva ley. 
	  No sabemos…  como puede aprobarse
una ley en contra de la voluntad de una mayoría de ciudadanos. Ni como
puede permitirse que esa ley se aplique con carácter retroactivo,
otorgándole a la SGAE el poder y soporte legal que confiere el
cumplimiento de una ley, para poder seguir haciendo con el código penal
en la mano lo que lleva años haciendo sin el. No sabemos que numero de
teléfono marca la SGAE para poner en funcionamiento a Ministerios,
Instituciones, fuerzas de orden… 
	 Ana Mª Méndez   
	 Articulo publicado originalmente en la web  SGAEcontraTraxtore  
       
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